La preparación frente a un escenario de mayores precipitaciones y posibles excesos hídricos volvió a instalarse en la agenda de Rafaela. Este viernes, el auditorio del Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM) recibió la charla “Medidas preventivas y capacidades del Estado Nacional ante el posible fenómeno del Niño”, destinada a autoridades, instituciones y vecinos.
La actividad contó con la participación de Marcelo Rozas Garay, ex viceministro de Defensa y ex subsecretario de Planeamiento y Coordinación Ejecutiva en Emergencias, y del teniente coronel Pablo Campi, jefe del Batallón de Ingenieros Anfibios 121. La propuesta buscó poner sobre la mesa no solamente los riesgos asociados al fenómeno climático, sino fundamentalmente las herramientas disponibles y la articulación necesaria entre los distintos niveles del Estado para anticiparse a sus posibles consecuencias.
El encuentro se produjo en momentos en que los indicadores meteorológicos confirman un escenario que merece seguimiento. El último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), correspondiente a julio, señala que las condiciones del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) son consistentes con una fase cálida o El Niño. Además, los modelos dinámicos y estadísticos arrojan una probabilidad cercana al 100% de que esta fase se mantenga durante el trimestre julio-agosto-septiembre de 2026.
En la misma dirección, la Organización Meteorológica Mundial advirtió que El Niño ya se desarrolló en el Pacífico tropical y prevé un rápido fortalecimiento durante los próximos meses. El organismo remarcó que el fenómeno puede incrementar la probabilidad de eventos extremos, aunque sus efectos concretos varían según cada región.
“La planificación es todo”
Antes de la actividad, Rozas Garay dialogó con los medios -entre ellos, Diario CASTELLANOS– y puso el énfasis en una palabra: anticipación. “La planificación es todo”, sostuvo al ser consultado sobre cuál debe ser el primer paso frente al escenario previsto.
Según explicó, contar con un pronóstico de estas características permite trabajar antes de que aparezcan los problemas. “Prepararse significa tener información, ver las estadísticas, ver cuáles son las vulnerabilidades que tiene cada distrito, cada provincia”, señaló.
El especialista planteó que muchas de esas debilidades ya se encuentran identificadas a partir de experiencias anteriores, pero consideró indispensable revisarlas y determinar cuáles serán los organismos encargados de intervenir ante una eventual emergencia. También insistió en que la respuesta no puede quedar limitada a una sola estructura estatal.
“Esto es multiagencial. Hay que convocar también a la comunidad, que muchas veces se la deja de lado en este tipo de planificación”, explicó. En ese sentido, resumió las prioridades en tres acciones concretas: planificar, establecer protocolos y coordinar.
El Litoral, bajo especial atención
Rozas Garay puso particularmente el foco sobre el Litoral argentino y planteó que los posibles excesos hídricos obligan a contemplar tanto las áreas urbanas como las rurales.
“El exceso hídrico lo vamos a tener en la zona del Litoral”, afirmó durante su exposición ante la prensa y señaló que la preparación debe alcanzar también al sector productivo, donde determinadas situaciones pueden obligar a tomar decisiones anticipadas, incluso respecto del traslado del ganado.
La advertencia no implica que necesariamente se produzcan inundaciones o emergencias de determinada magnitud. El impacto de El Niño depende de múltiples factores y los pronósticos climáticos expresan tendencias y probabilidades, no acontecimientos puntuales. Sin embargo, precisamente esa anticipación es la que, según Rozas Garay, permite reducir las consecuencias ante escenarios adversos.
“Ojalá que el impacto sea menor, pero el que se prepara para lo más, normalmente cuando viene un evento de este tipo sabe cómo reaccionar”, sostuvo.
La experiencia de Santa Fe
Otro de los ejes estuvo puesto sobre los antecedentes de la provincia. Rozas Garay recordó su experiencia entre 2015 y 2019 vinculada a la gestión del riesgo y aseguró que durante aquellos años trabajó junto a autoridades santafesinas en diferentes zonas afectadas por problemas hídricos.
El especialista destacó particularmente la información y las estadísticas construidas en Santa Fe a partir de episodios anteriores. Ese conocimiento, consideró, constituye actualmente una ventaja para identificar las zonas vulnerables y determinar de antemano con qué recursos y organismos se puede responder.
“Hemos trabajado en distintos lugares de la provincia, en Rosario, al sur de Rosario, en todo lo que es el límite con Córdoba, en la zona de Venado Tuerto, y al norte, con las inundaciones que había en esa zona”, repasó.
A partir de esas experiencias, consideró que Santa Fe fue incorporando herramientas para afrontar nuevos episodios. “Creo que la provincia está bien preparada para afrontar aquello que venga por delante”, sostuvo, aunque reconoció que El Niño puede generar situaciones excepcionales.
Precisamente allí radicó el objetivo central de la actividad desarrollada en Rafaela: aprovechar el período previo a los meses de mayor impacto potencial para revisar capacidades, detectar vulnerabilidades y establecer cómo deberán actuar los diferentes organismos ante una emergencia.
La consigna planteada por Rozas Garay fue clara: el fenómeno climático no puede evitarse, pero sus consecuencias pueden reducirse si la preparación comienza antes de que el agua se convierta en un problema.



