Una nueva alternativa comenzó a tomar forma en medio de la delicada situación que atraviesa Lácteos Verónica. La empresa Molfino Hermanos, controlada por el grupo peruano Gloria Foods y propietaria de marcas como La Paulina y Ricrem, presentó una propuesta ante la Justicia para reactivar las plantas industriales de Lehmann y Clason, actualmente paralizadas, con la posibilidad de avanzar posteriormente en la compra de ambos establecimientos.
La iniciativa fue presentada el pasado 29 de octubre, en el marco del concurso preventivo de acreedores de Verónica, y contempla una primera etapa de producción mediante contratos a fasón. Bajo esta modalidad, Molfino aportaría la materia prima para su procesamiento, mientras que la firma santafesina mantendría la operación y administración de las instalaciones.
La propuesta recibió el respaldo de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA), que mediante un comunicado fechado el 2 de noviembre confirmó que mantuvo reuniones con representantes de Molfino para analizar las posibilidades de recuperar progresivamente la actividad.
Desde el gremio señalaron que las gestiones apuntan inicialmente a poner nuevamente en funcionamiento la planta de Lehmann y, en una instancia posterior, avanzar con la de Clason. Además, anticiparon que solicitarán la aprobación de la propuesta dentro del proceso judicial, al considerarla una alternativa favorable para los trabajadores.
Cómo sería la reactivación de las fábricas
Uno de los principales puntos de la presentación de Molfino está relacionado con la recuperación de la capacidad productiva de la planta de Lehmann, donde la compañía ya había desarrollado operaciones a fasón hasta diciembre de 2025.
Para ese establecimiento, la propuesta contempla incrementar progresivamente el ingreso de materia prima hasta alcanzar los 350.000 litros de leche diarios, destinados principalmente a la elaboración de leche en polvo y quesos semiduros. El objetivo sería aprovechar la infraestructura existente y alcanzar una mayor utilización de la capacidad instalada durante los períodos de mayor producción.
En el caso de Clason, el inicio de las operaciones estaría sujeto a una auditoría previa para evaluar las condiciones del establecimiento.
La segunda etapa de la iniciativa contempla una eventual adquisición de ambas plantas y de los activos necesarios para su funcionamiento. Sin embargo, Molfino aclaró que no pretende adquirir acciones de Lácteos Verónica ni asumir automáticamente las deudas de la compañía concursada, salvo aquellas obligaciones que pudieran acordarse expresamente.
En caso de que no prospere la operación conjunta, la empresa también contempla la posibilidad de avanzar únicamente con la compra de la planta de Lehmann.
De todas maneras, cualquier operación definitiva dependerá de las evaluaciones técnicas y financieras, la negociación de los acuerdos correspondientes y las autorizaciones judiciales.
La situación de los trabajadores y el respaldo de ATILRA
La posible reactivación representa una expectativa para los empleados afectados por la paralización de las instalaciones. En Lehmann se encuentran vinculados 112 trabajadores, mientras que la planta de Clason cuenta con otros 140, por lo que la iniciativa involucra a un total de 252 puestos de trabajo.

Según trascendió de la presentación, Molfino manifestó su intención de procurar la continuidad de la totalidad o de una parte sustancial del personal. No obstante, esa posibilidad quedó condicionada a las necesidades operativas, la situación laboral y previsional y las condiciones definitivas de los acuerdos.
En este contexto, ATILRA expresó públicamente su acompañamiento a las gestiones. A través de un comunicado firmado por su secretario general, Héctor Luis Ponce, la organización sindical destacó que ya se logró poner en marcha la planta de Suardi y que ahora se buscan alternativas para extender la recuperación productiva a los otros establecimientos.
El sindicato confirmó que la propuesta fue incorporada al expediente judicial y adelantó que solicitará su aprobación por considerarla viable y beneficiosa para los empleados.
De todos modos, dejó expresamente abierta la posibilidad de evaluar otras alternativas que pudieran ofrecer mejores condiciones para la continuidad laboral y productiva.
Una propuesta que deberá superar la instancia judicial
La iniciativa se desarrolla en el marco del concurso preventivo de acreedores de Lácteos Verónica, cuya apertura fue dispuesta en octubre por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 17, a cargo del juez subrogante Horacio Robledo.
Según informaron, fuentes vinculadas con la operación señalaron que la propuesta no habría obtenido inicialmente el aval del magistrado, debido a que Verónica todavía no solicitó formalmente la venta o liquidación de sus activos. Sin embargo, la posibilidad de analizar una eventual transferencia de los establecimientos permanecería abierta si la empresa concursada avanzara con ese planteo.
Mientras tanto, también surgieron otras alternativas para recuperar la actividad industrial. Entre ellas, trascendió el interés de Lacterra por la planta de Clason y la posibilidad de establecer un acuerdo de producción a fasón con la firma Santa Clara para el establecimiento de Lehmann.
La crisis de Verónica se refleja en su complicada situación financiera. De acuerdo con la información difundida sobre el concurso, la compañía registra deudas por $3.931 millones con entidades financieras y más de 3.400 cheques rechazados por un monto superior a los $12.600 millones.
Actualmente, la planta de Suardi es la única de las tres instalaciones que mantiene actividad, mediante trabajos a fasón para la empresa cordobesa Copalac.
En este escenario, la propuesta de Molfino aparece como una nueva posibilidad para recuperar la producción en Lehmann y Clason, aunque su concreción todavía depende de definiciones empresariales y judiciales.



