Dirigentes y ciudadanos deben asumir un debate profundo sobre las transformaciones que necesita la Argentina para su crecimiento.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía argentina crecerá 5,5% este año y 4,5% en 2026, al tiempo que enfatizó la necesidad de reformas que tornen sustentable la expansión de la actividad.
El Informe de Perspectivas Globales (WEO, según sus siglas en inglés) se conoce pocas horas antes de que el consejo directivo del FMI dé vía libre a un tramo de USD 2.000 millones, en el marco del crédito acordado en abril último.
Argentina cumplió las metas previstas en este convenio, incluso con exceso las referidas a los superávits fiscal y financiero, pero sin lograr acumular las reservas necesarias para el Banco Central.
El directorio del FMI aprobó la revisión del acuerdo y enviará USD 2.000 millones
Los datos técnicos y la liberación de un nuevo tramo del crédito constituyen una bocanada de aire para un Gobierno que afronta turbulencias financieras y malhumor social por la lenta recuperación del empleo; en especial, para los sectores medio y de los grupos vulnerables.
Para el resto del año, economistas privados estiman que la actividad se mantendrá en estos niveles o con una leve expansión, que aportaría una mejora de sólo 1% en el segundo semestre.
Estos datos revelan los problemas estructurales que tiene la economía argentina.
El FMI mantiene proyecciones optimistas sobre Argentina: crecimiento del 5,5% en 2025
El crecimiento observado en el primer semestre no es similar para todos los sectores. La minería y la industria de hidrocarburos registran buenos niveles de actividad y de empleo, mientras que el comercio y la industria no logran revertir la situación crítica de los últimos años.
El país sufre una elevada presión fiscal en todos los órdenes. El imperativo de la hora es la innovación frente a un mundo desafiante e incierto en cuanto al modo del trabajo y al uso del capital.
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