Ingredientes:
- 80 gramos de avena
- 115 gramos de agua
Procedimiento
- Empezamos procesando la avena. Podes hacerlo en el vaso de la licuadora o en un procesador de alimentos. Si ya tenés avena en polvo en casa, podes usarla para saltar este proceso. Procesamos por un par de minutos; vas a ver que se deshacen fácilmente.
- Agregamos el agua y seguimos licuando hasta obtener una mezcla homogénea. Luego, dejamos descansar la masa durante 30 minutos para que la avena se hidrate bien y la textura se vuelva más espesa.
- Para cocinarlas, calentamos una sartén o plancha antiadherente y untamos un poco de aceite. Podes usar papel absorbente para distribuirlo de forma pareja. Volcamos con ayuda de un cucharón de la masa y esparcimos con una espátula de goma, damos forma circular. Mientras más delgada la hagas, más rápido se van a cocinar.
- Con cuidado colocamos la espátula por debajo y damos vuelta a la tortita de avena. Hacelo cuando la superficie empiece a tomar color; puede tomar un par de minutos. Si intentas darla vuelta cuando aún está muy cruda, es probable que se rompa.
- Dejamos que el otro lado de las tortitas de avena se dore y, luego, colocamos la tortita en un plato para que enfríe. Si notas que están muy frágiles o que el centro quedo algo crudo incluso después de cocinarlas, podes guardarlas en la heladera. Al día siguiente, o cuando las quieras calentar, van a estar más flexibles y listas para rellenar, ya que el almidón se habrá retrogradado.
- Servimos tibias o calentitas y acompañalas con los ingredientes que más te gusten. Son sanas, ricas y versátiles.


