La continuidad del Gasoducto Regional Centro II vuelve a instalar expectativas sobre la ampliación del acceso al gas natural en Rafaela. Sin embargo, junto con la reactivación de esa infraestructura aparece un desafío que será determinante para los vecinos ya que la gran pregunta que surge actualmente entre Litoral Gas y la Municipalidad de Rafaela es el cómo financiar las redes que deben llegar hasta los domicilios y en esa misma línea la inversión privada de cada particular para realizar la instalación o adecuación dentro de cada vivienda.
Estos aspectos formaron parte del encuentro que mantuvo el secretario de Infraestructura, Servicios y Ambiente de la Municipalidad, Nicolás Asensio, con representantes de Litoral Gas. En diálogo con Diario CASTELLANOS, el funcionario brindó detalles sobre el cronograma previsto para retomar la obra y las alternativas que comenzaron a analizarse para avanzar con las conexiones domiciliarias.
Cabe recordar que la empresa Litoral Gas asumirá la continuidad del proyecto y ya firmó el contrato para ejecutar los trabajos. La obra seguirá a cargo de la unión transitoria de empresas integrada por TGS y SACDE, que venía interviniendo antes de la paralización. De acuerdo con lo informado durante la reunión, los trabajos comenzarían este mes de octubre, luego de que no se concretara la previsión inicial de retomarlos durante el primer semestre.
Este nuevo cronograma también modifica el horizonte de finalización. Mientras anteriormente se hablaba de diciembre de 2027, ahora la estimación se trasladó al primer trimestre de 2028, con marzo como referencia.
Una obra que deberá revisar lo ejecutado
Es importante reconocer que las gestiones con Litoral Gas llevan entre un año y medio y dos años y que el proyecto está contemplado dentro del plan quinquenal de inversiones de la compañía. No obstante, cerrar los acuerdos necesarios para su continuidad demandó más tiempo del esperado.
A la cuestión contractual se suma la necesidad de verificar el estado de la infraestructura construida. Según indicó el secretario de Infraestructura, Servicios y Ambiente de la municipalidad de Rafaela, Nicolás Asensio, la obra permanece detenida desde 2022, por lo que su reactivación requiere controles sobre los materiales y las instalaciones. El objetivo es detectar posibles deterioros, comprobar que no existan elementos en mal estado u oxidados y verificar que las cañerías soporten las pruebas hidráulicas correspondientes.
La revisión de lo ejecutado será, por lo tanto, parte del proceso de reinicio. Permitirá establecer las condiciones en las que se encuentra la infraestructura y determinar si hacen falta intervenciones antes de continuar con los trabajos pendientes.
Tres etapas para acceder al servicio
Asensio insistió en que la llegada del gas natural a una vivienda en nuestra ciudad depende de tres componentes distintos. El primero es la terminación del gasoducto; el segundo, la construcción de las redes domiciliarias que pasan frente a las propiedades; y el tercero, la preparación de las instalaciones internas de cada hogar.
«El primero es terminar el gasoducto. Fundamental, si no está eso, no se puede pensar nada», sostuvo. Esa obra constituye la condición inicial para avanzar con las siguientes etapas, pero su finalización no implica que todas las viviendas estén automáticamente en condiciones de conectarse.
Por ese motivo, el encuentro con Litoral Gas también estuvo orientado a abordar el tendido domiciliario. Se trata de la infraestructura que debe extenderse por los barrios para acercar el servicio a cada propiedad y cuyo financiamiento todavía no está resuelto.
Asensio describió distintas posibilidades para ejecutar esas redes. Una es que el Municipio impulse la obra mediante contribución por mejoras. Otra consiste en que los vecinos acuerden entre sí y contraten a una empresa constructora. También podrían evaluarse esquemas mixtos, con financiamiento externo o subsidios y diferentes formas de intervención municipal.
Sin embargo, aclaró que hoy el Gobierno local enfrenta una limitación concreta para encarar esa inversión. «Hoy la Municipalidad no tiene capacidad financiera como para arrancar una obra con contribución por mejoras», afirmó.
La búsqueda de recursos para las redes
Ante ese escenario, una de las alternativas conversadas fue que Litoral Gas gestione una fuente de financiamiento externo y participe en la construcción de las redes domiciliarias. «Estamos viendo ahí con Litoral Gas, si busca una fuente de financiamiento externo y se meten ellos a hacer la obra. Ese fue un poco el espíritu de la reunión», explicó el secretario.
La posibilidad se encuentra en análisis y todavía no constituye un mecanismo definido.
Resolver esa instancia será central para ampliar el acceso al servicio. Aunque el gasoducto quede terminado, los sectores que necesiten nuevas redes deberán contar con esa infraestructura para que sus viviendas puedan conectarse.
Así, junto con el seguimiento de la obra principal, el Municipio busca avanzar en una alternativa que permita afrontar el tendido barrial. El desafío es encontrar una modalidad viable en un contexto en el que tanto las cuentas municipales como la capacidad de inversión de las familias condicionan las posibilidades de ejecución.
Las condiciones dentro de cada vivienda
La tercera etapa corresponde a las instalaciones internas y deberá ser afrontada por cada propietario. Asensio explicó que las viviendas necesitan reunir las condiciones exigidas para recibir el servicio, lo que incluye verificar las cañerías, las zonas de paso y las rejillas reglamentarias, entre otros aspectos.
En ese punto, distinguió la situación de algunos barrios nuevos de la de sectores más antiguos. Según señaló, en los primeros ya se realizan inspecciones internas aún cuando todavía no exista abastecimiento de gas. Esa preparación permite avanzar con la conexión cuando la red se encuentra disponible.
En otros barrios, en cambio, buena parte de las propiedades todavía debe atravesar ese proceso. Al referirse a los barrios más antíguos, Asensio estimó que apenas un 5% de las viviendas ubicadas en estos sectores, en promedio, cuentan con la inspección ocular interna. Esto significa que muchos propietarios deberán evaluar qué adecuaciones necesitan realizar y cómo afrontar su costo.



