La Villa Suramericana de Rafaela comienza a transitar una nueva etapa en su historia. Después de haber cumplido con el objetivo de alojar a los deportistas que llegaron a la ciudad para participar de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, el complejo desarrollado por la familia Lagrutta, en el corazón de Distrito Joven, se prepara para completar las obras que permitirán transformarlo definitivamente en un espacio residencial.
Se trata de un proyecto que no solamente representó uno de los grandes desafíos constructivos vinculados con la realización de los Juegos, sino que también constituye una de las intervenciones urbanísticas más importantes que se están desarrollando en el sector oeste de Rafaela. Su concepción arquitectónica estuvo a cargo del reconocido estudio Adamo-Faiden, fundado por Sebastián Adamo y Marcelo Faiden, cuya trayectoria incluye proyectos, exposiciones y reconocimientos a nivel internacional.
En diálogo exclusivo con Diario CASTELLANOS, Sebastián Adamo realizó un balance del funcionamiento de la Villa durante la competencia internacional, repasó las exigencias que implicó concretar una obra de semejante magnitud en tiempos extraordinariamente ajustados y brindó precisiones sobre las intervenciones previstas para los próximos meses.El arquitecto confirmó que la segunda etapa permitirá completar los departamentos, incorporar sistemas de protección solar, seguridad, finalizar los espacios comunes y avanzar en los servicios que tendrá el complejo una vez habilitado para su utilización residencial permanente.
De alojar a deportistas a ser viviendas permanentes
Aunque la Villa Suramericana adquirió protagonismo por su utilización durante los Juegos, el destino final del edificio siempre estuvo contemplado dentro de la planificación original. La intención fue desarrollar un complejo que pudiera responder inicialmente a las necesidades de las delegaciones deportivas y que, una vez terminada la competencia, se integrara a la oferta residencial de Rafaela.
Actualmente, el emprendimiento cuenta con 80 unidades habitacionales de diferentes tipologías, además de espacios comunes y sectores destinados a servicios.
Adamo explicó que la diferencia entre ambas etapas reside principalmente en el nivel de terminación requerido para cada uso. «Esto se habló siempre en términos de lo que significaba y cómo tenía que performar el edificio para la competencia pero claro, la finalidad también es que quede para la gente, que se pueda habitar y también que pueda salir al mercado», sostuvo.
Por esa razón, durante la primera etapa se priorizaron aquellas instalaciones indispensables para garantizar las condiciones de alojamiento exigidas por ODESUR. Otros componentes, especialmente los vinculados con las comodidades de una vivienda permanente, quedaron contemplados para una instancia posterior.
«Ahora entramos en la segunda etapa del edificio donde se completan, más que nada, temas de detalle, de ajustes, completamiento porque hubo muchas partes de las unidades, de los departamentos que no hacían falta completar porque no eran requerimientos de ODESUR», explicó.
Entre esas tareas mencionó la incorporación de mobiliario y equipamiento de cocinas, detalles de terminación en los baños y diferentes ajustes interiores.
Las obras que se vienen: cerramientos, seguridad y terminaciones interiores
Uno de los aspectos centrales de la segunda etapa será completar la envolvente exterior del edificio mediante la incorporación de un sistema de postigones diseñado para mejorar las condiciones de protección solar, eficiencia energética y seguridad de los departamentos.
Según explicó Adamo, se trata de una solución arquitectónica que cumple una doble función. Por un lado, permitirá reducir la incidencia directa del sol sobre las viviendas, contribuyendo a mejorar sus condiciones térmicas. Por otro, funcionará como un cerramiento de seguridad para los momentos en que los residentes no se encuentren en sus hogares.
Otra de las intervenciones previstas estará concentrada en las unidades ubicadas en planta baja, que cuentan con espacios exteriores de uso propio y conexión directa con el parque posterior.
El arquitecto explicó que será necesario completar los cerramientos y límites de esos sectores para delimitar adecuadamente los jardines correspondientes a cada vivienda, sin perder la relación con el paisaje que constituye uno de los aspectos distintivos del emprendimiento.
A estas tareas se sumarán las terminaciones de cocinas y baños, la instalación de equipamiento pendiente y los ajustes generales que permitirán completar cada unidad bajo los estándares previstos para su utilización definitiva.
Una piscina, quinchos y nuevos espacios comunes
La segunda etapa también comprenderá una serie de trabajos destinados a completar los espacios comunes y las instalaciones recreativas que formarán parte de la propuesta residencial. Entre las principales incorporaciones sobresale una piscina de dimensiones semiolímpicas, acompañada por un solárium, que se integrará al conjunto de servicios disponibles para los futuros residentes.
Además, se avanzará sobre los sectores de parrillas, un quincho, espacios destinados al estacionamiento de bicicletas, estacionamientos vehiculares y las conexiones entre las diferentes áreas del complejo.
Adamo también mencionó la terminación de los locales comerciales proyectados en las esquinas del edificio, un componente que permitirá sumar actividades y servicios al entorno inmediato. «Es un edificio que tiene muchos servicios que, por supuesto, no estaban terminados para la obra de los ODESUR, pero ahora sí se empiezan a desarrollar», explicó.
La finalización de estas instalaciones representa una parte importante de la transformación del complejo. Mientras que durante los Juegos la prioridad estuvo puesta en garantizar el alojamiento y los servicios necesarios para las delegaciones, la nueva etapa buscará consolidar una propuesta habitacional que combine viviendas, espacios de encuentro y alternativas de recreación.



