¡Qué tiempos, qué costumbres!

(Por: Alcides Castagno). – Los días, las horas, los años, no pasan en vano. Este 2022 ha hecho la suyo para que no estemos iguales ni seamos los mismos que allá, al principio, cuando apenas nos permitían reunirnos de dos en dos, de diez en diez, respirando embozados. Al mismo tiempo que festejábamos la libertad de movimiento, salir de nuestras casas, volver a los estadios, a los templos, al boliche, debíamos volver para cuidar nuestras cosas, porque, junto a nosotros, salían los delincuentes a recuperar sus robos perdidos.
Rápidamente, los grupos de amigos sintieron la necesidad de mostrarse y, así, la marea crecía de afuera hacia adentro en la ciudad y de adentro hacia afuera en los abrazos prometidos por whatsapp. Había que recuperar las costumbres y recuperarlas rápido. La conversación de intimidad cómplice durante el paseo entre las góndolas del super, las noticias y preocupaciones en la cola del cajero, fueron tomando su cercanía habitual, sin sospechas de ese virus con número, el mismo que provocó la separación más impactante: la separación del mate. Con el avance del año, tiempos y costumbres fueron recuperándose, con los viernes de amigas, las mesas del bar en las mañanas, las gradas que esperaban pacientemente en las tribunas. No se sabe si la «vuelta del perro» desapareció por proceso natural o si fue desplazada por los bares que invadieron los lugares públicos, con sus pedanas cercadas, con los espacios cambiados en un bulevar de nueva geografía.

Hoy como ayer

El título no es mío, le pertenece a Cicerón, en el encabezamiento de sus Catilinarias, dedicadas a quien había querido matarlo. «O tempora, o mores» (qué tiempos, qué costumbres) inicia un análisis de su época: la corrupción; recorre el enquistamiento corrupto en el sur de la Italia de entonces. Esta palabra ha sido largamente utilizada ante el avance de la causa «Vialidad». Como si no bastara con el enriquecimiento piramidal de unas cuantas personas cercanas al Gobierno del imperio romano, el controvertido -y fallido- intento de asesinato de Cicerón, su pirotecnia dialéctica destinada a invertir la carga de las pruebas y la transformación de víctima en victimario y de acusado en acusador, uno termina preguntándose si está hablando del Siglo I o del XXI.
Los embates aPpod Jujudicial, el reflotamiento de un sospechoso viaje de funcionarios judiciales y empresarios hacia una estancia del sur, la sentencia de cárcel e inhibición hacia la Presidenea del Senado y la explosiva aparición de centenares de mensajes partidarios en twitter, dejaron una onda expansiva que promete extenderse más allá de los almanaques y convertirse en una costumbre. El manejo de rumores y falsedades, la impugnación de pruebas y la politización de la justicia, el deporte, la cocina, la escuela, el clima, todo, tanto como el ajusticiamiento de la política, han hartado a todo aquel que no tiene más banderas que las de la subsistencia y el crecimiento. El intento»de «democra»izaJ» la justicia es un error de fondo, materia de manipulación que sólo aumentaría el desprestigio.

Oposición

En otro rincón de este gigantesco ring, la alianza opositora, más opositora que alianza, debate su propio futuro. La campaña electoral ha comenzado, a despecho de leyes y reglamentos. La legislatura nacional no alcanzó al promedio de una sesión por mes y el año próximo bajará sensiblemente ese promedio; las giras interminables de los candidatos así lo asegurarán, peleando a dentelladas por una porción de poder de un país que, según dicen con razón, tiene poco para repartir, aunque los ciudadanos tememos que nos extirparán ese poco que va quedando.


Economía

El devenir interno en la política, la economía macro y micro, sin distinción de dimensiones, muestra su capa llena de agujeros; las estanterías y las góndolas parecen contar con un remarcador automático, cuya disyuntiva ya no es bueno o malo, caro o barato sino si puedo o no puedo comprarlo. Las paritarias pretenden ponerse a tono con la sinfonía de los desajustes; uno termina preguntándose si el alto porcentaje obtenido como aumento no es rápidamente devorado y no se convierte en otro factor inflacionario, ya que su percepción se produce siempre un mes después de que las mercaderías e insumos se hayan actualizado.
Un superministro de Economía anda de puerta en puerta, como aquel José buscando un lugar para el Mesías salvador; trata de demostrar cómo se puede crecer a partir de un Estado que gasta más que lo que recibe; ya sabe qué hacer, todos lo sabemos, lo que él no sabe aún es cómo hacerlo sin que se note.

Guerra

Que el año 2022 no fue un año más, existen más pruebas que lo afirman. Un hecho, que siempre estuvo presente, este año tuvo una sonoridad de espanto, una mortandad sin límites; ha convertido una porción de mundo en banco de pruebas para nuevos instrumentos que destruyen. Ucrania y Rusia desangran y hunden a sus muertos en la tierra, mientras otros buscan desenterrar misterios en la luna. Irónicamente, en un lugar no lejano, los gobernantes y embajadores se reúnen para salvar al planeta del cambio climático que incendia, inunda, destruye.

Obispo

Ya con 75 cumplidos, monseñor Luis Fernández dijo adiós al territorio episcopal que ocupó durante 9 años; en una entrevista que le hicimos lamentaba haberse demorado en entender a los piamonteses: debió recurrir al asesoramiento de un piamontés genuino como el Papa Francisco. El purpurado que ha llegado, monseñor Pedro Torres, no es menos español que el anterior, por lo que deberá recurrir al aprendizaje de las costumbres y usos poco flexibles, además de múltiples, de esta larga Diócesis rafaelina. Nuevos aires para una institución que, 21 siglos atrás, tenía a su Redentor naciendo en una cueva.

Pelota

A este 2022 no le faltaba nada como para mantenernos atentos a las variaciones del tiempo y sus costumbres, pero llegó el Mundial. Un mar de camisetas celestes y blancas se expresaron diciendo «¡Basta de agresiones hacia la justicia, calificaciones y descalificaciones, marchas y contramarchas, descaros y privilegios! Queremos entusiasmarnos con algo que nos una, que nos impulse en una misma dirección»; el Mundial de Fútbol fue la oportunidad perfecta, nada mejor que, además, nos dio un triunfo ante el mundo para que podamos decir ¡algo hacemos bien! ¿Qué pasará pronto? ¿Qué sucederá para modificar índices y tendencias? Por un breve tiempo tendremos la demostración de que, mediante la organización, la disciplina y un objetivo común, podemos lograr lo que necesitamos, a despecho de grietas calientes.
¡Qué tiempos, qué costumbres hemos incorporado a lo largo de los siglos! Este 2022 parece haber sido una síntesis, un muestrario de colores vivos y sombras muertas; un cuaderno de tareas para el próximo 23, en el que cada persona, cada Gobierno, cada institución deberá llenar páginas de logros, descubrimientos y triunfos, que alivien la conciencia colectiva. Se termina; sólo será una vuelta de página. En el encabezamiento de una hoja en blanco, Ortega y Gasset ha dejado escrito: «Argentinos, a las cosas».

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