El Gobierno consiguió aprobar en el Senadfo con holgura el proyecto de ley Presupuesto 2026, en medio de un extenuante debate que lleva más de ocho horas y que promete extenderse cuando comience la discusión en particular de sus capítulos más controvertidos.
La votación en general fue aprobada por 46 votos a favor, 25 en contra y la abstención de la cordobesa Alejandra Vigo (Provincias Unidas).
Más allá de que todavía persisten dudas con algunos artículos polémicos, en el bloque que conduce Patricia Bullrich (Capital) se muestran confiados y con optimismo de que podrán convertir en ley el proyecto y sortear el debate en particular sin modificaciones al texto aprobado por Diputados diez días atrás. Cualquier cambio obligaría al proyecto a volver en segunda revisión a la Cámara baja cuando sólo quedan dos días hábiles en el año.
Hasta el momento, el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo reúne el apoyo en general de casi todas las fuerzas políticas con representación en la Cámara alta con excepción de la mayoría kirchnerista del interbloque Popular, conglomerado que diferentes expresiones del peronismo.
No obstante, es un hecho que, por primera vez desde que asumió Javier Milei la presidencia, no hubo unanimidad en el PJ del Senado. Los senadores de Convicción Federal Guillermo Andrada (Catamarca), Carolina Moisés (Jujuy) y Sandra Mendoza (Tucumán), votarán a favor en general el Presupuesto 2026.
Fue la primera vez que el peronismo votará dividido en el Senado, en una nueva señal de la vertiginosa pérdida de poder de Cristina Kirchner en el Congreso.
En el cierre del debate, antes de la votación en general, Bullrich realizó una encendida defensa del Presupuesto, planteándolo como una cuestión cultural, una propuesta que contrastó con un proyecto que fomentó la inflación y la destrucción del capital, en alusión al kirchnerismo que, no obstante, nunca mencionó en su exposición.
“El déficit cero, no se negocia. El equilibrio fiscal es una regla de oro. Este presupuesto no promete lo que no se puede cumplir, no le miente a la gente. No inventa números, no representa a un Estado que lo único que hacía era reproducirse, que inventaba cargos que lo único que han hecho es agobiar a la economía de los argentinos”, sentenció Bullrich.
Según la exministra de Seguridad, cuando asumió la gestión Milei, en diciembre de 2023, “la inflación acumulada llegaba al 200%” y “se devoraba salarios, jubilaciones, ni hablar de los ahorros”. “Por eso no había margen para la tibieza, por eso se tomaron decisiones; son difíciles, pero van a llevar a una salida como nunca tuvo la Argentina”, prometió.
“Hoy los resultados están a la vista. La inflación bajó de manera drástica y sostenida, la pobreza se redujo a la mitad y, que casualidad, no lo hizo el que lo pudo haber hecho hasta el 2023; la estabilidad de volvió una palabra posible”, concluyó Bullrich, quien acusó al kirchnerismo de “tener todavía el Indec de (Guillermo) Moreno; no quieren ver la realidad”.
Salvo por las voces oficialistas, las fuerzas opositoras manifestaron su apoyo condicional al Presupuesto, con fuertes advertencias sobre la praxis política de la administración de Javier Milei y su incapacidad para cumplir con los compromisos asumidos y su falta de empatía social a la hora de cortar gastos.
Así lo expresó Julieta Corroza (La Neuquinidad) quien le reclamó a la Casa Rosada poner en práctica “un federalismo real”. “Entendemos que hay que ordenar las cuentas, pero también que el esfuerzo de aprobar un Presupuesto es un acto de madurez democrática, pero también lo es cumplirlo”, agregó la legisladora que responde al gobernador Rolando Figueroa.
Otra senadora referenciada con un gobierno provincial, la salteña Flavia Royón, también manifestó su apoyo crítico a la administración libertaria al destacar como un gesto de “responsabilidad institucional” el apoyo en general al proyecto porque -dijo- “lo que tenemos responsabilidad en nuestras provincias necesitamos reglas claras y previsibilidad”. “Pero esto no significa un cheque en blanco”, advirtió la legisladora, quien destacó que “acompañar no es callar o no señalar lo que está mal”.
