Guardianes de la Llanura. Cincuenta y cinco años de Palabras y Memoria en la Pampa Gringa

Habitar la llanura santafesina es, desde hace más de medio siglo, una experiencia que se escribe en comunidad. En el corazón de esta llanura, las letras rafaelinas encontraron su refugio y su faro en Escritores Rafaelinos Agrupados (ERA), una institución que nació para ser puente entre el surco de la tierra inmigrante y la inmensidad de la página en blanco. La literatura de ERA no es el eco de voces aisladas, sino un coro polifónico donde el paisaje plano, el viento norte y la memoria de los abuelos se transforman en materia lírica y narrativa.

Escritores Rafaelinos Agrupados es una de las asociaciones civiles dedicadas a las letras más antiguas y consolidadas de la provincia de Santa Fe, Hubo una primera reunión a mediados de diciembre de 1970, cuando un grupo de escritores y amantes de las letras se encontraron en una confitería ubicada al lado del Cine Belgrano, intercambiando ideas acerca de la afición por la literatura. Poco tiempo después el 4 de enero de 1971 en el Centro Ciudad de Rafaela se redactó el Acta constitutiva y se designaron las primeras autoridades de la comisión. Cerca de la medianoche, los integrantes se cruzaron a las instalaciones de LT 28 Radio Rafaela para difundir la noticia. En esa primera Acta se consignan los fines que se proponían los firmantes, que según Ángel Balzarino y Amilcar Torres era un Preámbulo. Los pioneros que firmaron el Acta Histórico fueron: Nelly Spinelly de Gerbaudo, Blanca Rioja de Gor, Fortunato Nari, Rodolfo Bianciotti, Galia Condrac, Héctor Miguel Rinaudi, Elena Meynet, Alcides Castagno, Sirley Húbeli Bertone, Patricia Severín, Elda Massoni, Emilio Comtesse, Margarita Beceyro y Ángel Balzarino.

A lo largo de sus más de cinco décadas de existencia, se ha consagrado como la entidad madre y el principal polo de promoción cultural para los literatos locales y de la región. Nuevas voces se fueron integrando a la agrupación como Alberto Domenella, Dorita Villarreal, Cristina Aimino, Julia Kalbermatten, Liana Friedrich, Norma Pesce, Teresita Testa, Mario Vecchioli, Edgardo Peretti, Hugo Borgna y Lermo Balbi entre otros.


Como no existió una sede hasta el año 2000, los encuentros se llevaban a cabo en casas de familia, donde se leían trabajos y planificaban actividades con escritores de SADE y ASDE Santa Fe.

La Casa del Escritor nace a partir de la donación de la propiedad de calle Moreno 183 por Magdalena Bruno a la Municipalidad y allí con documentación que lo avala ERA ocupa el lugar. Más tarde llegó la personería jurídica de la comisión y la organización de la biblioteca de la sede. Las actividades se multiplicaron con talleres literarios, concursos, publicación de revistas literarias y libros de autores locales y de zonas aledañas, presentación de libros y trabajos presentados contando cuentos en instituciones escolares, plazas y paseos difundiendo la literatura infantil con el insustituible apoyo de Julia Kalbermatten y Miguel Ebeneger.

En este mapa de la memoria, y los escritos de hombres y mujeres emblemáticos delinearon una identidad indeleble. La mirada minuciosa de Ángel Balzarino diseccionó con maestría psicológica el alma del hombre del interior, capturando en sus cuentos los temores, las esperas y la cotidianidad de una Rafaela que crecía al ritmo de sus fábricas y calles. En un registro complementario, la sensibilidad de Elda Massoni vistió de poesía la llanura, entonando un canto sereno y contemplativo que reivindicó las escuelas rurales y los senderos polvorientos donde la docencia se vuelve patria.

A este entramado se suman los mundos de Margarita Beceyro y Emilio Pablo Comtesse, quienes entendieron tempranamente que el quehacer literario requería de un nido colectivo, sembrando la semilla de lo que hoy es un archivo vivo de la cultura regional.

La Tríada de la Identidad Rafaelina está presente con Mario Vecchioli, Lermo Balbi y Fortunato Nari. Aunque algunos de ellos contaban con recorridos individuales o previos, sus obras forman parte del patrimonio y archivo histórico de ERA, siendo constantemente objeto de homenajes, disertaciones, análisis críticos y ciclos coordinados por la entidad en conjunto con universidades locales.

Mario Vecchioli es considerado el poeta por excelencia de la ciudad, cuya lírica inmortalizó los ritmos de la llanura. Lermo Balbi, dramaturgo y narrador fue el que abordó los contrastes sociales, la idiosincrasia gringa y el crecimiento de Rafaela desde su matriz agraria. Fortunato Nari, fue el poeta, narrador y periodista crucial para la difusión de la literatura de la pampa santafesina a escala nacional.

ERA consolidó un lenguaje propio con una poética del arraigo que no teme mirar al horizonte y que hoy, a través de escritores contemporáneos, continúa reinventándose, editando antologías y dictando talleres para que la llanura siga siendo, ante todo, un territorio sagrado de la palabra.

Si hablamos de trayectoria y actualidad podemos decir que, desde su conformación, ERA ha funcionado como un puente cultural capaz de unir la rica historia regional —fuertemente marcada por la inmigración y la identidad de la «pampa gringa»— con la expresión artística contemporánea.

A lo largo de su trayectoria, sus principales líneas de acción han sido:

Edición de Antologías Colectivas. Espacios clave donde confluyen decenas de escritores de toda la provincia y más allá.

Ciclos de Letras y Eventos. Organización de agendas anuales con charlas académicas, debates, talleres, cafés literarios y presentaciones de libros en colaboración directa con instituciones icónicas como el Teatro Lasserre, la Biblioteca Sarmiento y la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

Vinculación Educativa. Acercamiento constante de los escritores y sus obras a las escuelas locales de todos los niveles, promoviendo el debate y la donación de ejemplares. Bajo la gestión de comisiones que mantienen vivo el espíritu de la institución continúa expandiendo sus lazos con el amplio mundo de la cultura, redefiniendo la literatura desde el interior santafesino y proyectándola sólidamente hacia el futuro.

El largo viaje que comenzó aquella noche de enero de 1971 encuentra hoy su reflejo más nítido en la publicación de la antología «Costumbres Argentinas. La llanura santafesina como mapa de la memoria gringa» (2026). Editada para conmemorar con orgullo los 55 años de vida institucional de ERA, esta obra amplia y generosa reúne las voces de 58 autores contemporáneos que hunden sus plumas en la tierra de nuestra identidad compartida. Lejos de ser una simple recopilación de textos, la antología funciona como un espejo de la cotidianidad rafaelina y regional, y en sus páginas conviven el eco de los inmigrantes, los rituales del hogar, el lenguaje de la llanura y las nuevas miradas de las generaciones que toman la posta. Al celebrar este aniversario con un libro de tal envergadura, ERA demuestra que su motor sigue intacto, consolidando a la literatura local no como un ejercicio del pasado, sino como una costumbre viva que se sigue escribiendo día a día.

Susana Merke. Profesora en Letras UNL.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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