En horas de la mañana de este miércoles, en el programa «Red Urbana» que se emite por REC Rafaela 92.1, dialogamos con el Dr. Carlos Farías Demaldé, abogado penalista que asesoró legalmente a la familia de Gonzalo Riatto, el joven asesinado en julio de 2023 en la localidad de Lehmann, quienes en su momento se constituyeron como parte querellante en la causa que llevó adelante el Fiscal de la Sección Especial Homicidios de la Fiscalía Regional 5, el Dr. Martín Castellano. Por ese suceso en el mediodía del martes, un Tribunal Pluripersonal conformado por los jueces Juan Gabriel Peralta (presidente) y Gustavo Bumaguin y Nicolás Stegmayer, condenó al único imputado, Miguel Ángel Sphan, a la pena de 23 años de prisión más accesorias legales y costas del proceso. En su momento Fiscalía y querella habían requerido una pena de 25 años de cárcel; mientras que el defensor de Sphan, el Dr. Miguel Ángel Frausin, abogado de la ciudad de Tostado, solicitó ocho años.
Ante la consulta respecto si los había sorprendido la decisión del Tribunal más allá de que era prácticamente la pena que habían solicitado, el Dr. Farías Demaldé señalaba: «Uno siempre queda expectante después de haber hecho un trabajo, que el Tribunal en este caso, pueda comprender toda la labor que se llevó a cabo, en pos de lograr justamente esa condena. El trabajo que se hizo -ya que fueron dos años de tareas muy importantes- nos llevó a tratar de buscar todas las evidencias posibles que llegaron en el juicio a través de pruebas contundentes, a fin de no dejarle ningún blanco a nada y mucho menos que quedara impune este hecho delictivo que terminó con la vida de un joven lehmense que tenía una vida por delante; dos hijos de corta edad; su esposa; su trabajo; su vivienda; sus padres, y todos sus amigos y gente que lo conocía y lo apreciaba».
Más adelante el letrado indicaba respecto a la falta de agravantes para el hecho. «Intentamos en algún momento ver si podíamos agravarlo de alguna manera pero tampoco podíamos arriesgarnos a presentarnos en un juicio sin tener un convencimiento pleno tanto por parte de la fiscalía como por parte de la querella que yo representé, entonces decidimos ir directamente por el homicidio simple aunque solicitando la pena máxima que contempla ese delito en el Código Penal».

Ante el requerimientos respecto de si había existido un intento de acuerdo para llegar a un procedimiento abreviado con una pena de alrededor de 16 años de cárcel para el encartado, el Dr. Demaldé decía: «La verdad es que hubo una negociación previa. Lo cierto es que cuando se aproxima el juicio y por allí se pueden advertir las consecuencias que puede tener la decisión de un Tribunal, es muy frecuente que aparezca el abogado defensor haciendo una propuesta por una pena mucho menor a lo que uno pretende. En realidad hubo un ofrecimiento que no nos convenció porque nosotros queríamos ir por una pena máxima y finalmente se dió con un resultado más que satisfactorio».
Luego señalaba: «En esta causa desde la querella aportamos muchos testigos; muchas pruebas incluso la de un vecino que aportó un registro fílmico de lo que había sucedido; y luego de eso realmente los vecinos de Lehmann fueron absolutamente colaboradores. Todos sabemos que en una ciudad resulta siempre más difícil poder encontrar gente que se comprometa cuando suceden episodios como éste. Pero en el caso de la gente del pueblo tuvimos una gran colaboración porque estuvieron siempre -tanto vecinos como gente que conocía a la familia- a brindarnos su colaboración y por ello pudimos reunir más de cincuenta testigos con aportes muy importantes. Además debemos tener en cuenta algo que es trascendente. El hecho ocurrió un día siete de julio -hace casi dos años-; era de noche porque Gonzalo había salido de su trabajo a las 20 horas; hacía frío, lloviznaba y no es muy común en una localidad pequeña encontrar gente en la calle. Sin embargo los hallamos viajando a Lehmann y hablando con mucha gente casa por casa; el registro fílmico del que le contaba antes. Y además, algo muy trascendente para obtener todo ésto es que Gonzalo Riatto no sólo era una persona joven, buen trabajador, buen padre, buen hijo, buen esposo, que tenía su casa propia, sino que además era muy conocido y querido por todos».
No se sabe por qué lo mató
Desde el comienzo mismo del homicidio y durante estos años y tras la sustanciación del juicio y la condena, todo el mundo se sigue preguntando ¿por qué lo mató? y el abogado querellante respondía: «Nosotros hasta el día de hoy nos preguntamos lo mismo ¿cuál fue el motivo que llevó a Sphan a tomar esa decisión? Y si bien él declaró, pidió perdón, nunca dio el motivo por qué lo hizo. Si bien en su momento se deslizó la posibilidad de que había habido un enfrentamiento anterior, una discusión entre ambos, eso quedó absolutamente descartado ya que hasta hicimos las pericias telefónicas de llamadas y mensajes entre uno y otro y nunca hubo ningún tipo de relación en nada. Y si bien eran vecinos con dos lotes de por medio, nunca tuvieron relación».



