Recorridos troncales, conexión a empresas y el rol privado: el futuro del transporte en Rafaela

El Municipio evalúa una transformación del sistema de transporte público que contempla concentrar los minibuses sobre los bulevares, incorporar servicios privados para conectar los barrios y captar trabajadores de grandes empresas. La propuesta busca aumentar la cantidad de pasajeros y reducir la circulación de vehículos particulares en los horarios pico. Aversa explicó los alcances de esta nueva concepción, que todavía requiere estudios técnicos y recursos presupuestarios para avanzar.

En medio de los cuestionamientos por los cambios de recorridos, la reducción de frecuencias y la suspensión del servicio durante los sábados, la Municipalidad de Rafaela plantea una transformación más profunda del transporte público urbano, a partir de un trabajo conjunto con la UTN de Buenos Aires, con quienes ya han firmado un convenio, pero la cuestión presupuestaria local imposibilita actualmente la llegada de las personas que deben intervenir en el estudio. Más allá de esta realidad, el objetivo del municipio es que los minibuses dejen de representar solamente una alternativa por razones económicas y puedan convertirse también en una herramienta de ordenamiento del tránsito, capaz de reducir la concentración de motos y automóviles durante los horarios de mayor circulación. 

En diálogo con Diario CASTELLANOS, el subsecretario de Servicios Públicos y Ambiente, Juan Pablo Aversa, explicó que esta concepción forma parte de una discusión impulsada por el intendente Leonardo Viotti desde el inicio de su gestión. Sin embargo, aclaró que las alternativas todavía deben ser evaluadas técnicamente y que no existen plazos definidos para su implementación. 

Uno de los principales cambios que imagina el Municipio consiste en reorganizar los recorridos actuales a partir de una red de corredores principales, complementados por servicios de menor escala que permitan conectar los diferentes sectores de Rafaela. 


La propuesta contempla concentrar la circulación de los minibuses municipales sobre los bulevares, mientras que otras modalidades de transporte podrían encargarse de acercar pasajeros desde el interior de los barrios hacia esos recorridos centrales. 

«En el proyecto que tenemos, pensamos en unos ramales troncales centrales donde podamos, con los colectivos concentrar todas las líneas por los bulevares para empezar a alimentar las otras líneas que puedan estar más metidas dentro de los barrios», explicó Aversa. 

En ese esquema aparece una de las novedades del planteo municipal. La posibilidad de incorporar prestadores privados que complementen el funcionamiento de los minibuses y permitan resolver desplazamientos mediante vehículos de menor capacidad o modalidades de transporte compartido. 

El funcionario mencionó experiencias de otras ciudades donde funcionan alternativas similares a los mototaxis, que permiten reunir pasajeros y conectarlos con los corredores principales. La intención sería explorar un sistema mixto que combine la prestación municipal con servicios privados, aunque todavía no existe una definición sobre qué modalidad podría aplicarse.

«No quiere decir que mañana se va a replicar. Para todo esto hay que establecer datos, precisiones, ver la logística, ver si realmente tiene viabilidad técnica, ver si también a la gente le interesa o no le interesa», advirtió. 

Las empresas y la necesidad  de reducir el tránsito 

Otro de los ejes centrales o de los puntos a considerar a futuro, Aversa reconoció que el gran objetivo apunta a incorporar trabajadores al sistema de transporte público. Aversa consideró que Rafaela presenta una particularidad vinculada con su perfil productivo y la importante cantidad de personas que se movilizan simultáneamente hacia establecimientos industriales y comerciales. 

En determinados horarios, el ingreso y egreso de trabajadores genera una elevada concentración de motocicletas y automóviles particulares, situación que el Municipio pretende abordar mediante una oferta de transporte capaz de captar parte de esa demanda. «Cuando pensamos en esas personas que van a trabajar, pensamos en esa empresa que tiene 500 empleados, que son 500 vehículos, ya sea moto, auto, o son 100 en una empresa o son 200», ejemplificó el funcionario. 

Desde esa perspectiva, el transporte público podría transformarse en una alternativa para reducir la cantidad de vehículos que circulan durante los horarios pico y contribuir a mejorar las condiciones de seguridad vial. 

«No lo queremos y no lo vemos solamente como un fin social. Eso va a estar y va a seguir estando», sostuvo al explicar que el desafío consiste en ampliar el perfil de usuarios del transporte. 

Por el momento, el Ejecutivo no anunció recorridos específicos hacia las empresas ni acuerdos con establecimientos privados. La intención es estudiar cómo podría organizarse un servicio que resulte atractivo para los trabajadores y permita reducir la dependencia del automóvil y la motocicleta. 

El papel de las nuevas tecnologías 

La reorganización también deberá contemplar los cambios que experimentó la movilidad urbana con la aparición de plataformas digitales y servicios de transporte a demanda. Aversa mencionó el crecimiento de aplicaciones como DiDi y el fenómeno de la «uberización», que permiten solicitar vehículos mediante herramientas digitales y ofrecen alternativas de traslado con modalidades diferentes a las del transporte convencional. 

Según explicó, estas tecnologías no existían cuando se diseñó el sistema tradicional de minibuses y actualmente representan tanto una competencia como una posibilidad para pensar nuevos esquemas de movilidad. 

El funcionario consideró necesario analizar esas experiencias, aunque aclaró que Rafaela presenta características diferentes a las de grandes ciudades como Rosario o Córdoba, donde el volumen de pasajeros y las distancias permiten sostener otras dinámicas de funcionamiento. 

Un convenio con la UTN que todavía no logra avanzar

Para evaluar la viabilidad de este nuevo esquema, la Municipalidad cuenta con un convenio firmado con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Buenos Aires, orientado a estudiar la logística del sistema y las posibles modificaciones de recorridos. 

Sin embargo, Aversa reconoció que todavía no se registraron avances firmes en el proceso debido a dificultades presupuestarias para afrontar los viáticos que demanda el trabajo presencial de los especialistas en Rafaela. 

El subsecretario remarcó que el estudio requiere relevamientos sobre el territorio y no puede resolverse únicamente mediante el análisis de mapas desde Buenos Aires. «No es una cuestión de ir a una oficina en Buenos Aires, ver y revisar un mapa y plantear. No, el trabajo es más bien de campo, es bien in situ», sostuvo. 

En consecuencia, la propuesta municipal continúa en una instancia preliminar, sin estudios técnicos concluidos ni un cronograma público de implementación. 

La discusión sobre el futuro del transporte se produce mientras el Ejecutivo enfrenta cuestionamientos de la oposición por las medidas de ajuste aplicadas durante los últimos meses. 

Aversa explicó que la suspensión del servicio durante los sábados respondió a la necesidad de contener los gastos municipales, considerando que esa jornada registraba los menores niveles de utilización y un costo operativo elevado en relación con la demanda. «El transporte público en la ciudad de Rafaela es deficitario, lo sabemos, y es deficitario siempre. Todo transporte público va a ser deficitario. El punto acá es qué déficit vamos a solventar o qué índice está dispuesto a asumir un gobierno local», finalizó el subsecretario.

 

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