En medio de un creciente conflicto entre el Gobierno nacional y el sistema universitario, las universidades públicas de todo el país atraviesan una semana marcada por paros y medidas de fuerza que afectan el normal inicio del ciclo lectivo 2026. El reclamo, impulsado por gremios docentes y no docentes, pone el foco en la falta de financiamiento y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, en un escenario que ya genera preocupación entre rectores, profesores y estudiantes.
El paro universitario nacional que comenzó esta semana tiene un fuerte impacto en Rafaela, donde la adhesión docente en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ronda entre el 80% y el 90%, en un contexto de creciente malestar por la situación salarial y el financiamiento del sistema educativo.
En diálogo con Diario CASTELLANOS, las docentes María Inés Monteverde e Inés Berra expusieron un panorama crítico que, aseguran, se viene profundizando desde hace al menos dos años. “No nos gusta iniciar las clases así, pero ya estamos más que complicados. Los docentes universitarios están por debajo de la línea de pobreza”, afirmó Monteverde, marcando el eje central del reclamo.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es la cuestión salarial. Según detallaron, los ingresos actuales no alcanzan a cubrir necesidades básicas, incluso en cargos de responsabilidad. “Como titular de cátedra con media dedicación estoy cobrando unos 253 mil pesos brutos. Es un pisoteo constante”, señaló Monteverde.
Además, cuestionaron anuncios oficiales que no se concretaron en la práctica: “Se habló de aumentos, pero todavía no los vimos reflejados. Y los bonos que se dieron fueron irrisorios, en nuestro caso de 5 mil pesos”, agregaron.
En la misma línea, Berra graficó la situación cotidiana: “Para tomar un parcial gasté más en fotocopias de lo que cobré de bono”.
Riesgo en la calidad educativa
Las docentes coincidieron en que el conflicto no solo afecta a los trabajadores, sino también a los estudiantes. “Los alumnos se ven perjudicados porque muchos docentes están dejando las aulas. No les conviene seguir”, explicó Monteverde, quien además advirtió sobre cursos numerosos sin recursos suficientes.
A esto se suma la dificultad para sostener estructuras básicas, como la obra social docente, que —según indicaron— atraviesa una fuerte crisis debido a los bajos salarios.
Otro dato preocupante es la creciente deserción docente a nivel nacional, una tendencia que ya se empieza a sentir en Rafaela. “Nos estamos replanteando seguir. Hay docentes muy comprometidos que hoy dudan si continuar, porque no ven reconocimiento”, sostuvo Monteverde.
Berra, con 28 años de trayectoria, fue aún más contundente: “Nunca vivimos una situación así. Este es el piso. Muchos estamos pensando en dejar”.
En medio del conflicto, ambas docentes remarcaron la importancia del sistema público de educación superior. “Yo soy producto de la universidad pública y dar clases es una forma de devolverle a la sociedad lo que me dio”, expresó Monteverde.
Por su parte, Berra destacó: “No todos tienen acceso a la educación privada. La universidad pública es una herramienta clave para la igualdad de oportunidades”.
Nueva medida de fuerza
De cara a los próximos días, adelantaron que continuará la visibilización del conflicto. “La semana que viene vamos a retomar actividades, pero con acciones de sensibilización para que la sociedad entienda lo que está pasando”, explicó Berra.
Mientras tanto, el conflicto universitario sigue abierto y sin una resolución inmediata, con un inicio de ciclo lectivo atravesado por la incertidumbre.



