Ramón Carrillo, figura clave para la celebración de este día

Carillo nació en Santiago del Estero y fue el mayor de once hermanos. La buena posición económica de su familia -su padre fue Diputado por la provincia en tres ocasiones- le posibilitó viajar a Buenos Aires a sus 17 años para estudiar Medicina. En 1929 se recibió con el mejor promedio y, becado, se fue a Europa por cuatro años para continuar su formación profesional.

A su vuelta, Carrillo se convirtió en jefe del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central en Buenos Aires. En el hospital, entre otras tareas, Carrillo se encargaba de la confección de estadísticas de salud para el Ministerio de Guerra, experiencia clave que le serviría para elaborar en 1951 su «Teoría del Hospital», una de sus investigaciones y obras más relevantes.

Los primeros acercamientos de Ramón Carrillo al peronismo se dan a través de su compañero de la escuela primaria, Homero Manzione, que pasó a la historia como Homero Manzi. En 1936, Manzi junto a Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche -entre otros- fundan la «Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina» (FORJA). Carrillo forma parte de línea de pensamiento nacional que pone en valor el sincretismo de los pueblos originarios, mulatos, criollos que definen a una América Latina mestiza, morena, profunda, y que más tarde, Perón, va a recuperar.


Durante su gestión, y con apoyo de la «Fundación Eva Perón», se construyeron hospitales, centros sanitarios, hogares escuelas, hogares para ancianos, institutos formación en enfermería. Se estableció la atención gratuita para toda la población y se crearon políticas públicas como el «Tren Sanitario», que llegaba a los lugares más recónditos del país para brindar capacitaciones en educación para la salud y atención médica en las diferentes ramas de la medicina. Las masivas campañas de vacunación llegaron a todo el país, un ejemplo exitoso fue la política pública implementada para combatir el paludismo que, en el marco de la campaña «Grandes Luchas Sanitarias», que redujo en cuatro años la cantidad de casos de 300.000 a 137. Además, durante la gestión de Ramón Carrillo se creó EMESTA, la primera fábrica nacional de medicamentos, que funcionaba en el Instituto Malbrán y producía medicinas un 70% más baratas que las de los laboratorios privados.

La historiadora Charo López Marsano junto a la Universidad Nacional Arturo Jauretche compilaron las numerosas obras realizadas durante la gestión de Carrillo.

Jorge Rachid es un fiel seguidor de la escuela carrillista. Médico sanitarista y docente universitario cuenta que la obra de Carrillo es estudiada en todas partes del mundo y opina que hay que celebrar el volver a poner en discusión el pensamiento de Ramón Carillo, un negro del interior del país; un santiagueño que fue candidato al premio Nobel de Medicina y se dedicó a ejercer una medicina al servicio del pueblo.

«El mejor Plan de Salud es agua corriente y cloacas» repetía Ramón Carrillo, «el Negro», a mediados de los años cuarenta cuando fue convocado para crear la Secretaría de Salud Pública de la Nación -luego  convertida en Ministerio-. Hasta ese momento no existía en la Argentina una estructura organizativa para el sistema de salud de la población.

Cuando Juan Domingo Perón lo llama para la tarea, Carrillo ya había terminado su formación profesional en Alemania y era un reconocido neurólogo y neurocirujano. Podría haber continuado con esa línea y ganar mucho dinero, sin embargo, se dedicó a servir al pueblo y a sacar a los hospitales de sus muros.

Lo más leído de la semana

Más de esta sección