Ingredientes:
- 1 taza de lentejas cocidas
- 1 taza de avena
- 1 cucharada sopera de semillas de chía
- 1 cucharada postre de polvo de hornear
- 1 taza de agua (aproximadamente)
- 1 cucharadita de sal
Procedimiento
- Antes de empezar, es necesario remojar las lentejas unas 12 horas en un recipiente cerrado, manteniéndolas en la heladera. Este paso es fundamental para mejorar la digestibilidad de las legumbres y reducir los tiempos de cocción.
- Una vez transcurrido el tiempo de remojo, cambiamos el agua por completo y cocinamos las lentejas hirviéndolas hasta que estén bien tiernas. Para potenciar su digestibilidad y atenuar su sabor, añadimos una hoja de laurel al agua de cocción.
- Una vez que las lentejas estén cocidas y frías, llévalas a una licuadora junto con la taza de avena y una parte del agua. Podes procesar de a tandas, de acuerdo a la potencia de tu licuadora o procesadora, hasta obtener una mezcla homogénea. Agregamos las semillas de chía, la sal y el polvo para hornear a la mezcla. Procesamos nuevamente para integrar completamente todos los ingredientes secos con la base de lentejas y avena.
- Agregamos de forma progresiva el agua restante, hasta obtener una consistencia cremosa pero no demasiado líquida. La textura ideal debe ser similar a una masa de pan húmeda que se pueda volcar, pero mantenga cierta densidad.
- Engrasamos un molde rectangular con aceite o manteca para evitar que el pan se pegue. Volcamos en él toda la preparación del pan de lentejas.
- Distribuimos la mezcla de forma pareja con ayuda de una espátula o cuchara húmeda y decoramos la superficie con copos de avena. Cocinamos el pan en el horno precalentado a 180°C por unos 40 a 60 minutos, colocándolo en las rejillas más altas del horno.
- Es importante esperar que el pan esté completamente frío para desmoldarlo, ya que la textura se asienta mejor durante el enfriado. Una vez frío, puedes cortarlo en rodajas para comerlo en tus desayunos, o a lo largo para hacer deliciosos sándwiches con tus ingredientes preferidos.


