El evento tuvo lugar este viernes en el Complejo del Viejo Mercado y contó con la participación de seis grupos de estudiantes de escuelas secundarias de Rafaela. La propuesta fue organizada de manera conjunta por la Universidad Nacional del Litoral, el Instituto de Desarrollo Sustentable (IDS), el INTI, la Municipalidad de Rafaela y la Secretaría de Educación, con el objetivo de generar proyectos ambientales que puedan concretarse dentro de las instituciones escolares.
En diálogo con Diario CASTELLANOS, Mariel Pereyra, representante de la UNL, destacó la importancia de sostener la continuidad del programa: “Estamos muy contentos. Este año tenemos seis grupos que están participando y la idea es darle continuidad a lo largo de los años. Desde el año pasado aunamos fuerzas entre distintas organizaciones e instituciones de Rafaela y eso le dio más impulso, permitiendo trabajar de manera coordinada. Participan alumnos de cuarto, quinto y sexto año de secundaria de la ciudad”.
Por su parte, Antonela Kern, del IDS, explicó la dinámica del concurso: “La idea es que los chicos vivan un día de competencia. Se les entrega un reglamento con distintos tópicos, como verde urbano, suelo o revalorización del ambiente escolar. A partir de allí deben trabajar en propuestas concretas dentro de sus instituciones, junto a un docente o tutor. Durante la jornada arman la propuesta y luego la presentan ante un jurado”.
Kern también resaltó que este año la particularidad es que los proyectos se piensan desde las escuelas: “La idea es acompañarlos para que esas iniciativas se sostengan en el tiempo y puedan concretarse en sus establecimientos, involucrando a toda la comunidad educativa. Estamos muy contentos con la convocatoria, con la participación de las empresas y de las instituciones que colaboraron con premios y con asistencia para el jurado. Es valioso ver cómo los jóvenes, que ya no son solo el futuro sino el presente, se comprometen con estas problemáticas ambientales”.
Finalmente, Elizabeth Ramos, representante del INTI, explicó qué aspectos evalúa el jurado: “Hay diferentes criterios, pero se valoran la innovación, la creatividad y que las propuestas no requieran grandes recursos, sino que puedan pensarse desde lo que ya existe en las instituciones. Año tras año los chicos sorprenden con sus ideas y los docentes los acompañan en este esfuerzo creativo”.
De esta manera, el Bio Ideatón reafirma su rol como un espacio de innovación y aprendizaje colectivo, donde la juventud rafaelina aporta soluciones concretas a los desafíos ambientales desde la escuela.




