El emocionante camino de Milo hacia una vida sin barreras

Con solo siete años, Milo, un niño de Rafaela, demuestra una valentía y resiliencia que inspiran. Tras nacer con focomegalia, un equipo médico liderado por Marcelo Gieco lo acompaña en su camino hacia la independencia, mientras su familia enfrenta desafíos para garantizarle mejores oportunidades.

Milo nació hace siete años con focomegalia, una condición que implicó la amputación de sus piernas por debajo de las rodillas. Desde sus primeros días, fue atendido por Marcelo Gieco, kinesiólogo en el Centro Azahares, quien junto a la familia del pequeño trazó un plan para acompañarlo en su desarrollo físico y emocional.
«Comenzamos trabajando con el mantenimiento de sus muñones. Era todo nuevo, pero la familia, con Marianela, su mamá, y su hermana, siempre fue un sostén fundamental para que Milo lograra los avances que hoy celebramos», comentó Gieco.
En sus primeros años, Milo probó las prótesis, pero optó por desenvolverse usando sus rodillas y muñones, lo que le brindaba mayor independencia. Sin embargo, al crecer, se presentó la necesidad de una solución que le permitiera mayor integración.
“Él se manejaba con silla de ruedas y después solamente, sin nada, manejándose con sus piernas como estaban. Pero esto ocasiona que, en el ámbito escolar, en su vida diaria, obviamente, todas estas cosas lo tengan estigmatizado y de una forma en la cual no tendría que ser”.

Las prótesis: una nueva etapa para Milo
Después de una larga lucha de su madre para conseguir las prótesis adecuadas, estas llegaron en septiembre. Desde entonces, Milo ha iniciado un intenso proceso de adaptación.
«Al principio fue difícil. Había que ajustar las prótesis para que no generaran dolor y que él pudiera usarlas con comodidad. Empezamos con sesiones diarias en las paralelas y con andador. Hoy, Milo está entusiasmado, quiere caminar y le pone un empeño impresionante», expresó Gieco.

Crédito: CASTELLANOS

El proceso no ha estado exento de desafíos. La familia enfrenta problemas de transporte que dificultan llevar a Milo con las prótesis y el andador. “Tenemos una dificultad importante, que es que todavía no le autorizaron el presupuesto de transporte a la madre. Y obviamente la madre se tiene que manejar en moto y esto ocasiona llevar prótesis, el andador, llevarlo a Milo, tener todo en una motito. Cosa que además de inseguro, es muy difícil y obviamente, esta semana con este clima, imagínate lo que fue. Entonces, eso es lo único que le estaría faltando, que de una vez por todas se autorice. Yo creo que tiene que salir ya, para que Milo pueda ir a todos lados como corresponde. Y pudiendo llevar sus elementos necesarios para poder deambular. Este es un derecho que tienen todas las personas con discapacidad. Tienen su certificado que acredita que él necesita transporte. Por lo tanto, si logramos eso, es como que él va a tener una mayor independencia. Puede manejarse tal vez en un remis, yendo con sus prótesis, sin tener que andar poniéndolas y sacándolas. Y eso va a ocasionar que él pueda manejarse como él quiere, estar a la altura de todos los otros chicos. Y realizando todas las actividades que hoy día, gracias a Dios, va a ir pudiendo realizar”, agregó.


Un futuro lleno de posibilidades
Milo es un niño en constante crecimiento, lo que implica ajustes regulares en sus prótesis. «En estos tres meses creció muchísimo. Ya estamos tomando medidas para las próximas», comentó Gieco.
El kinesiólogo también destacó el apoyo del hospital público de rehabilitación Bailar y del laboratorio Dilar, fundamentales en este proceso.
La historia de Milo no solo es un testimonio de superación, sino también un llamado a la solidaridad y a garantizar los derechos de los niños con discapacidad. «Con la ayuda de todos, Milo podrá alcanzar su independencia y realizar todas las actividades que sueña», concluyó Gieco.
A pesar de las adversidades, Milo no pierde el entusiasmo. «Estoy contento», expresó con una sonrisa, mientras relata cómo aprende a caminar con sus prótesis.

La solidaridad como pilar del avance
La semana anterior la ciudad y la región fueron azotadas por un fuerte temporal que golpeó la zona norte de la ciudad de Rafaela, con severas consecuencias para algunas familias. Desde entonces, la comunidad local, con la solidaridad que la caracteriza, tomó un rol clave acompañando a los damnificados para volver a ponerse de pie. Milo y su familia, no fueron la excepción, una construcción en el hogar de Milo, destinada a mejorar sus condiciones, fue destruida por la tormenta. «Aunque la madre no quiso compartirlo, es importante que la gente sepa lo que pasó. Se perdieron paredes, techos y materiales que habían logrado con mucho esfuerzo», señaló Gieco.
Para colaborar con ellos, pueden comunicarse con Marianela al 03492-15212645.

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