La próxima visita del papa León XIV a la Argentina despierta distintas historias y recuerdos vinculados con la Iglesia. En Rafaela, una de ellas tiene como protagonista a Amílcar “Kuky” Carena, quien guarda un objeto familiar que lo conecta directamente con otro pontífice de la historia: León XIII. Se trata de una medalla que recibió un antepasado suyo por su extensa trayectoria musical en el Vaticano y que, con el paso de los años, llegó a sus manos.
La historia se remonta a Italia, más precisamente a Corana, en la provincia de Pavía, el mismo pueblo donde nació el abuelo de Kuky. Allí también nació Achile Carena, primo hermano de su abuelo, quien dedicó buena parte de su vida a la música en el Vaticano. Según relató Carena, su familiar tocaba el órgano y el piano, enseñaba música a sacerdotes y otras personas de la institución y llegó a desempeñarse como director de la Orquesta del Vaticano durante décadas.
Por esa labor, León XIII lo distinguió con una medalla. “Había estado 50 años en el Vaticano dando música, tocando el órgano y el piano y siendo director de la orquesta”, contó Kuky al explicar el motivo del reconocimiento.
El objeto permaneció en la familia hasta que sus tías, hermanas de su abuelo, decidieron entregárselo durante una de sus visitas a Italia. Fueron ellas quienes le transmitieron los detalles de aquella historia y le confiaron la condecoración que hoy conserva como un recuerdo especialmente valioso. Achile Carena falleció el 24 de febrero de 1960, a los 92 años.

Pero el vínculo de Kuky con el Vaticano no se limita a esa herencia familiar. También guarda el recuerdo de una experiencia que vivió durante el Concilio Vaticano II, cuando monseñor Zazpe era obispo de Rafaela y permanecía en Roma por una temporada prolongada. En aquella oportunidad, vecinos y miembros de la comunidad religiosa de la ciudad le acercaron distintos objetos y elementos personales para que se los hiciera llegar al prelado.
Carena viajó acompañado por su amigo Hugo Nalli y, al presentarse en el Vaticano, tuvo la posibilidad de ingresar a un sector al que habitualmente no acceden los visitantes: el Palacio del Gobernatorato, sede de gobierno del Estado vaticano. “La gente que va al Vaticano puede conocer las capillas, la plaza y la Basílica de San Pedro, pero no conoce el Vaticano por dentro, la casa de gobierno. Yo tuve la suerte de conocerla”, recordó.
La historia familiar también tiene raíces en la región. El primer Carena que llegó desde Italia se estableció en Nuevo Torino y fue, según recordó Kuky, uno de los fundadores de la localidad, con participación en la creación de instituciones como la escuela, la comisaría y el juzgado de paz. Se trataba de su abuelo, Giuseppe Carena, conocido como Pepe. La familia provenía de Corana y otros integrantes también viajaron entre ambos países, aunque algunos regresaron definitivamente a Italia.
En ese recorrido aparece además otro pariente, Fausto Tissoni, hijo de una mujer de apellido Carena, quien vivió durante seis meses en Nuevo Torino cuando era pequeño. Era violinista y llegó a integrar la orquesta del Teatro Colón, donde participó en distintas presentaciones. Luego regresó a Italia y nunca volvió a la Argentina.
La llegada de León XIV también despertó en Kuky una emoción particular por la elección del nombre papal. “Me llamó mucho la atención porque nunca más había habido un León”, expresó. A lo largo de su vida tuvo oportunidad de conocer a distintos pontífices, estuvo tres veces con Pablo VI, recibió el saludo de Juan Pablo II y también participó de una audiencia junto a Jorge Bergoglio.
Sin embargo, la presencia de un nuevo Papa que lleva el mismo nombre de aquel que distinguió a su familiar vuelve a acercarlo a una historia que atravesó generaciones y que hoy conserva materializada en una medalla.



