El presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, puso a 2030 como fecha tentativa para el debut de los nuevos motores V8 de la Fórmula 1, en coincidencia con el regreso de la categoría a África, con Ruanda como sede de un nuevo Gran Premio.
De esta manera, el titular de la FIA volvió a poner sobre la mesa uno de los grandes cambios que pretende impulsar para el futuro de la máxima categoría: recuperar los motores V8 y reducir el peso de los autos.
Ben Sulayem aprovechó la presentación del proyecto del Gran Premio de África para adelantar algunos de los objetivos técnicos que se buscan implementar en los próximos años. La intención es que las nuevas unidades de potencia estén listas para debutar cuando la Fórmula 1 regrese al continente africano.
De concretarse ese cronograma, Ruanda podría convertirse en uno de los primeros escenarios de una nueva era técnica, con el objetivo de dejar atrás el actual concepto de motores híbridos, vigente desde 2014.
«Lo bueno de 2030 es que estamos trabajando todos juntos. El lanzamiento del nuevo V8 será en 2030, por lo que Ruanda contará con esos motores en la primera competencia», afirmó Ben Sulayem durante el acto, en el que estuvo acompañado por el presidente de Ruanda, Paul Kagame, y el director ejecutivo de la Fórmula 1, Stefano Domenicali.
Otro de los cambios contemplados es la reducción del peso de los monoplazas en el próximo reglamento técnico. El objetivo planteado ronda los 80 kilos menos respecto de los autos actuales, una modificación que podría contribuir a mejorar el comportamiento de los vehículos en pista.
«Cuando se piensa en los objetivos de fabricar este motor, lo primero que se necesita son autos ligeros», agregó el presidente de la FIA.
La transformación también responde a razones deportivas y económicas. Uno de los propósitos es reducir los recursos destinados al desarrollo de las unidades de potencia y mantener el atractivo de la categoría para los fabricantes.
Ben Sulayem pretende que el nuevo reglamento permita contener los costos de desarrollo, además de dar lugar a autos más livianos, una demanda que desde hace tiempo se escucha tanto entre los aficionados como dentro del paddock.
Si bien 2030 aparece como la fecha prevista para el regreso de los V8, no se descarta que la implementación se postergue hasta 2031. El calendario definitivo dependerá de las decisiones de la FIA y del trabajo conjunto con la dirección de la Fórmula 1 y los fabricantes.
El sonido también ocupa un lugar central en los planes. Ben Sulayem considera que el rugido de los motores forma parte esencial del espectáculo y que su recuperación es uno de los objetivos del cambio reglamentario, sin descuidar los intereses comerciales del campeonato.
«En tercer lugar, se trata del público y del sonido. Todo ello se puede hacer en 2031. Para ello cuento con el apoyo de la FOM, de la Fórmula 1 y de los fabricantes. Así que se lanzará aquí», expresó.
El regreso de los V8 sigue siendo, por ahora, un objetivo impulsado por el presidente de la FIA. La fecha definitiva dependerá de cómo avance el proyecto y de los acuerdos que alcancen las partes involucradas, con 2030 y 2031 como las dos posibilidades sobre la mesa.



