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Revista El Óvalo

Eric Stiefel: «El Alemán» volador

Publicado el

- 02:17 am

Última actualización: 26 de Marzo de 2020 - 11:20 pm

Coupe Fiat 1500. Categoría Turismo Clase B del Zonal Santafesino.

La nota de archivo de hoy es referida a una figura del deporte motor regional que se ganó el cariño de muchísima gente, tanto en el motociclismo como en el automovilismo.

Darío Compagnucci – Lo primero que declaró «El Alemán», como lo conocen todos, fue: «soy como el elefante, nací donde voy a morir, en mi Colonia Belgrano amada». Y de esta manera Eric Stiefel dio comienzo a la entrevista dejando en claro su marcado sentido de pertenencia.
Descendiente de suizos. Cuenta que su gran pasión es la moto y que su hermana un día llevó por primera vez a su casa a su novio Ives Long. «Yo tenía once o doce años cuando él me invitó a las 500 Millas de Rafaela, competencia que ganó José Froilán González. Después de eso la llama interior fue más fuerte y me compré mi primera moto, una NSU Quickly 50, de la mano de Ives Long que ya vendía autos y la aceptó como canje por un auto», adelanta. Eric debutó el 15 de junio de 1960 en Gálvez, en la categoría 50cc y culminó tercero.
Corría el año 1959. Con su amigo Néstor «Tisca» Benzi leyeron una revista –que les prestaba Coco Audisio– en la que salió publicado en detalle un plano de un gokart, los cuales años después se convirtieron en los conocidos karting. En ese momento se miraron con gesto de idea y se entendieron de inmediato, pondrían manos a la obra, pero, ¡oh, sorpresa! precisaban dinero y entre los dos no juntaban dos pesos.
Empezaron a maquinar en cómo conseguir plata. Un sábado a la noche hubo un casamiento fastuoso de familias de mucho peso en Colonia Belgrano, estuvo lleno de autos alrededor de la plaza… Tisca siempre tuvo la chispa adelantada y resolvió: «ya está, acá juntamos para empezar el karting». Eric le preguntó si pensaba robar un auto; «No, animal. Le cruzamos los cables de las bujías y le desinflamos las gomas y después ‘le cambiamos las gomas y le arreglamos el auto'», avaló Tisca con seguridad su brillante idea. Y así comenzó la tarea, por supuesto, dirigiendo: «a éste no, porque es un seco, tiene un Ford T. A éste del Chevrolet 51 y a éste del Ford 40″… y así siguieron. Cuando terminó el casamiento, comenzó «el baile», «Tisca descruzando cables y Eric cambiando gomas. Los gringos se peleaban para que se las cambien primero. Cuando pasó todo, se sentaron en la plaza y contaron el dinero… 150 pesos, no lo podían creer. Con eso compraron una buena parte del material, menos los caños que los sacaron de una cama vieja del tío Tito. Y así le dieron marcha a la epopeya de incursionar en karting.

Con Tisca después de una carrera con la NSU Quickly.

Al tiempo, Eric comenzó a preparar motores Zanella para karting a Gallo, Tron, Pronello y Colussi. Y para motos a Chiavón y Mondino. En un nocturno en Gálvez, se le rompió el 125cc al «Petiso» Heidegger y Stiefel le prestó un motor suyo del karting. Heidegger finalizó segundo detrás de Norberto Gatti –quien corrió con un RK–.
Otra anécdota con Heidegger, uno de sus grandes amigos, la recuerda como si hubiera sucedido ayer. Eric estaba sentado en la tribuna del velódromo de Rosario viendo una carrera donde competía el Petiso. A éste se le empastó la bujía en la vuelta previa, y él sabía que Stiefel había conseguido esa tarde en lo de Pérez una bujía LODGE RL 47. Le pegó el grito a la tribuna, Eric se la arrojó y Heidegger la colocó enseguida… gracias a ésto, pudo ganar la carrera con la RK 175.
En una oportunidad de franco del Servicio Militar, Eric fue a una carrera en San Carlos en los comienzos del Turismo Anexo J, acompañado de su cuñado en el Falcón nuevo de su madre. Al estar allí, le «picó el bichito» y ahí nomás le sacó las tazas y le pintó el número… salió segundo en la categoría mayor. Al regresar, tuvo que esconder el trofeo para que su madre no supiera nada.
Luego del Servicio Militar, compró la Coupe Fiat 1500 de «Pocho» Perren para participar en el Zonal Santafesino en la categoría Turismo Clase B. Fue a la primera carrera en San Francisco con Perren como su acompañante. A la cuarta vuelta éste le golpeó el casco –porque ese auto hacía un ruido tremendo– para que entrara a boxes. Eric pensó que quería hacer algún cambio, pero cuando Pocho se bajó le dijo a Long: «Este pibe no precisa que lo acompañe nadie para enseñarle… ¡es más loco que yo! Déjelo nomás…». Culminó segundo, detrás de «Tucho» Mansotti, gran corredor de motos, ya desparecido.
En las carreras siguientes, con Long comenzaron a hacer el auto ellos mismos, luego se sumó un grupo de gente y su amigo Tisca.
«Tuve la gran alegría de salir campeón y recibir una oferta de alquilar el Fórmula 1 del Ing. Gerardo Albizu. Yo era muy amigo de Nescier, Boscarol, Pignatta, quienes colaboraban en el auto, pero estuve cerca porque no pudo ser».
Por el año 1971 llegó su retiro forzoso, tuvo que vender la Coupe, no había plata y ayuda. Se bajó del auto de carreras. «¿Qué hice?, le pasé el plumero a la moto y volví a correr. Hice varias carreras y luego participé en la Limitada 28, tenía un muy buen motor pero un muy mal chasis, no doblaba, me di una piña que casi no cuento más el cuento», Recuerda Eric.
También participó a mediados de los setenta en Motocross, con una Surumpio. De fábrica era 125cc, pero él le puso un cigüeñal de 60 mm. de carrera y la llevó a 200cc. Corrió una sola carrera en San Genaro, para un campeonato de Karting de Veteranos. Allá por los ’80 abandonó la actividad como piloto. Actualmente sigue ligado a los fierros acompañando y apoyando a cientos de amigos en distintas categorías.

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