Las altas temperaturas del miércoles fueron un aviso no oficial de lo que podía ocurrir en nochebuena. El termómetro alcanzó los 35º C y la lluvia no estaba en los planes, al menos en cuanto a informes oficiales. Lo cierto es que los días previos las alertas amarilla e incluso naranja fueron un presagio de lo que podía ocurrir.
Así, entre las 21 y 22 horas, mientras las familias se prestaban a la cena a la espera de Papá Noel, una tormenta se invitó intempestivamente. En apenas un puñado de minutos, el agua inundó calles, provocó que las familias apuren la cena y -vaya a saber uno- si las mesas que podrían haberse preparado afuera fueron rápidamente levantadas.
La información oficial a la que accedió Diario CASTELLANOS fue que en la noche del 24 de diciembre cayeron 87 milímetros de acuerdo a los datos acercados por el INTA. Pero no fue el único dato sobresaliente. A este medio, llegaron imágenes de árboles caídos en algunas calles de la ciudad.
Ya en horas de la madrugada, cuando el agua cesó y las calles recuperaban su imagen habitual, se observaron troncos caídos en calle Rosario, Artigasm Avenida Suipacha, Los Jacarandaes, en lo que seguramente fueron algunos de los espacios donde cayeron.
La navidad volvió a llegar con agua, como otro regalo inesperado.






