La excelente relación entre las principales religiones presentes en Rafaela prueba que siempre es posible perseguir objetivos comunes, aún teniendo diferencias.
Todos los finales de diciembre solemos escuchar más o menos las mismas buenas intenciones por parte de la dirigencia política. Los deseos de un año próspero con más unión y menos divisiones encabezan las listas de pedidos.
Más allá de que la mayoría lo dice muy en serio, con el paso de las semanas todo se va diluyendo dentro del inevitable trajín cotidiano y es poco lo que realmente se concreta en cambios notorios. Por eso es bueno señalar cuando estas ideas se convierten en acciones visibles.
Predicar con el ejemplo
La sana convivencia entre las principales religiones que existen en Rafaela es un ejemplo que en estas fechas cobra especial importancia. Aunque cada una se mantiene firme y segura dentro de sus creencias, entienden que las peleas y el imponerse por la fuerza (tan propio de la política) de nada sirven a la sociedad.
Afortunadamente en Argentina coexisten en armonía todo tipo de credos. En Rafaela, particularmente, hay un admirable esfuerzo por manifestar el buen diálogo interreligioso mediante encuentros que buscan ser ejemplos, transmitiendo paz hacia la sociedad.
La última reunión de líderes religiosos del año pasado tuvo lugar el jueves 22 de diciembre en el hall de la Municipalidad. Participaron de ella representantes de las comunidades católica, evangélica y judía de nuestra ciudad. Casualmente la Navidad coincidió esta vez con Janucá, hecho que le dio aún más relevancia al evento.
Mayorías y minorías
Ariel Rosenthal, presidente de la Asociación Civil Comunidad judía de Rafaela, explicó la importancia de abrirse al encuentro con los demás: «Pienso que conocernos implica también respetarnos. Todos los mensajes que estas religiones transmiten son más o menos los mismos, con valores similares, y todas buscan el bien. Para nosotros fue muy interesante escuchar tanto al obispo como a los pastores porque dieron mensajes de paz y de diálogo, algo que es muy importante para cualquier sociedad».
Consultado de si esto se podría replicar en un ámbito político para acercar posturas, dijo que «hay que hacer todo lo posible para que haya diálogo. Siempre hay mayorías y minorías donde uno quiera ver. Sea en las religiones, en la política o en los colores de piel. Por eso respetarnos y valorar la opinión de los demás es fundamental para la buena convivencia que requiere una sociedad. Rafaela da muchos ejemplos de buena convivencia, como la Fiesta de las Culturas que organiza la Municipalidad».
Todo empieza por casa
Por el lado de las iglesias evangélicas, el pastor Carlos Terranova resaltó la importancia del encuentro de diciembre: «Poder unir las celebraciones de Navidad y Janucá fue algo muy lindo. Creemos que sobre todas las cosas tiene que haber respeto absoluto por lo que unos y otros creen. Más allá de las diferencias hay que trabajar unidos en las cosas en las que coincidimos. La convocatoria de ese día se titulaba ‘Rafaela ora’, entonces ¿cómo no orar por Rafaela y pedirle a Dios que bendiga nuestra ciudad?
También se animó a denunciar que existen sectores políticos que buscan destruir a la familia como base de la sociedad: «El respeto, como todos los primeros aprendizajes importantes, lo obtenemos en casa y por eso la familia es fundamental. Si no hay respeto hoy en un montón de áreas tiene que ver con que están empeñados en destruir la familia. Mientras más destruyan la familia, menos posibilidades habrán de transmitir pautas y valores que son comunes a todos. Hay un falso progresismo con una agenda internacional, que tiene que ver con el control de la natalidad y un montón de aspectos. Desde sectores políticos radicalizados se fomentan más ideologías que valores. Y las ideologías extremistas son justamente las que hacen las grietas».
Más bondad que egoísmo
El padre Luis Cecchi, sacerdote católico de nuestra ciudad, también cree que es positivo poder cultivar los valores que unen a las distintas religiones: «Los encuentros con los pastores y el rabino nos permiten mirar más allá de lo que cada uno tiene como identidad y creencia, para descubrir que somos hermanos. Somos humanos y tenemos un mismo origen. Tenemos la posibilidad de afrontar juntos los desafíos que tenemos en el mundo y hacer el bien.
Cecchi también recordó que aún hoy en pleno siglo XXI continúa la persecución a los cristianos en distintas regiones del mundo. Dijo que cuestiones como esa deben motivar aún más la unión de los diferentes credos que valoran la vida: «En 2022 hubo mucho cristianos, católicos y no católicos que fueron perseguidos, martirizados, secuestrados por motivos de su fe. Hay un riesgo para la vida en el servicio. Y si servimos a un mismo Señor ¿cómo no nos vamos a unir? Tenemos muchos valores en común».
Para cerrar, dejó un mensaje de esperanza para el 2023 al asegurar que en el planeta hay más gente buena de la que nos quieren hacer creer: «Si logramos convencernos de que en el mundo hay más bondad que egoísmo, nos vamos a dar cuenta que la bondad es mucho más silenciosa pero que es en realidad la que lleva adelante la historia. La bondad y la unidad son fundamentales para que podamos tener esperanza, y la esperanza es lo que nos mueve».



