En una Catedral colmada de fieles, la comunidad católica de Rafaela participó este miércoles por la noche de la Misa Crismal, una de las ceremonias más significativas de la Semana Santa. La liturgia fue presidida por el obispo Pedro Torres, quien estuvo acompañado por una importante presencia del clero diocesano.
Durante la celebración, los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales, gesto que refuerza el compromiso con su vocación y con el servicio pastoral que llevan adelante en cada rincón de la diócesis. Además, se realizó la bendición de los óleos —el de los catecúmenos, el de los enfermos y el Santo Crisma— que serán utilizados en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, la Unción de los Enfermos y las Ordenaciones a lo largo del año.
Monseñor Pedro Torres, en su homilía, invitó a todos los presentes a vivir estas Pascuas con profundidad espiritual y renovada esperanza, destacando el valor de la unidad eclesial y el papel central de los sacramentos en la vida cristiana. También hizo especial mención al trabajo de cada sacerdote en sus comunidades, reconociendo su entrega diaria.
La Misa Crismal es una ceremonia que tradicionalmente se celebra en la mañana del Jueves Santo, aunque en muchas diócesis, como en Rafaela, se adelanta unos días para facilitar la participación de los fieles y el clero. Se trata de una expresión visible de comunión entre el obispo y sus sacerdotes, y una oportunidad única para que la Iglesia local se reúna en torno al altar en vísperas del Triduo Pascual.
Con esta celebración, la Diócesis de Rafaela da inicio a los días más importantes del calendario cristiano, que culminarán el domingo con la Pascua de Resurrección, la fiesta más importante de la fe católica.



