Diego Coatz analizó en Rafaela el nuevo mapa global, el rol de Vaca Muerta y los desafíos de la industria argentina

Durante su disertación brindada este miércoles en la Sociedad Rural de Rafaela, en la jornada inaugural de la muestra "En el Centro de Todo", el economista Diego Coatz abordó el impacto de la irrupción tecnológica de China, las oportunidades energéticas del país y las marcadas asimetrías entre la macroeconomía y la economía real.

En el marco de la jornada inaugural de la muestra industrial «En el Centro de Todo», llevada a cabo en las instalaciones de la Sociedad Rural de Rafaela, el economista e investigador Diego Coatz ofreció una destacada exposición centrada en los desafíos productivos y las transformaciones geopolíticas que impactan de lleno en el tejido empresarial argentino. Ante un auditorio atento, el especialista desglosó el complejo escenario económico internacional y local, advirtiendo sobre las tensiones que atraviesan los distintos sectores productivos.

Al profundizar en el análisis global, Coatz describió el fenómeno que denominó «Chock 2.0» para explicar cómo ha evolucionado la hegemonía de China en las últimas décadas. Recordó que mientras la primera etapa estuvo marcada por la invasión de manufacturas baratas que alteraron los mercados occidentales, la fase actual posiciona al gigante asiático al frente de la innovación tecnológica. «China gana no con productos de bienes de temperatura, sino ganando en tecnología y con multinacionales chinas que son cada vez más importantes», señaló durante su exposición. Según indicó, de las tecnologías críticas relevadas a nivel mundial, China lidera una amplísima mayoría, relegando a Estados Unidos a un terreno de competencia centrado en sectores muy específicos como la computación cuántica, la inteligencia artificial y la biotecnología.

Trasladando la mirada al plano doméstico, el economista expuso las contradicciones que enfrenta la economía argentina, caracterizada por un superávit comercial histórico y una marcada restricción en el mercado interno. «Tenemos un superávit comercial de 28.000 millones de dólares cerrado al año y las importaciones están quietas», explicó al detallar el comportamiento de la balanza comercial. Sin embargo, advirtió que este superávit se explica más por la contención de las importaciones y el impulso de sectores clave como la energía y la minería que por un dinamismo generalizado de toda la economía.


En esa línea, Coatz graficó la situación actual de las empresas mediante un «efecto sándwich» que afecta desigualmente a la industria, el comercio y los servicios. «Los servicios y el comercio están sufriendo más que la industria; están perdiendo empleo formal promedio por mes», alertó, al tiempo que remarcó que los costos en dólares aumentaron y la falta de financiamiento profundiza las dificultades operativas de las pequeñas y medianas empresas.

Hacia el cierre de su disertación, el especialista subrayó que el gran desafío de la Argentina radica en construir una macroeconomía ordenada que logre dialogar de manera virtuosa con la economía real. «El gran desafío es cómo logramos que haya una política macro que se recalibre y que genere los mecanismos de transmisión de los dólares que sobran hacia la economía real», enfatizó. Para Coatz, la clave de los próximos años dependerá de articular una política industrial y crediticia sólida que permita potenciar los recursos naturales del país sin descuidar el mercado interno ni el empleo formal.

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