Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha impulsada desde el año 2000 por la Federación Mundial del Corazón con el objetivo de generar conciencia sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares. En ese marco, la Dra. María Cecilia Boccardo, jefa del Servicio de Cardiología del Sanatorio Nosti, puso el foco en la necesidad de trabajar sobre los factores de riesgo antes de que aparezcan las complicaciones. «Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte a nivel mundial, y todas ellas son prevenibles», remarcó la especialista, quien sostuvo que la prevención debe comenzar desde edades tempranas y continuar durante toda la vida.
De acuerdo con los datos citados por Boccardo, en Argentina se producen alrededor de 40.000 infartos por año, más de 100 por día, mientras que la mortalidad por causas cardiovasculares alcanza aproximadamente al 30%.
Para la especialista, el abordaje de los factores de riesgo no debería comenzar recién en la adultez. El incremento del sobrepeso, la obesidad y otros factores de riesgo entre niños y adolescentes vuelve necesario incorporar controles cardiovasculares dentro de los controles pediátricos habituales.
En ese sentido, también destacó la importancia de las políticas públicas vinculadas con la alimentación saludable en las escuelas y la promoción de la actividad física.
En el caso de los adultos jóvenes, recomendó al menos un control anual que incluya un laboratorio de rutina y medición de la presión arterial. Para quienes ya tienen factores de riesgo o antecedentes de eventos cardiovasculares, la frecuencia de los controles debe establecerse de acuerdo con el criterio del médico tratante.
Las señales que no deben ignorarse
Boccardo también detalló cuáles son algunos de los síntomas que deberían llevar a una persona a realizar una consulta médica sin demora. Entre ellos mencionó la falta de aire progresiva, especialmente asociada al esfuerzo físico, y el dolor de pecho. El dolor de origen cardíaco puede presentarse como una sensación opresiva en la zona retroesternal, con irradiación hacia el miembro superior izquierdo, aunque también puede manifestarse en el cuello o la espalda.
La especialista señaló además que un dolor de entre cinco y 20 minutos acompañado de sudoración, náuseas, vómitos o episodios de pérdida súbita de conocimiento constituye una señal de alarma. También deben ser evaluadas las palpitaciones en reposo, los edemas en los miembros inferiores y una ganancia rápida de peso asociada a falta de aire.
Ante este tipo de síntomas, recomendó acudir rápidamente a una guardia. En el caso del Sanatorio Nosti, explicó que el establecimiento cuenta con una estructura específica para abordar este tipo de situaciones. «Podemos hacer un examen físico completo, un electrocardiograma dentro de los primeros 10 minutos de consulta y, si es necesario, laboratorios con biomarcadores para descartar un síndrome coronario», detalló.
El sanatorio dispone además de estudios complementarios de alta complejidad y servicio de hemodinamia, lo que permite realizar una cinecoronariografía para evaluar las arterias coronarias y, cuando corresponde, efectuar tratamientos de urgencia como la colocación de un stent.
En casos de enfermedad de múltiples vasos, la decisión terapéutica puede requerir la intervención de un equipo especializado, conocido como Heart Team, que evalúa cada caso de acuerdo con factores como la edad, presencia de diabetes, antecedentes de cirugía cardíaca y función cardíaca.
Boccardo explicó que el Sanatorio Nosti cuenta además con una unidad de dolor torácico dentro de la guardia central, equipada con monitoreo permanente. Allí se realizan electrocardiogramas y controles seriados de enzimas cardíacas y, según la evolución, se determina si es necesario avanzar hacia estudios invasivos o realizar pruebas como una ergometría.
Protagonismo en los Juegos Suramericanos
La experiencia reciente de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 también permitió a la especialista poner en práctica buena parte de estos protocolos. Boccardo participó del operativo sanitario desplegado durante la competencia y destacó el intercambio generado con profesionales de distintos países y con los equipos de cada delegación. «Tuve realmente el honor de participar de los Juegos Suramericanos. Fue una experiencia sumamente enriquecedora», sostuvo.
La médica relató que el equipo sanitario debió asistir principalmente a deportistas que sufrieron traumatismos y caídas durante las competencias. Para ello, en los distintos escenarios deportivos se dispusieron espacios de atención donde podían realizarse controles, monitoreo, administración de medicación, curaciones, vendajes e inmovilizaciones.
Cuando la situación lo requería, los deportistas eran derivados al Sanatorio Nosti para realizar estudios de mayor complejidad, como tomografías o resonancias magnéticas. Boccardo destacó que, en los casos que atendió, se trató principalmente de traumatismos leves y que los atletas pudieron recuperarse rápidamente.
La participación en los Juegos también incluyó situaciones cardiovasculares. Una de ellas ocurrió en la Villa Suramericana, donde Boccardo se encontraba realizando una guardia de 24 horas.
En esa oportunidad, el paciente no era un deportista sino una persona que formaba parte de la organización y que presentó una crisis hipertensiva. El paciente fue ingresado al shock room, donde recibió el tratamiento correspondiente y permaneció bajo observación durante aproximadamente cuatro horas. Luego fue dado de alta con la presión controlada y se indicó continuar con controles cardiológicos y ajustar la medicación que había comenzado recientemente.

Controles antes de exigir al corazón
La experiencia de los Juegos también llevó a la especialista a remarcar la importancia de los controles cardiovasculares antes de iniciar actividades físicas de alta exigencia. «Es fundamental que todas aquellas personas que hayan iniciado algún tipo de actividad de alto rendimiento se realicen un control previo para poder hacer diagnóstico de enfermedades cardiovasculares preexistentes», explicó.
Boccardo señaló que disciplinas que en los últimos años se popularizaron entre personas de distintas edades, como el running y el ciclismo, pueden implicar niveles elevados de exigencia. Por eso consideró necesario realizar una evaluación previa, especialmente cuando se trata de personas mayores de 45 años que pueden presentar factores de riesgo no diagnosticados.
En los deportistas de alto rendimiento, las federaciones suelen exigir estudios cardiovasculares específicos.
Para quienes llevan años sin realizar actividad física, Boccardo llamó a recuperar progresivamente el movimiento y los controles médicos.
De acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que citó, las personas de entre 18 y 64 años deberían realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o actividad vigorosa en menor cantidad de tiempo, además de incorporar ejercicios de fuerza al menos dos días por semana.
La especialista destacó que combinar actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza contribuye a reducir el riesgo de mortalidad por todas las causas y ayuda a controlar factores de riesgo como la hipertensión, la glucemia y el colesterol.
También remarcó los beneficios que tiene la actividad física sobre la fuerza, el equilibrio, la marcha y la función física general, además de su impacto sobre la estimulación y la concentración cerebral. «El deporte es salud», resumió.
Finalmente, Boccardo planteó que el desafío de la medicina cardiovascular no consiste solamente en tratar a quienes ya desarrollaron una enfermedad, sino también en educar a la población para evitar que esos factores de riesgo progresen. «Hoy justamente la medicina está puesta en eso, nuestro objetivo y nuestra lucha tiene que ser educar a los pacientes», concluyó.



