El arte, una forma de libertad y resistencia en tiempos difíciles

La Bienal era un paso más en la planificación de las políticas culturales iniciadas en 1998 cuando el Municipio decidió remodelar el ex Mercado Municipal para transformarlo en el Museo Municipal de Arte «Dr. Urbano Poggi». Un proyecto cultural que tuvo una inédita continuidad cuando en el 2010 se puso a discusión de la comunidad la ampliación de la infraestructura cultural que finalmente culmina con la apertura en el 2014 del «Complejo Cultural del Viejo Mercado» donde se incluyó al Museo Municipal de Arte con un renovado espacio expositivo y dio cabida a los talleres artísticos del Liceo Municipal «Miguel Flores», entre otras instituciones. La Bienal siguió este proceso, buscando adaptarse a los cambios del campo artístico nacional, ampliando la convocatoria a todas las disciplinas e incorporando desde el 2019 la curaduría, mientras que el museo formulaba una programación vinculada al arte contemporáneo y a la historia del arte de Rafaela.
Estas políticas públicas que se articularon con instituciones, espacios e iniciativas privadas, posibilitaron el desarrollo de una nueva generación de artistas rafaelinos que en los últimos años se destacan individualmente en las distintas escenas artísticas del país pero que nunca dejaron de vincularse con su ciudad.
Hace pocos días se realizó la apertura de la muestra de la Décima Edición. Una multitud escuchó las palabras del secretario de Cultura, Claudio Stepffer, en el acto realizado en el corredor principal del «Complejo Cultural del Viejo Mercado».
Esta edición de la Bienal Nacional de Arte Premio Ciudad de Rafaela «no es una más, es la décima, es decir que cumplimos 20 años de proyección. Sabíamos que debíamos darle un sesgo especial, un rasgo que la distinguiera particularmente, y en ese sentido la propuesta que nos hicieron Pablo Montini y Federico Cantini de abrir esta Bienal que tiene relevancia nacional, exclusivamente para artistas de Rafaela, fue muy acertada y muy gratificante».
El nombre elegido «es significativo y entrañable también. Cosecha propia. La cosecha presupone una siembra, una siembra iniciada en talleres de arte rafaelinos con docentes de Rafaela. Muchos de estos artistas que exponen han seguido sus trayectorias en otras localidades y otros se han quedado, pero invariablemente se han iniciado aquí. Nuestra ciudad es un semillero de artistas. El Liceo Municipal ‘Miguel Flores’, que funciona aquí arriba, el Profesorado en Artes del Instituto del Profesorado, los profes y talleres de arte que hay en la ciudad son ese semillero. En el texto curatorial hay una pregunta, ¿por qué hacer una Bienal solo para artistas de Rafaela? Y la respuesta es, porque hay con qué. Esa contestación tan contundente, porque hay con qué, nos llena de orgullo. Es aquí donde advertimos el potencial de nuestra ciudad y el camino que recorrimos. No hay visitante de otras procedencias que no se sorprenda por lo que hay en Rafaela o por lo que pasa en Rafaela en materia formativa y artística. Se sorprenden de que en una ciudad del interior del interior haya una Bienal como esta, un complejo cultural como el que hoy nos alberga, un Museo como este, un Liceo como el que tenemos, y puedo seguir, un Centro Metropolitano como el que inauguramos, un festival de teatro como el que organizamos, una escuela de música, ‘La Remo’, que es casi única en el país, un instituto del profesorado tan amplio y diverso, y una Universidad Nacional de Rafaela que es futuro puro».
Son espacios de formación para la creatividad «como hay pocos en el país y siento el orgullo de pertenecer a un gobierno liderada por Luis Castellano que gestionó la creación y potenciación de estos espacios. El arte es una de las manifestaciones que nos salva de las calamidades del mundo porque el arte es una forma de libertad. Creo muy necesario expresar esto a nivel personal porque estamos asistiendo a momentos muy difíciles como Nación y en ese contexto emergen advertencias engañosas que con discursos grandilocuentes y sentenciosos usurpan el concepto de libertad y pretenden arrasar con la cosa pública, con la diversión pública. No olvidemos que esta Bienal, este Complejo, este museo, el instituto, ‘La Remo’, el Metropolitano, el Festival, la UNRaf, se hicieron y se hacen con la sinergia de diversos niveles del Estado pero siempre bajo un denominador común, un Estado presente».
Para terminar, «extiendo mis felicitaciones y mi gratitud hacia las y los participantes de esta Bienal, a todo el equipo del museo y del complejo, a Ximena y a Luciana que los coordinan, a la Asociación de Amigos del POGGI, a la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura, a los gobiernos provincial y nacional, al senador Calvo y al Consejo Municipal de Rafaela. En este contexto económico-social tan difícil que nos toca atravesar, me atrevo a afirmar, aunque pueda sonar romántico y pasado de moda, que esta Bienal de Arte es un acto de resistencia».

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