Más de 2.500 estudiantes participaron de Experiencia Educativa en el INTA Rafaela  

Durante una semana, alumnos de escuelas primarias, agrotécnicas y universidades de todo el país recorrieron la Estación Experimental para conocer de cerca el trabajo científico y productivo que allí se desarrolla. María Eugenia Carrizo, directora del organismo, destacó la convocatoria, el acompañamiento institucional y el compromiso del equipo para sostener una propuesta que busca acercar el conocimiento a las nuevas generaciones.  

La Estación Experimental del INTA Rafaela abrió sus puertas durante una semana a más de 2.500 estudiantes de distintos niveles educativos, en el marco de una nueva edición de Experiencia Educativa, una iniciativa que busca acercar a las nuevas generaciones al trabajo científico y tecnológico que se desarrolla en el ámbito agropecuario.

La propuesta reunió a alumnos de escuelas primarias, establecimientos agrotécnicos y facultades de diferentes puntos del país. Para María Eugenia Carrizo, directora de la Estación Experimental, la convocatoria representa una satisfacción institucional y, al mismo tiempo, una muestra de la confianza que las comunidades educativas depositan año tras año en el INTA Rafaela. “Este es el segundo año que llevamos adelante este formato que denominamos Experiencia Educativa, un viaje a la cuenca lechera santafesina”, explicó Carrizo en diálogo con Diario CASTELLANOS. 

La iniciativa concentra en una misma semana tres actividades destinadas a públicos diferentes, con recorridos y contenidos adaptados a las edades y los conocimientos de los participantes.


Las jornadas escolares convocaron a alrededor de 1.900 alumnos de cuarto grado, en su gran mayoría de Rafaela, aunque también participaron instituciones de otras localidades, como Sunchales y San Antonio. En total, fueron más de 30 escuelas, de las cuales más de 25 pertenecían a la ciudad.

El miércoles fue el turno de las jornadas agrotécnicas, con la participación de estudiantes de quinto y sexto año de 10 escuelas de la provincia. En tanto, el jueves y el viernes la Experimental recibió a 283 alumnos de las carreras de Agronomía y Veterinaria de 10 facultades de distintos puntos del país, quienes realizaron una experiencia intensiva de formación y contacto directo con las actividades del organismo.

Para Carrizo, la convocatoria no sólo dimensiona el alcance de la propuesta, sino que también pone de manifiesto la continuidad de un vínculo construido a lo largo de los años. Las jornadas escolares y las universitarias cumplieron 27 años de realización en la Experimental, mientras que las destinadas a las escuelas agrotécnicas llegaron a su duodécima edición.

Un recorrido para conocer el trabajo del INTA

Las actividades permitieron que los estudiantes conocieran de cerca distintas dimensiones del trabajo que se desarrolla en la Estación Experimental, desde las características del suelo y las labores agrícolas hasta la producción animal, la investigación y los procesos vinculados con la cadena agropecuaria. La producción de leche y su recorrido hasta la industrialización constituyeron uno de los ejes centrales de la propuesta.

A través de distintos circuitos, los alumnos pudieron conocer aspectos vinculados con el suelo, los cultivos y las tareas agrícolas. Uno de los puntos que despierta especial interés es una calicata que permite observar tres tipos de suelo en una distancia aproximada de 20 metros, una oportunidad para comprender de manera concreta las características del terreno y su relación con la producción.

Los estudiantes de las escuelas agrotécnicas y los universitarios, además, recorrieron los tambos de la Estación Experimental y conocieron los sistemas de guachera y crianza de terneros. De esta manera, la propuesta permitió observar procesos y prácticas que, en muchos casos, forman parte de los contenidos que trabajan en el aula, pero que adquieren otra dimensión al verlos directamente en el lugar donde se desarrollan. “Para el sector primario es muchas veces el primer contacto que tienen los chicos con el sector agropecuario”, remarcó la directora. En ese sentido, destacó que para muchos estudiantes la visita significa acercarse por primera vez a un animal, un cultivo o una herramienta de trabajo rural.

Este año, además, la organización incorporó una propuesta audiovisual con inteligencia artificial destinada a los alumnos de primaria. A través de un video interactivo, se presentó el recorrido de la leche desde la producción en el campo hasta su industrialización, tomando como punto de partida el vaso de leche que los chicos consumen cotidianamente.

