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«En 25 días entraron tres veces a mi campo a faenarme animales»

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Juan Invinkelried, expresidente de la Sociedad Rural de Rafaela y damnificado por múltiples ilícitos. // Fotos: CASTELLANOS

Lo dijo Juan Invinkelried, expresidente de la Sociedad Rural de Rafaela y reconocido productor de la región. Es uno más de los productores que asiste con impotencia a los ilícitos que se producen en los campos de la zona cercana a Rafaela, que causa gran preocupación e importantes perjuicios económicos a las víctimas.

Juan Invinkelried es un productor agropecuario de nuestra zona y en 2008 fue uno de los referentes regionales, en su carácter de presidente de la Sociedad Rural de Rafalea, en las luchas del sector contra la aplicación de la Resolución 125. Más allá de eso, desde su rol como uno de los directivos más relevantes de la entidad, en más de una ocasión recibió quejas de productores agropecuarios y envió a los medios partes de prensa reclamando por un flagelo que lejos de retroceder, avanza a pasos cada vez más agigantados: el abigeato. Una modalidad delictiva que no solo genera enorme preocupación en las víctimas, sino que además significa un perjuicio económico muy importante para aquellos propietarios de campos que reciben de manera constante la visita de sujetos inescrupulosos que en la gran mayoría de los casos llegan a matar animales de 300 kilos o más para llevarse apenas un porcentaje muy pequeño de carne, dejando el resto en el campo con todo lo que ello implica.
Como reza el título de esta nota, a Invinkelried en los últimos 25 días le «llegaron» tres veces y lo contaba a Diario CASTELLANOS: «En realidad en los últimos 25 días entraron tres veces. Esto que me pasa a mí por allí no se difunde tanto, pero está pasando en todos lados todas las noches o noche por medio en Lehmann, en Aurelia, en Susana. En distintos lugares está presente el tema de la faena de animales y lo preocupante de ésto es que se está tornando como algo habitual y normal y es lo que nos pone a todos en alerta y nos preocupa muchísimo. Más allá del daño económico que te produce, queda la sensación de impotencia, de ser muy vulnerables, de no tener forma de defenderte y que no solamente te carnean animales, sino además al ser un rodeo de crías, a los animales los corren de noche y por eso huyen, se desesperan, se lastiman, rompen todo lo que encuentran adelante de ellos y por todo ello nos tocan vivir momentos muy angustiantes y muy feos».
Consultado sobre si obtiene respuestas por parte de las autoridades competentes, Invinkelried recordó que «en realidad aquí no tenemos Destacamento de la Guardia de Seguridad Rural ‘Los Pumas’, pero ellos en alguna oportunidad pasan y recorren. En cuanto a la policía, ellos trabajan, yo colaboro y acompaño a los efectivos de Bella Italia, pero también hay que reconocer que tienen una jurisdicción muy grande de más de treinta mil hectáreas para recorrer y con un solo móvil. Así y todo patrullan de noche, pasan, dan vueltas, pero evidentemente no alcanza. Yo creo que todo el problema de base es que los ladrones actúan con impunidad porque saben que si los llegan a agarrar no pasa nada. En los casos en que han sido detenidos o identificados como causantes de este tipo de delitos al día después o dos días más tarde ya están en libertad y aunque alguno diga que nos es así, nosotros los tenemos perfectamente contados los casos».

Hay que hacer algo…

Más adelante el productor agropecuario indicaba: «Todo ésto ha generado un desarrollo de toda la delincuencia muy grande y lo vemos a diario en la ciudad. A nadie escapa que Rafaela tiene todos los días numerosos hechos de inseguridad y es algo a lo que hay que cortarlo. De una vez por todas las autoridades comenzando por el Gobernador y de allí para abajo en nuestra Provincia deben tomar medidas; hay que cambiar algo; alguien debe entrar en razón. Todo esto genera que la gente esté en el campo muy nerviosa, que quiera como sea salir a cuidar sus cosas ya sea patrullando de noche, ya sea incluso portando armas y así puede pasar cualquier desgracia y por ello a quien le corresponda deberá ponerle un punto final. Hay que hacer algo; alguien tiene que hacer algo; los políticos tienen que comprometerse para tratar de encontrar una solución».

Pensamos en dejar todo…

Finalmente Juan Invinkelried pintó un panorama sombrío para lo que viene. «Hace veinte días nos mataron tres terneros de los cuales uno fue degollado y lo dejaron muerto ahí sin llevárselo; después entraron otro día y no pudieron encerrar. Allí nos faltó un animal pero no lo pudimos encontrar faenado y ayer (por el jueves) mataron una vaca de 500 kilos, un animal del rodeo de cría que son animales que uno tiene y que se dedican a criar los terneros. Así que en 25 días nos entraron tres veces y la verdad es que nosotros como empresa estamos pensando seriamente en abandonar ese sistema productivo y cambiar de rubro con todo lo que ello implica, porque tenemos gente que trabaja en esto, pero es muy difícil transitarlo así y vivirlo de esta manera».

Los que compran…

En el final de la charla el productor agropecuario ante la consulta de que si alguien mata es porque hay alguien que compra, decía: «Totalmente de acuerdo. Cuando se trata de terneros uno dice que es para comerse un asado; pero cuando te matan una vaca de 500 kilos, allí hay mucha carne y seguramente todo está relacionado. Sin ir más lejos esa misma noche que entraron a mi campo, en la Escuela de Bella Italia robaron todo el transformador y el sistema de luces. Del transformador lo único que sirve es el cobre y entonces hay un reductor que compra ese cobre. Y así pasa con todas las cosas que se roban, celulares, bicicletas, todo. Uno no sabe por qué no se actúa sobre eso. En una ciudad como Rafaela se sabe quién compra cobre; quién compra los teléfonos robados; quién las bicicletas, etc. Y bueno, con las carnicerías pasa lo mismo, están aquellas que compran carnes clandestinas y por ello digo que ahí hay una complicidad y una falta de control alarmantes. En teoría las carnicerías deberían estar controladas y vigiladas y con origen cierto del tipo de carne que venden, selladas, pasadas por frigoríficos pero eso no lo controla nadie. Es todo una desidia generalizada que hace que toda esta gente trabaje con total impunidad para que todo sea peor cada vez».

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