Por su parte, el jefe de la bancada kirchnerista, José Mayans (Formosa), fue lapidario con los lineamientos del proyecto y con el trámite veloz que le imprimió el oficialismo en el Senado. “Es vergonzoso el tratamiento exprés de la ley de leyes, es de un grado de sumisión terrible”, afirmó el jefe de la primera minoría de la Cámara alta.
En ese sentido, calificó de “brutal” el endeudamiento que autoriza el Presupuesto 2026 y criticó que las previsiones del Gobierno no contemplen plazos ni las tasas de interés. Mayans también acusó a los que apoyaron el proyecto de “ayudar a reventar el sistema educativo argentino”.
Las dudas que persisten giran en. torno a si el Gobierno conseguirá los votos en el tratamiento en particular del artículo 30, que elimina los pisos de inversión, en ciencia y tecnología que fueron establecidos en diferentes leyes y que están calculados en relación con un porcentaje del PBI.
Al momento de comenzar la sesión había 47 senadores presentes de todos los bloques. Tras la entonación del Himno Nacional, la vicepresidente Victoria Villarruel le tomó juramento a Enzo Fullone, libertario rionegrino que reemplazó a Lorena Villaverde, que no pudo jurar su banca por las impugnaciones por sus antecedentes judiciales vinculados con una causa por narcotráfico.
El primer tramo de la discusión giró en torno a la cantidad de votos necesarios para definir que el tratamiento del proyecto fuera por capítulos, como querían los libertarios, o por artículos, como pretendía el kirchnerismo. El oficialismo logró imponer su punto de vista a pesar de las quejas de Mayans. Tras esa discusión, el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el libertario Ezequiel Atauche (Jujuy) realizó la defensa del presupuesto.
La definición se mantiene con final abierto. “Los números están muy finos. Están buscando abstenciones”, confió a LA NACION uno de los participantes de la reunión de jefes de bloque de la oposición dialoguista convocada por la flamante presidenta de la bancada de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich (Capital).
Horas después, la definición seguía pendiente de un hilo. El oficialismo tenía asegurado 37 votos, es decir la mayoría absoluta del Senado, pero buscaba asegurarse al menos un apoyo más o restar rechazos.
La reunión fue convocada por Bullrich para tantear el clima en los bloques dispuestos a colaborar con sus votos para que el Gobierno tenga presupuesto por primera vez desde que Javier Milei asumió la primera magistratura.
El artículo 30 genera en el radicalismo la suficiente resistencia para poner en peligro su aprobación en la votación en particular.
Las negociaciones, que continuaron durante el debate del proyecto, apuntan a convertir los rechazos en abstenciones, pero tampoco esta estrategia es garantía de éxito. Es que en el Senado las abstenciones cuentan como ausencias a la hora de votar, por lo que la sesión podría quedarse sin quórum.
El oficialismo no tiene demasiado margen para el error, ya que necesita de una ley de Presupuesto 2026 para mostrar a los mercados y, sobre todo, negociar con el Fondo Monetario Internacional los pagos de la deuda que vencen el mes próximo.
El temario de la sesión incluye, también, el proyecto de ley denominado de Inocencia Fiscal, que relaja los parámetros para el delito de evasión fiscal y facilita el blanqueo de dólares ocultados fuera del sistema financiero. Por eso, también se lo conoce como el proyecto de los “dólares bajo el colchón”.
Además, juró su banca el rionegrino libertario Enzo Fullone, reemplazante de Lorena Villaverde, que debió resignar su lugar como senadora ante el rechazo que generó en la Cámara alta sus antecedentes penales, uno de ellos relacionado con una causa por narcotráfico en los Estados Unidos.
