El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar una nueva batería de aranceles a las importaciones provenientes de 60 socios comerciales volvió a poner al comercio internacional en el centro de la escena. A partir de una publicación difundida en sus redes sociales, el especialista en comercio exterior Diego Dumont analizó el alcance de la medida y destacó que la Argentina quedó alcanzada por una alícuota del 10%, la más baja dentro del nuevo esquema. Según explicó, esa situación posiciona al país en una condición relativamente más favorable que otros competidores de la región.
«Brasil, por ejemplo, tendrá un 25%, con lo cual Argentina queda posicionada en forma relativa entre los aranceles más bajos», sostuvo Dumont al comparar el nuevo cuadro arancelario dispuesto por la administración estadounidense.
Una política con objetivos internos
Para el especialista, la decisión de Trump no representa un cambio de rumbo, sino la continuidad de una estrategia destinada a fortalecer la economía estadounidense mediante una mayor protección de su mercado interno.
«Estados Unidos no se está desfasando de lo que ocurre en el mundo. Lo que hizo fue llevar los aranceles a un nivel muy parecido al nuestro», explicó. En ese sentido, señaló que el mandatario norteamericano fue modificando los fundamentos jurídicos para sostener esa política comercial.
«Primero lo hizo con una ley de poderes especiales y ahora buscó un nuevo motivo, el trabajo forzado, para tratar de seguir justificando lo mismo: que existan aranceles, porque Estados Unidos tiene una balanza comercial de bienes y servicios deficitaria», afirmó.
Un escenario que exige mirar nuevos mercados
Más allá de la coyuntura generada por los nuevos aranceles, Dumont consideró que las empresas argentinas deben ampliar la mirada y seguir de cerca los acuerdos comerciales que se negocian en distintos bloques económicos.
«No solamente hay que mirar a Estados Unidos. Es muy loco lo que sucede a nivel mundial porque, si bien hay una fragmentación en el comercio, el comercio mundial está creciendo. Y esto ocurre porque los países realizan comercio con aliados», aseguró.
Como ejemplo, recordó que el Mercosur mantiene abierto un abanico de negociaciones internacionales. Entre ellas mencionó el acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que aún espera su ratificación; la revisión del convenio comercial con India para profundizar su alcance; y las conversaciones que buscan avanzar hacia un posible tratado con Canadá.
«Esa es la tendencia mundial y esa es la forma que está implementando el mundo, a pesar de las fragmentaciones que hay hoy, de poder seguir avanzando en pos del comercio y del crecimiento económico», concluyó.
De esta manera, el especialista planteó que el nuevo esquema arancelario impulsado por Estados Unidos constituye apenas una pieza de un tablero mucho más amplio. En un contexto donde las alianzas comerciales ganan protagonismo y los mercados buscan diversificar sus vínculos, la competitividad de las empresas dependerá cada vez más de su capacidad para adaptarse a un escenario internacional en permanente transformación.



