TERCERA PARTE
Juan María Gutiérrez en su obra «Apuntes biográficos de escritores, oradores y hombres de Estado de la Republica Argentina» editada en 1860 comenta: «En Mayo de 1834 Rivadavia tuvo el noble coraje de presentarse en Buenos Aires para vindicarse de las acusaciones que le hacían. Solo dos horas pudo permanecer bajo el techo de su propia casa y en la ciudad de su nacimiento. La autoridad lo obligó a reembarcarse y a esperar a bordo de un buque durante veinte días la decisión de la Sala de Representantes sobre la reclamación entablada ante ella por acto tan injusto».
El Sr. Rivadavia se asiló entonces en el Estado Oriental. En una hacienda de las inmediaciones de Colonia del Sacramento se consagró a ocupaciones rurales. Rodeado estaba de colmenas, de su querido rebaño de cabras del Tibet, y de plantas útiles y exóticas, cuando en octubre de 1836, por orden del Gobierno de aquel país, fue deportado a la Isla de Ratas en la rada de Montevideo, y de allí desterrado con otros argentinos notables a la isla brasilera de Santa Catalina.
En el año 1852, Sarmiento se instala en Mendoza, y propone al gobernador Pedro Pascual Segura la contratación del agrónomo francés Michel Aimé Pouget o en castellano conocido como Miguel Amado Pouget. El mismo acepta la propuesta y se radica en Mendoza, en 1853, plantando allí con Justo Castro numerosas variedades de uva originarias de su país natal: entre ellas estaba el Malbec, cepa que gustó mucho a los antiguos viñateros por su alto rendimiento, su sanidad, y el buen color de sus vinos; y las cepas Cabernet, Merlot, Semillon, Sauvignon, Chardonnay, Riesling y otros.
De la obra de Juan Dragui Lucero, se puede extractar los siguientes párrafos: «Pouget había estado al frente de la Quinta Nacional y, en Villuco, en el fundo del potentado Chileno D. José Patricio Larraín Gandarillas, quien introducía en su patria todas las novedades europeas y estadounidenses en materia agrícola. Su fundo llamado Peñaflor fue un verdadero muestrario aplicado al trabajo de la tierra. Ya en 1844 tuvo la gloria de hacer llegar de Milán (Italia), veinticinco colmenas de las cuales solo dos llegaron con abejas. Este escasísimo plantel fue la base de la apicultura chilena y, posteriormente, de la mendocina». Gandarillas contrató, para restablecer su castigado apiario, los servicios del experto colmenero Dr. Carlos Bianchi y puso al frente de sus cultivos al sabio agricultor Miguel Amado Pouget.
Pouget obro milagros en los fundos de Larraín Gandarillas, de Santiago de Chile y de Villuco. Hizo extensas plantaciones de acuerdo a los últimos adelantos de la ciencia francesa, e introdujo numerosas variedades en horticultura, jardinería y arboricultura. Se hizo cargo de la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza, pero la falta de medios en el Gobierno, la política tempestuosa de aquella época, hizo que el sabio francés se apartara de su puesto oficial y se dedicara a adelantar los cultivos de su finca particular. Enseñó el arte de injertar, introdujo en Mendoza por primera vez el cepaje francés que haría a la riqueza de la provincia.
Miguel Amado Pouget también es el introductor de la abeja de la miel (Apis mellifera ligustica), en Mendoza, en el año 1855 desde Chile donde propagó con entusiastamente la apicultura por el sistema movilista, de división horizontal. La abeja introducida por Pouget se propago rápidamente en Mendoza, donde existían grandes alfalfares para el engorde de la hacienda vacuna que pasaba a Chile. Estas abejas se propagaron en San Juan, San Luis, posiblemente La Rioja y, demás provincias del norte argentino.
