Ingredientes:
- 65 g de calabaza
- 20 mililitros de aceite de girasol (también podes usar de oliva)
- 70 g de harina leudante
- Aceite para freír
Procedimiento
- En primer lugar preparamos un puré de calabaza. Para hacerlo, cortamos la calabaza en cubos medianos y retiramos la cáscara y las semillas. Colocamos los cubos en una olla con abundante agua y cocinamos hasta que estén suaves. Para comprobar que están listos, pinchamos un cubo con un cuchillo: si entra sin resistencia, ya podes retirarlos. Luego, escurrimos el agua y aplastamos la calabaza hasta obtener un puré uniforme.
- Colocamos el puré de calabaza en un bol, añadimos la harina y el aceite y mezcla bien con la ayuda de una espátula.
- Si es necesario, amasamos la mezcla con las manos hasta que se forme una pasta homogénea y suave.
- Dividimos la masa en porciones iguales y formamos bolitas con las manos.
- Hacemos un agujero en el centro de cada una de las bolas y abrimos un poco para que el buñuelo se cocine por completo. Aplastamos ligeramente para que se frían de manera pareja.
- Fritamos los buñuelos inmediatamente por ambos lados en abundante aceite caliente, así se doran rápido y se cocinan bien por dentro. Además, cuanto más aceite haya, menos van a absorber y no van a quedar tan grasosos. Cuando estén dorados, retiramos del aceite y dejamos escurrir sobre una bandeja con papel absorbente.
- Después ya podes disfrutar de estos buñuelos de calabaza y convertirlos en dulces o salados. Si los quieres dulces, pásalos por azúcar blanca o báñalos con miel. Si preferís que sean salados, acompáñalos con guacamole, una salsa de queso o una salsa de tomate. Incluso puedes prepararlos con harina común (sin leudante) y estiramos la masa sobre una superficie enharinada para hacer láminas finas tipo chips, aunque vana a quedar más crujientes en los bordes que en el centro.


