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Opinión

El alemán de la usina

Alcides Castagno

Por Alcides Castagno

Franz Mettenleiter tenía su trabajo como ingeniero en la empresa Siemens, en Stuttgart, Alemania. En 1951, la empresa fue contratada para realizar las instalaciones técnicas para el funcionamiento de la Usina Eléctrica Municipal de Rafaela. A fin de cumplir con ese compromiso, otorgó a Franz una beca temporaria. Franz tenía otra idea; había sufrido la segunda guerra al punto de haber perdido a sus hermanos, no quería correr más riesgos ni convivir con una memoria trágica en una tierra tan golpeada y en crisis, de modo que aceptó la beca, con la condición de que lo acompañara su esposa, Mariela Margarita Kammerer. La idea era, si se daban las condiciones, adoptar a la Argentina como su nueva patria. Así lo hicieron.

U.E.M.R.

Ya en Rafaela, Mettenleiter realizó toda la instalación eléctrica para el funcionamiento de la Usina. Una vez cumplido el compromiso con Siemens, cerró ese vínculo y se incorporó a la empresa eléctrica rafaelina. Lo llamaban "el alemán de la Usina", ya que resultaba a sus nuevos conciudadanos más fácil llamarlo de este modo que deletrear su apellido.

Activo, inquieto, sentía pasión por lo que hacía y lo hacía bien. Además de su trabajo específico, cultivaba algo de fotografía, aunque quien más desarrolló el arte fotográfico fue su suego Federico Kammerer. Franz tenía un ejemplar de proyector de cine de 16 mm; éste era un paso semi-profesional único en la ciudad, que él ofrecía para la proyección de películas documentales y otras versiones del cine comercial. Recordamos que el cine comercial pasaba películas de 35 mm. y las de uso doméstico eran de 8 mm. El proyector intermedio de 16 mm usado por Mettenleiter aparecía de su mano en exhibiciones en los barrios y en actos culturales de los que Franz participaba generosamente, tanto en Rafaela como en localidades vecinas.

Franz y Adelina

Franz trabó una estrecha amistad con Adelina Bianchi y, con ella, comenzaron la investigación sobre los orígenes de Guillermo Lehmann. Mediante viajes a Suiza y Alemania, prosperó la investigación y lograron determinar el origen de Lehmann en Sigmaringendorf, lo que además derivó en el comienzo de las tratativas del hermanamiento que se concretó en 1981, en oportunidad del centenario de Rafaela. Durante todo el proceso y aun después, Adelina tuvo en Franz un apoyo fundamental para salvar la distancia física, cultural e idiomática. En ese momento, el Instituto Cultural Argentino-Germano apoyaba las gestiones de la mano de Elsa Dellasanta.

Agropecuario

Cuando Franz se retiró de la Usina ("SU usina"), le resultó imposible permanecer inactivo, por lo que se dedicó a tareas rurales. Compró un campo a lo largo de la Ruta Nacional Nº 34 entre Rafaela y Lehmann; en él se dedicó a la producción tambera y también a la agricultura. Donó una fracción en el extremo sur para la construcción de la Abadía Nuestra Señora de la Esperanza, por tal razón se le concedió que, a la hora de su muerte, sea sepultado, con su familia, en el predio de la abadía. Así se cumplió y el matrimonio reposa en su tierra conquistada, cultivada y generosamente cedida.

El matrimonio Mettenleiter-Kammerer tuvo una hija, Cristina, que nació en Argentina, debió empeñarse en aprender el idioma local, ya que en el hogar se hablaba el alemán; en este aprendizaje debió tomar lecciones con una niñera para poder comunicarse en la escuela y colaborar para que sus padres también lo asumieran; se casó, tuvo 2 hijos y, una vez disuelto su matrimonio, se hizo cargo de ellos trabajando en el campo de sus padres, hasta que estuvieron en edad de concretar sus propios proyectos, radicándose en Lehmann. En este momento Cristina es docente, traductora y contamos con ella para el relato de familia.

Franz Mettenleiter fue un personaje necesario en la ciudad, por su aporte técnico y su sentido abierto hacia la ciudad que asumió como propia y con la que estrechó vínculos imborrables.

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