El temor a la votación en particular radica en que un error de cálculo del oficialismo puede provocar que el panorama de un giro de 180 grados. El peor escenario para el Gobierno sería que el texto vuelva a la Cámara de Diputados en segunda revisión.
Si el proyecto se aprueba tal como salió de la Cámara de Diputados hace una semana atrás, a lo que aspira Bullrich, este será el primer Presupuesto redactado de puño y letra por la administración libertaria de Milei. En los últimos dos ejercicios, la administración nacional gobernó con presupuestos reconducidos, sin la aprobación del Congreso.
Los artículos difíciles
A pesar del incansable trabajo de Bullrich, todavía persisten dudas sobre la suerte que correrán algunos artículos polémicos y poco aceptables para algunos sectores de la oposición dialoguista, que es la que tiene que aportar sus votos para que el Presupuesto 2026 se convierta en ley ya que el oficialismo solo no puede.
Por el momento son dos los puntos que podrían generar conflicto en el tratamiento en particular y que obligarán a Bullirch y a la Casa Rosada a llevar con sumo cuidado la cuenta de los votos en el momento de votarse esos artículos.
Se trata de los artículos 12 y 30. El primero, tal vez el más crítico, autoriza a la Secretaría de Educación a congelar el envío de fondos a una universidad si considera insuficiente la información remitida por la casa de estudios sobre la asignación y el uso que tendrá ese dinero.
El articulo 30, en tanto, elimina pisos vinculados a porcentajes del PBI establecidos por diferentes leyes para el financiamiento de distintos niveles y especialidades de la educación, como las escuelas técnicas.
Desde el oficialismo, y también en algunos despachos de la oposición, reconocieron que se trata de metas declarativas que nunca se cumplieron en los hechos, pero el tema genera resquemor en algunos bloques, como la UCR, y podrían restar votos a la hora del tratamiento de esos artículos.
Tal vez la solución que acuerde el oficialismo sea la aprobación por capítulos del proyecto. Pero todavía está fresco el recuerdo de lo que pasó en Diputados, donde los libertarios aplicaron el mismo criterio y por eso perdieron todo el Capítulo XI del proyecto.
Impulsado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y por Javier Milei, en este capítulo el Gobierno había incluido la derogación del financiamiento de las universidades nacionales y del sistema de atención a la discapacidad, leyes que el Presidente vetó pero que el Congreso logró insistir con el voto de los dos tercios en ambas cámaras.
El traspié oficialista provocó malestar en la Casa Rosada, al extremo que sus voceros dejaron trascender que Milei podría vetar el presupuesto si el Senado no incluía de nuevo el capítulo eliminado en la Cámara baja.
Al parecer, esa presión desapareció y actualmente el Gobierno pretende tener sancionado el Presupuesto 2026 antes de entrar en una guerra sin cuartel por el equilibrio fiscal que podría costarle la pérdida del todavía endeble apoyo de algunos de sus aliados, que tiene final incierto.
“No lo vamos a modificar, no puede volver”, confirmaron a LA NACION allegados a Bullrich, que ya tuvo que resignar el tratamiento de la reforma laboral como consecuencia de la polémica generada en torno al presupuesto en la Cámara baja.
La pelea por el Capítulo XI del presupuesto dejó en un cono de sombras los números macro del proyecto de Presupuesto 2026, que contempla gastos totales por $ 148 billones y un cálculo de recursos por $148,2 billones.
En su articulado, el Gobierno prevé un superávit primario equivalente al 1,2% del PBI y un superávit financiero (descontado el pago de intereses de la deuda del superávit primario) del 0,3% del PBI.
La previsión de inflación anual ascienda al 10,1%, es decir menos del 1% mensual en promedio, y un aumento del producto bruto del 5%.
Otro dato llamativo del proyecto es que estima la cotización del dólar en $1423 para diciembre de 2026, una cifra más baja que la actual, y proyecta un aumento del 10,6% en las exportaciones y del 11% en las importaciones. Fuente: La Nación.



