La detección temprana puede cambiar el pronóstico de una enfermedad y ampliar considerablemente las posibilidades de curación. Sobre esa premisa se desarrolló este jueves una charla de concientización en el SUM de la Sociedad Rural de Rafaela, en el marco de Octubre Rosa, que tuvo como objetivo reforzar la importancia de los controles médicos y promover el diagnóstico oportuno del cáncer de mama y de próstata.
Bajo la consigna «Detectar a tiempo marca la diferencia», la propuesta contó con las disertaciones de la médica mastóloga Magalí Martino y el médico oncólogo Francisco Ortiz, además del testimonio de Héctor Rubiolo. La actividad fue organizada por GAMA y se desarrolló con entrada gratuita, en una convocatoria que buscó acercar información y despejar dudas sobre dos enfermedades que requieren atención y seguimiento.
En diálogo con Diario CASTELLANOS, Ortiz explicó que uno de los principales objetivos fue reforzar la importancia de los controles periódicos en las mujeres, particularmente para la detección del cáncer de mama, pero también del cáncer de ovario. En ese sentido, mencionó la relevancia de las mamografías, las ecografías y el seguimiento médico para alcanzar diagnósticos precoces.

Sin embargo, uno de los ejes particulares de la jornada fue incorporar la problemática del cáncer de próstata en el marco de Octubre Rosa. «Nos gusta decir que el cáncer de próstata es el cáncer del hombre, como se interpreta que el cáncer de mama es el de la mujer», señaló el especialista, quien remarcó la necesidad de invitar a los hombres a consultar con el urólogo, plantear sus dudas y perder el temor a los controles.
Derribar las barreras culturales
Al profundizar sobre las diferencias entre hombres y mujeres frente al cuidado de la salud, Ortiz consideró que existe una cuestión cultural que todavía condiciona el acceso a los controles masculinos. Mientras que las mujeres tienen más incorporadas las visitas al ginecólogo y los estudios periódicos como parte de sus rutinas, en los hombres persisten mayores resistencias.
«La mujer tiene más incorporados un montón de controles, visitas al ginecólogo y exámenes que culturalmente ya están aceptados. En el hombre no sucede lo mismo: naturalmente tiende a ocultar, tiene dudas y miedo. Creo que ese primer acercamiento es la barrera que tenemos que derribar», sostuvo.
En esa línea, indicó que las generaciones más jóvenes muestran una mayor apertura hacia estos temas, aunque consideró necesario llegar a todos los grupos etarios, especialmente a aquellos hombres que son más reticentes a realizar consultas o que postergan los controles.

Desde su experiencia como oncólogo, remarcó que uno de los principales objetivos de la medicina es evitar que los pacientes lleguen a la consulta cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada. «Lo que uno no quiere nunca, y desgraciadamente sucede mucho, es llegar tarde. Siempre la idea es llegar lo más temprano posible, tanto en el hombre como en la mujer», expresó.
Más diagnósticos y mejores posibilidades de curación
Al referirse a la situación que observa en Rafaela y a la evolución de la enfermedad, Ortiz manifestó su satisfacción por los avances que experimentó la oncología en los últimos años. Según explicó, actualmente se detectan más casos de cáncer, aunque esto también responde a una mayor capacidad diagnóstica y a la posibilidad de identificar enfermedades en etapas más tempranas. «Vemos más enfermedad, vemos más cáncer definitivamente, gracias a que diagnosticamos y cada vez diagnosticamos más temprano. Creo que Rafaela ha hecho un despliegue enorme en eso y culturalmente derribamos un montón de mitos, muchísimo más en las mujeres», señaló.
Para el profesional, el diagnóstico temprano es uno de los factores determinantes para mejorar las posibilidades de curación. A los avances tecnológicos en los métodos y equipos de diagnóstico se suma la importancia de que las personas concurran a los controles y no posterguen las consultas.
«Hoy podemos curar muchísimo más, y eso lo ves en el consultorio día a día. Vemos más, pero también palpamos que curamos mucha más gente gracias a la tecnología y a la posibilidad de llegar temprano», afirmó. No obstante, volvió a señalar que los miedos y los mitos continúan siendo obstáculos, particularmente entre los hombres.
El acompañamiento también es parte del tratamiento
Otro de los aspectos abordados por Ortiz fue la dimensión humana de la atención oncológica y la importancia del acompañamiento familiar y psicológico durante el proceso que atraviesa una persona cuando recibe un diagnóstico de cáncer.
Al respecto, sostuvo que la enfermedad impacta en todas las esferas de la vida del paciente, por lo que el abordaje no puede limitarse exclusivamente a los aspectos médicos. Desde su experiencia profesional, consideró que la contención y la orientación son fundamentales para transitar ese camino. «Uno tiene que ser un excelente técnico médico, pero creo que la parte humana pesa mucho más que todo lo otro. Honestamente, es a lo que más importancia le doy, por lo menos un 50 y 50 por ciento», expresó.
Finalmente, insistió en que el paciente debe sentirse acompañado y contenido durante todo el proceso, con la familia como una parte fundamental de ese sostén.