No tenemos nuevas noticias de las colmenas de la Banda Oriental (Uruguay) hasta la edición de «Description géographique et statistique de la Confédération Argentine», cuyo autor es Martin de Moussy o Jean Antoine Victor de Martin de Moussy, completado por L. Bouvet y que fue publicado en 1860 en Francia por Firmin Didot frères, fils et cie.
Moussy, estudio medicina en París en 1835. Viajó a Río de Janeiro en 1841, y de allí a Montevideo en donde dirigió el hospital francés de la legión y enseñó cursos en la universidad de la república. En el capital Uruguaya, fundó la Sociedad de Medicina de Montevideo. Moussy fue empleado por el presidente general Justo José de Urquiza de Argentina dirigiéndose a Paraná en 1854 como geógrafo en una expedición exploración del territorio. Los resultados de Moussy fueron esperados por Urquiza, presentando así el gran potencial económico de la Argentina a Europa.
Moussy pasó cinco años en la expedición, que viajó más de 20.000 kilómetros y cubrió Paraguay, Misiones, Chaco, el norte de la Patagonia, las montañas de los Andes, la mayor parte de de Chile, y del sur de Bolivia, y exploró los ríos Uruguay y Paraná. Durante este tiempo Moussy acumuló observaciones innumerables respecto a la historia natural, geología, geografía, meteorología, además de centenares de cálculos astronómicos y de datos etnográficos. La obra de Moussy consta de tres tomos, dos son la «Description géographique et statistique de la Confédération Argentine (1860-1864)», con su atlas importante (1869) de los mapas físicos y políticos a doble página y de los planes de todas las provincias y territorio argentino. En el Tomo II, en las páginas Nº 100 a 102, habla de los insectos y específicamente de las abeilles o abejas. En ellas Moussy expresa que la especie de abeja europea es traída en colmenas a San José, por el General Urquiza, de Gualeguaychú compradas a un negociante D. Apolinario Benités (Apolinario Benítez), la historia es resumida como sigue:
«En el mes de junio de 1857 cuatro colmenas (1) fueron enviadas desde Montevideo para que se aclimaten en Gualeguaychú son puestas en el jardín de esta villa, cerca del saladero, terrenos que suele inundarse, cerca de la rivera. Durante los años 1857 y 1858 un perito en colmenas, las fue dividiendo. El 2 de marzo de 1859 hay cuarenta y cuatro colmenas, siendo imposible realizar más divisiones. El propietario hizo recolectar cierta cantidad de miel y cera, la miel se vende a 5 francos la libra y la cera a 7 francos; precios elevados para esta reciente industria, siendo muy favorables para los productores.
Las abejas trabajan todo el año, también en el invierno, ya que en el mes de temperatura más riguroso (baja temperatura), se asemeja al mes de abril de París.
Los resultados obtenidos en Gualeguaychú, que es un departamento muy fértil para los cultivos, como toda Entre Ríos, permite que una colmena triplique el valor cada año. Es así como vemos una multiplicación extraordinaria en 55 días del 19 de diciembre al 12 de febrero. La abeja aclimatada en Gualeguychú es una abeja ordinaria, es algo más grande que la pequeña holandesa, que es la preferida actualmente en Europa por ser más activa, más dócil y más fácil de aprovisionarse.
En el interior se recoge miel de abejas silvestres, denominando a quienes practican la actividad ‘meleros’, siendo muy abundantes en las provincias de Santiago del Estero, Tucumán y Salta.
Es remarcable que en Europa los años secos las abejas prosperan en desventaja. En La Plata predominan las leguminosas y sus divisiones principalmente abundantes en azúcares. La educación en el manejo de las abejas es muy importante por el alto valor de la producción de cera y por el alto valor económico. La miel lo mismo es muy valorada dentro del país y su venta constante, la comunidad indíígena consume una gran cantidad de ella.
Qué paradoja, pues las colmenas llegaron dos meses antes que los restos de Bernardino Rivadavia fueran repatriados y llegaran a nuestro país el 4 de septiembre de 1857».


