Según pudo saber este medio a través de fuentes inobjetables vinculadas directamente al proceso de negociación, las partes lograron alcanzar un acuerdo en torno al conflicto generado por el cobro del Derecho de Registro e Inspección (DREI), el tributo municipal que había desatado una fuerte disputa judicial y política durante el último tiempo.
Esta definición, impulsada por gestiones constantes del ejecutivo local, pone fin a una etapa de máxima tensión que había alimentado rumores persistentes sobre una eventual salida de la entidad financiera de la ciudad, una posibilidad que generaba preocupación tanto por el impacto económico como por las consecuencias sobre trabajadores, clientes y sectores productivos que operan diariamente con el banco.
El conflicto había escalado luego del fallo judicial que suspendió el cobro del tributo municipal al Banco Nación, en medio de una discusión por la proporcionalidad del gravamen y el impacto que tenía sobre la operatoria de la entidad. En ese contexto, incluso desde sectores gremiales y políticos se había advertido sobre el riesgo que implicaba la continuidad de la disputa.
Si bien por el momento no trascendieron detalles específicos del entendimiento alcanzado, la confirmación de que el Banco Nación permanecerá en Rafaela representa una de las definiciones económicas e institucionales más importantes de los últimos meses para la ciudad.



