Por un ratito, parece que vamos a llamarnos «Argentinamérica», el presidente Javier Milei regresó al país tras su visita a Estados Unidos, en la que dio un discurso en la casa de Donald Trump donde fue premiado por una fundación del partido gobernante. Si bien recibió el premio MAGA, siglas en Inglés de: Hagamos América Grande Nuevamente, pero que tanto Trump como Milei cambian bromeando el “América” (entiéndase Norteamérica) por Argentina, quedando las mismas siglas Make Argentina Great Again (MAGA, Hagamos Argentina Grande Nuevamente).
En dicho viaje, nuestro presidente, se alineó con los cambios en los aranceles que planteó el presidente de Estados Unidos, a contramano de la reacción mundial ante la medida. También lo había hecho en organismos internacionales, tomando la postura de EEUU frente a Ucrania.
Por todo esto dicen que el sueño americano está vivo. Aunque lo que no sabíamos era que el que lo soñaba era Milei, quien viajó a Estados Unidos más emocionado que estudiante de intercambio con pasaporte recién sellado. ¿Agenda oficial? No mucho. Pero si, reuniones políticas y por supuestos, muchos posteos con emojis libertarios.
Y mientras tanto, en la tierra de las empanadas y el dólar blue, las tensiones cambiarias en el BCRA están más densas que un asado con suegros. El mercado se pone nervioso, el contado con liqui baila subiendo y bajando y la imagen de Benjamin Franklin en el dólar oficial pone cara de “hago lo que puedo”.
Pero volvamos al norte, donde el Tío Sam encarnado en Tump, se despertó con ganas de proteger su industria. Estados Unidos impone nuevos aranceles a medio mundo, y Argentina no quedó fuera. La hoja de ruta proteccionista se cruza con nuestros deseos de venderle litio, carne, vino, software, dulce de leche, y los limones de Macri. Pero, en medio de todo esto, Milei se entusiasma con un posible acuerdo de libre comercio con USA. En un mundo que va a arancelar el comercio, Argentina y Estados Unidos, serían amiguis sin aranceles.
Pero, antes de ilusionarnos con exportar Fernet a Florida como si fuera yerba a Uruguay, hay que recordar algo: los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos no son como adoptar una mascota, hay que pasar por un proceso de adopción con papeles, estudios, lobby, adulación a Trump, paciencia y tiempo, algo que probablemente escasee en estos lares del sur.
El FMI, mientras tanto, mira todo esto como un papá divorciado que quiere llevarse bien con todos pero necesita que alguien pague la cuota. El nuevo acuerdo con el Fondo incluye más compromisos que Tinder cerca del 14 de febrero. Así y todo,la conducción económica sueña con ser Las Provincias Unidas de Sudamérica, y en lugar de tener una bandera con 50 estrellas, tenemos 50 tipos de cambio. Falta que aparezca una cadena de hamburguesas «La Libertad Avanza» y que el INDEC mida la inflación en dólares.
Dejando de bromear por un momento, puede gustarte o no este rumbo, pero lo que no podemos hacer es contradecirlo, ya que este es el camino que nos plantea la dirigencia económica y la dirección que se seguirá los próximos meses. Para tener buena salud financiera es necesario conocerla y actuar en consecuencia.
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