La experiencia incluyó la participación en vivo de los dos actores que aparecían en el material audiovisual durante el recorrido por la Experimental, un recurso que buscó hacer más atractiva la explicación y facilitar la comprensión de las distintas etapas de la cadena. Según Carrizo, la iniciativa tuvo una respuesta muy positiva y permitió incorporar un formato diferente para transmitir conocimientos y destacar el valor nutricional de la leche.

Despertar vocaciones y abrir nuevas oportunidades

Más allá de los contenidos técnicos, uno de los objetivos de las jornadas es despertar el interés de los estudiantes por el mundo agropecuario y por las carreras vinculadas con la producción, la ciencia y la tecnología.

Carrizo señaló que ese acercamiento puede comenzar desde la escuela primaria y continuar durante la formación secundaria y universitaria. En el caso de los alumnos de las agrotécnicas, aclaró que asistir a una institución con orientación agropecuaria no significa necesariamente que luego elijan una carrera de Agronomía o Veterinaria. Sin embargo, consideró que estas experiencias pueden funcionar como un disparador para explorar nuevos caminos profesionales.

Para los universitarios, que permanecieron 48 horas dentro de la Experimental, la propuesta también representó una oportunidad para conocer de cerca las capacidades del INTA Rafaela, sus líneas de trabajo y las posibilidades que ofrece el organismo para el desarrollo profesional. “Les decía que las puertas del INTA están abiertas para que algún día puedan volver como profesionales o como productores”, contó Carrizo. 

El respaldo de empresas e instituciones

La realización de una actividad de esta magnitud requiere una importante organización y una articulación entre el sector público, el privado y las instituciones educativas. En ese sentido, la directora destacó el acompañamiento de más de 20 empresas de la región, que colaboraron mediante un esquema de patrocinio para contribuir a cubrir los costos de las jornadas. “En un contexto económico así, que más de 20 empresas, y empresas de primera línea, nos acompañen es un espaldarazo y un regalo”, expresó. Para Carrizo, ese respaldo constituye también una señal de confianza hacia el trabajo del INTA y una apuesta por iniciativas que vinculan el conocimiento con la educación y la producción.

La propuesta contó, además, con declaraciones de interés de la Cámara de Diputados de Santa Fe, la Cámara de Senadores provincial y el Concejo Municipal de Rafaela. A esto se sumó un aporte no reintegrable del Ministerio de Desarrollo Productivo de la provincia.

Carrizo valoró también la participación de instituciones como la Municipalidad de Rafaela, la Sociedad Rural, IDESA y Productores Unidos, entre otras entidades que contribuyeron al desarrollo de las actividades.

En su mirada, el acompañamiento de las escuelas y facultades, las instituciones y las autoridades permite consolidar una propuesta que se sostiene en el tiempo y que tiene un impacto significativo en la comunidad educativa.

El compromiso de todo el equipo

Detrás de los recorridos y las actividades hay un trabajo de planificación que comienza mucho antes de la llegada de los estudiantes. La organización implica definir los circuitos, adaptar los contenidos a cada nivel educativo y coordinar la participación de técnicos y profesionales para que la visita combine información, aprendizaje y experiencias prácticas.

Carrizo destacó especialmente el compromiso del personal de la Estación Experimental, que hizo posible concretar las jornadas incluso después de que el organismo perdiera trabajadores que tenían una participación importante en su organización a raíz del retiro voluntario. “Nos replanteamos si lo podíamos hacer o no, y mucha gente le puso mucho trabajo, mucho corazón, y lo pudimos llevar adelante”, afirmó. La directora remarcó que la predisposición del equipo fue fundamental para sostener una iniciativa que demanda jornadas extensas y una tarea coordinada entre distintas áreas.

Para Carrizo, que miles de estudiantes puedan recorrer la Experimental en una misma semana constituye también un motivo de orgullo para la ciudad. La continuidad de las jornadas, la participación de instituciones educativas de diferentes lugares y el acompañamiento de empresas y organismos públicos consolidan una propuesta que busca acercar el conocimiento a las aulas y ofrecer a las nuevas generaciones una experiencia directa con la actividad científica y productiva de la región.

 

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