La inteligencia artificial comienza a transformar la manera en que las empresas producen, comercializan y se relacionan con sus clientes. En ese escenario, las pequeñas y medianas empresas enfrentan el desafío de incorporar nuevas tecnologías para mejorar su productividad y sostener su competitividad. Ese fue uno de los ejes que planteó Walter Abrigo, socio y director general de Santex, durante su visita a la muestra industrial “En el Centro de Todo”, que se desarrolló esta semana en el predio de la Sociedad Rural de Rafaela.
En diálogo con Diario CASTELLANOS, el empresario tecnológico sostuvo que las pymes del interior del país tienen amplias posibilidades de aprovechar la inteligencia artificial, incluso sin realizar grandes inversiones iniciales. Para ello, consideró fundamental comenzar por un aspecto que muchas veces pasa inadvertido y que responde directamente a la captura y organización de los datos que genera cada proceso productivo.
Abrigo explicó que la evolución de la inteligencia artificial modificó también la manera en que la empresa presta sus servicios. Actualmente, su actividad abarca el desarrollo de software tradicional, la programación asistida por inteligencia artificial y el acompañamiento a organizaciones que buscan incorporar estas herramientas en su cultura de trabajo.
Este último aspecto resulta especialmente importante para las empresas que comienzan a explorar estas tecnologías. La transformación digital no depende únicamente de adquirir un programa o contratar una solución informática, sino que como explicó el empresario, también requiere revisar procesos, capacitar equipos y adaptar las formas de trabajar.
Los datos como punto de partida
Para Abrigo, uno de los principales errores que cometen las empresas, pymes o industrias, consiste en pensar que incorporar inteligencia artificial significa simplemente utilizar una aplicación. Antes de dar ese paso, las empresas necesitan identificar qué información generan, cómo la registran y de qué manera pueden convertirla en una herramienta para tomar decisiones. El empresario utilizó como ejemplo la propia entrevista periodística, desde grabar una conversación permite conservar información que luego puede transcribirse, transformarse en publicaciones para redes sociales y utilizarse para planificar nuevos contenidos. Un procedimiento que antes podía requerir varias personas y horas de trabajo hoy puede resolverse, en parte, con herramientas digitales accesibles.
La misma lógica puede aplicarse a una fábrica, un comercio o una empresa de servicios. Registrar datos de producción, identificar fallas recurrentes, analizar consultas de clientes o sistematizar información comercial permite construir una base sobre la cual incorporar automatizaciones y herramientas de inteligencia artificial.
En ese sentido, Abrigo se refirió al concepto de deuda técnica, vinculado con los problemas y costos que se acumulan cuando los sistemas y procesos tecnológicos no se mantienen adecuadamente. En las empresas, la falta de información organizada también puede convertirse en una limitación para aprovechar nuevas herramientas.
La propuesta, entonces, consiste en comenzar por reconocer qué datos se producen en cada actividad, desarrollar mecanismos para capturarlos y establecer procedimientos que permitan utilizarlos de manera efectiva.
Más eficiencia para competir en el mercado
La incorporación de inteligencia artificial puede tener consecuencias directas sobre la estructura de costos y la capacidad de competir. Según explicó Abrigo, pequeñas mejoras en diferentes etapas de una actividad pueden acumularse y generar diferencias significativas frente a empresas que mantienen procesos más tradicionales.
La tecnología puede contribuir a automatizar tareas administrativas, mejorar la atención al cliente, agilizar la posventa, analizar información comercial y optimizar distintas etapas de la producción. También permite que las organizaciones realicen algunas actividades con menos recursos o destinen más tiempo de sus equipos a tareas de mayor valor agregado.
El riesgo para las empresas que no avanzan en esa dirección es perder competitividad frente a competidores capaces de ofrecer productos o servicios similares a precios más bajos, gracias a procesos más eficientes.
Abrigo remarcó que las tareas esenciales de una empresa seguirán siendo conseguir clientes, producir y responder por aquello que entrega. Lo que cambia es la manera de llevar adelante esas actividades y los recursos necesarios para hacerlo.
A su vez, advirtió que el desarrollo tecnológico tiene una velocidad que obliga a revisar continuamente las herramientas utilizadas. En su experiencia, algunas soluciones quedan superadas en cuestión de días por nuevas alternativas más eficientes.
Una oportunidad para las empresas del interior
La presencia de Santex en la muestra industrial también estuvo vinculada con la intención de acercar estas posibilidades al entramado productivo del interior. Abrigo destacó su pertenencia a una compañía nacida fuera de los principales centros económicos internacionales y la importancia de acompañar a las empresas regionales en sus procesos de transformación.
Para las pymes, el punto de partida no necesariamente tiene que ser una gran inversión ni la automatización integral de una fábrica. Puede consistir en identificar una tarea repetitiva, registrar mejor la información o probar una herramienta accesible para resolver un problema concreto.
El desafío es que esas primeras experiencias se conviertan en mejoras sostenidas, con objetivos claros y resultados que puedan evaluarse.
En una economía donde la tecnología adquiere cada vez más peso en las decisiones empresariales, la inteligencia artificial aparece como una oportunidad para fortalecer la productividad de las pymes. Pero, según la mirada de Abrigo, aprovecharla requiere empezar por lo fundamental: comprender los propios procesos, ordenar la información y animarse a experimentar antes de que las nuevas exigencias del mercado amplíen la brecha entre quienes incorporan estas herramientas y quienes quedan rezagados.



