El mercado laboral de Rafaela comienza a mostrar una realidad que merece ser observada más allá de las cifras. Mientras crece la cantidad de personas que buscan una oportunidad de empleo, las empresas y los comercios incorporan nuevas exigencias a sus procesos de contratación. Entre ambas necesidades aparece uno de los principales desafíos de la inserción laboral: lograr que las capacidades de quienes necesitan trabajar encuentren correspondencia con los perfiles que demanda la actividad económica.
En ese escenario, la Oficina de Empleo de la Municipalidad de Rafaela registra un incremento significativo en la cantidad de nuevos postulantes. Su referente, Augusto Rolando, confirmó a CASTELLANOS que las altas de currículums vitae en el portal municipal aumentaron un 40%, un dato que permite dimensionar el movimiento de personas que recurren al Estado local para ampliar sus posibilidades de conseguir trabajo. «El diagnóstico que tenemos es de un incremento en las altas de CV dentro de nuestro portal. Notamos un aumento del 40% de personas nuevas que se acercaron a la oficina para dar de alta su currículum», explicó el funcionario.
El crecimiento adquiere una dimensión particular cuando se observan las características de quienes se acercan. Lejos de responder a un único perfil, la búsqueda laboral atraviesa distintas generaciones y trayectorias educativas, aunque existen sectores que encuentran mayores dificultades para incorporarse al sistema.
«Los perfiles que se acercan son diversos, desde jóvenes de entre 18 y 20 años con escolaridad incompleta hasta adultos por encima de los 45 años, mayormente mujeres, que están en búsqueda activa y a quienes se les dificulta ingresar al sistema laboral», detalló Rolando.
La descripción permite identificar dos situaciones diferentes que convergen en una misma problemática. Por un lado, jóvenes que intentan acceder a sus primeras experiencias laborales sin haber completado su formación educativa. Por otro, personas con mayor recorrido vital que necesitan encontrar nuevas oportunidades en un mercado cuyas condiciones y requerimientos se encuentran en transformación.
Los comercios demandan nuevas competencias
El crecimiento de las inscripciones encuentra su contrapunto en las necesidades del sector comercial, donde la incorporación de herramientas digitales convive con la demanda de habilidades tradicionales vinculadas a las ventas y la atención al público.
Rolando recuperó los resultados del relevamiento comercial elaborado por el Instituto de Capacitación y Estudios para el Desarrollo Local (ICEDEL), presentado en agosto de 2026, que permite reconocer cuáles son las competencias más requeridas por los establecimientos consultados.
Según ese estudio, el 72% de los comercios relevados demanda personas con conocimientos en ventas por internet y comercio electrónico, mientras que el 67% necesita perfiles especializados en ventas presenciales. A su vez, el 65% identifica necesidades relacionadas con la experiencia y formación en atención al cliente, y un 63% señala la importancia de contar con conocimientos de marketing y comunicación.
Los porcentajes, reflejan una transformación en las competencias valoradas por el comercio local. La expansión de los canales digitales no elimina la necesidad de vendedores ni reemplaza la atención personalizada, sino que incorpora nuevas herramientas a actividades que continúan siendo centrales para el funcionamiento de los negocios.
Desde esta perspectiva, el desafío no se limita a generar oportunidades de contratación, sino que también comprende la preparación de quienes buscan empleo para responder a requerimientos cada vez más específicos. La formación aparece entonces como un componente fundamental para reducir la distancia entre las necesidades del sector productivo y las posibilidades reales de inserción de los postulantes.
El interés por capacitarse y el desafío de sostener la participación
Frente a ese escenario, la Oficina de Empleo desarrolla propuestas formativas orientadas a fortalecer las herramientas de quienes buscan incorporarse al mundo laboral. De acuerdo con Rolando, la recepción de estas iniciativas viene siendo positiva, especialmente cuando los contenidos están vinculados con las nuevas tecnologías. «Los resultados que observamos de los programas formativos son favorables. Hay entusiasmo por las propuestas que lanzamos, principalmente las que están relacionadas con la tecnología», sostuvo.
Sin embargo, el interés inicial no siempre garantiza la continuidad de los participantes. La permanencia durante el proceso de capacitación constituye otro de los aspectos que deben atenderse para que las oportunidades de formación puedan aprovecharse plenamente.
En ese sentido, Rolando explicó que la oficina implementa un mecanismo de suplencias que permite incorporar nuevos participantes cuando se producen abandonos durante las primeras clases. «Actualmente sostenemos las inscripciones con un sistema de suplentes. Si vemos que hay capacitaciones donde tenemos mucha deserción, en las primeras clases vamos reemplazando a las personas con otras que se inscribieron», señaló.
La estrategia busca preservar el aprovechamiento de los espacios disponibles y ofrecer una alternativa a quienes inicialmente quedaron fuera de los cupos. Al mismo tiempo, pone de manifiesto que la convocatoria y la permanencia representan dimensiones diferentes de una misma política de formación laboral.
Los datos aportados por el funcionario permiten reconocer una demanda creciente de acompañamiento para acceder al empleo y, paralelamente, un sector comercial que identifica necesidades concretas de capacitación. Aunque el aumento de postulantes no permite establecer por sí solo una evolución del desempleo en la ciudad, sí constituye una señal relevante sobre la cantidad de personas que recurren a los mecanismos municipales de intermediación laboral.
En una ciudad cuya identidad productiva ha estado históricamente vinculada con el trabajo y la formación de recursos humanos, el desafío consiste en acercar esas dos realidades. Porque detrás del crecimiento de los currículums registrados y de los porcentajes de competencias demandadas, existe una cuestión más profunda: cómo transformar la voluntad de trabajar y el interés por capacitarse en posibilidades concretas de inserción laboral.



