A tres meses de la puesta en marcha del nuevo Hospital Regional Dr. Jaime Ferré, el principal efector público de salud de Rafaela comienza a mostrar los primeros indicadores de su funcionamiento pleno. Con casi 750 cirugías realizadas, 234 nacimientos y 2890 estudios de diagnóstico por imágenes, el hospital empieza a consolidar su rol como centro de referencia para toda la región sanitaria.
En diálogo con Diario CASTELLANOS, la directora del efector, Natalia Weppler, realizó un balance de estos primeros meses desde aquella jornada considerada histórica para la ciudad y el departamento Castellanos, cuando el nuevo edificio comenzó a funcionar formalmente. Según explicó, el foco del trabajo está puesto en consolidar los procesos de atención, fortalecer los equipos y articular el funcionamiento con el resto de la red sanitaria.
La médica remarcó que el funcionamiento del hospital implica un proceso de adaptación permanente para todos los trabajadores de la salud que se incorporaron a una estructura mucho más amplia y compleja que la del antiguo efector. Desde el 10 de diciembre, señaló, se fue completando de manera progresiva la incorporación de médicos, enfermeros, administrativos y personal técnico, hasta completar el plantel previsto a comienzos de enero.
En ese marco, destacó el rol de los jefes de servicio en la organización de los equipos y en la consolidación de los nuevos circuitos de trabajo, fundamentales para que la atención funcione de manera cada vez más fluida.
Logros y avances
Uno de los avances más significativos se dio en el área quirúrgica. De acuerdo con Weppler, antes de la puesta en marcha del nuevo hospital algunas cirugías acumulaban listas de espera de hasta seis meses. Hoy, gracias a la incorporación de equipamiento y a la implementación de una guardia activa de cirujanos, el hospital logró reducir esos tiempos a la mitad y aumentar la productividad de los quirófanos.
En paralelo, el área de maternidad también registró cambios importantes. La directora destacó que se incrementaron los partos vaginales y que se está consolidando el modelo de parto respetado, una modalidad de atención que comenzó a desarrollarse con mayor fuerza en Rafaela y la región a partir de la apertura del nuevo efector.
Los números de funcionamiento reflejan además un fuerte crecimiento de la demanda. La guardia registra un volumen de atenciones muy superior al que tenía el antiguo hospital y el área de diagnóstico por imágenes comenzó a realizar prácticas que antes no se hacían en el sistema público local, como resonancias magnéticas, tomografías y mamografías.
Según explicó Weppler, este crecimiento no sólo se explica por la nueva infraestructura, sino también por la incorporación de tecnología de mayor complejidad. En ese sentido, el equipo de diagnóstico por imágenes continúa en capacitación permanente para aprovechar al máximo el equipamiento incorporado.
Entre los servicios con mayor demanda aparece el área de Cuidados Progresivos, que integra lo que anteriormente eran clínica médica y cirugía. Si bien el hospital había planificado inicialmente 44 unidades de internación para ese sector, actualmente ya se trabaja con 48 camas y con una ocupación del cien por ciento.
Algo similar ocurre en neonatología, donde la capacidad de atención también se amplió. El servicio pasó de contar con ocho unidades a disponer actualmente de once, lo que permite dar respuesta a una mayor cantidad de nacimientos y a situaciones de mayor complejidad provenientes de otras localidades.
Articulación
La articulación con el resto del sistema sanitario es otro de los ejes centrales del trabajo que se viene realizando. Durante estos meses se llevaron adelante distintas mesas de trabajo con referentes de la región para mejorar los circuitos de derivación y organizar las prestaciones entre los distintos niveles de atención.
La directora remarcó que el objetivo es consolidar una red sanitaria en la que cada efector cumpla un rol específico y donde el hospital regional funcione como un centro de referencia para los casos de mayor complejidad.
El cambio de edificio también marcó un antes y un después para el funcionamiento del sistema de salud público en la ciudad. Weppler señaló que el nuevo hospital ofrece espacios más amplios, luminosos y pensados tanto para el trabajo del equipo de salud como para la atención de los pacientes, lo que impacta directamente en la calidad del servicio.
El rol del viejo edificio
Mientras tanto, el edificio del antiguo hospital continúa cumpliendo un rol dentro de la estructura sanitaria. Actualmente funciona como anexo ambulatorio, con una subdirección a cargo de la doctora Débora Luz. Allí se están realizando refacciones y una reorganización de los espacios con el objetivo de trasladar próximamente los consultorios externos al sector donde antes funcionaban las áreas de internación.
Además, en ese mismo edificio se proyecta la instalación de un nuevo vacunatorio en el hall central, lo que permitirá jerarquizar ese servicio, especialmente en el marco del inicio de la campaña de vacunación antigripal.
De cara a los próximos meses, Weppler señaló que el principal desafío es continuar consolidando el funcionamiento del hospital y profundizar el trabajo en red con toda la región sanitaria. Según explicó, el objetivo es que el sistema de salud pueda ofrecer respuestas cada vez más oportunas y cercanas a las comunidades, evitando traslados innecesarios y fortaleciendo la atención en cada localidad.



