Trabajadores de Lácteos Verónica se movilizaron frente a Tribunales y reclamaron respuestas

Empleados de las plantas de Suardi, Lehmann y Totoras se manifestaron este miércoles por la mañana frente a los Tribunales de Rafaela. Denuncian seis meses sin cobrar salarios, exigen una resolución de la Justicia y reclaman la continuidad laboral ante la profunda crisis que atraviesa la firma láctea.

La crisis que atraviesa Lácteos Verónica sumó este miércoles un nuevo capítulo. Un importante grupo de trabajadores de la empresa se concentró durante la mañana frente a los Tribunales de Rafaela para visibilizar el conflicto laboral que afecta a cientos de familias y exigir respuestas tanto de la Justicia como de los propietarios de la compañía.

Con carteles, banderas y consignas reclamando el pago de salarios adeudados, los empleados volvieron a expresar su preocupación por una situación que, según denuncian, se ha vuelto insostenible. El principal reclamo gira en torno a la falta de pago de haberes, una deuda que ya acumula seis meses, además del aguinaldo pendiente.

“Novedades ninguna de la parte patronal. Nada. Se los tragó la tierra a esta gente. Estamos reclamando cobrar lo adeudado de salario, que son ya seis meses sin percibir un peso”, expresó uno de los trabajadores durante la manifestación.


En la misma línea, sostuvo que el objetivo de la protesta fue reclamar una intervención concreta de la Justicia. “Queremos que la Justicia haga su deber de una vez por todas, que no nos sigan tomando el pelo y mintiendo. Queremos que baje el martillo de la Justicia ante esta gente”, afirmó.

Uno de los representantes de los trabajadores de la planta de Suardi explicó que actualmente son 88 empleados los afectados en esa unidad productiva y confirmó que recientemente iniciaron acciones judiciales. “Hace dos semanas ingresó al juzgado laboral de San Cristóbal un reclamo colectivo para poder cobrar todos los sueldos que nos adeudan y el medio aguinaldo. Pero, por sobre todas las cosas, lo que queremos es la continuidad laboral y que la planta siga funcionando”, señaló.

El trabajador remarcó además el fuerte impacto que la paralización de la actividad genera en una comunidad pequeña como Suardi. En ese sentido, expresó: “Esto está pegando muy duro. Se nota muchísimo el parate de la planta, los sueldos que no se cobran y el circulante de dinero que desapareció. No hay posibilidad de reinventarse porque no existen otras fuentes laborales. La gente trata de subsistir con changas o con ayuda de familiares y amigos, pero esta situación no da para más”.

Sin respuestas de los dueños

Durante la protesta también surgieron cuestionamientos hacia la familia Espiñeira, propietaria de la empresa. Consultados sobre la posibilidad de utilizar la producción de sus propios tambos para sostener la actividad industrial, los trabajadores evitaron especular y señalaron que son los empresarios quienes deben responder.

“Nosotros somos trabajadores. Esa respuesta la tienen que dar ellos. Acá hay muchas preguntas que no podemos contestar. Los responsables son ellos y son quienes tienen que dar la cara y ofrecer una solución”, manifestaron.

La falta de contacto con los propietarios es uno de los puntos que más inquietud genera entre los empleados. Según relataron, la última reunión directa con Alejandro Espiñeira ocurrió en octubre del año pasado.

En aquel encuentro, recordaron, se les transmitió que la situación era compleja, pero que la intención de la empresa era continuar operando. Sin embargo, hoy consideran que aquellas promesas nunca se concretaron.

“Los trabajadores siempre colaboramos. En otras oportunidades aceptamos cobrar el sueldo en cuotas para ayudar a sostener la empresa y mantener el precio que se pagaba a los productores. Ya dimos sobradas muestras de compromiso. Ahora son ellos quienes tienen que dar respuestas”, señalaron.

«Nunca pensé vivir algo así»

Entre los testimonios más conmovedores de la jornada estuvo el de un trabajador con casi tres décadas de antigüedad en la firma.

“Nunca en mi vida, a los 61 años y con 28 años de fábrica, pensé vivir esta situación. He visto muchas cosas, pero la malicia de esta gente no tiene nombre. No tienen piedad por las familias ni por los empleados que les hicieron ganar el dinero que tienen”, expresó con visible indignación.

Otro de los manifestantes aseguró que durante las reuniones mantenidas con la conducción empresaria percibieron contradicciones y promesas incumplidas. “Nos dijeron que iban a traer tambos para sostener la actividad, pero al mismo tiempo se estaban yendo productores. También se les planteó el vaciamiento de la empresa y lo negaron. Nos mintieron en la cara”, sostuvo.

Mientras la situación judicial avanza en distintos ámbitos y continúan las gestiones gremiales y legales, los trabajadores sostienen que el tiempo juega en contra. Sin salarios desde hace meses y sin definiciones concretas sobre el futuro de las plantas de Suardi, Lehmann y Totoras, el reclamo se centra ahora en dos pedidos urgentes: el cobro de los haberes adeudados y la preservación de las fuentes laborales.

La movilización frente a los Tribunales de Rafaela buscó precisamente volver a poner el conflicto en el centro de la escena pública y reclamar que tanto la Justicia como la empresa brinden respuestas ante una crisis que afecta a cientos de familias de la región.

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