Basso anticipó que el impacto económico de los Juegos rondaría los 7 mil millones

El referente de los Juegos Suramericanos en Rafaela realizó un balance preliminar de las dos semanas de competencia y destacó el movimiento económico, la respuesta del público y el funcionamiento operativo. También puso el foco en el legado de infraestructura, el turismo estudiantil y la posibilidad de que la ciudad continúe recibiendo eventos de primer nivel.

A pocas horas del cierre de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, Rafaela comienza a dimensionar el impacto que dejó el acontecimiento deportivo. El balance definitivo todavía deberá esperar la consolidación de los datos correspondientes a la segunda semana, pero los primeros indicadores permiten observar un importante movimiento económico, turístico y social en la ciudad.

Mauricio Basso, referente de los Juegos Suramericanos en Rafaela y uno de los responsables de la coordinación del evento en la ciudad, destacó especialmente el desempeño operativo alcanzado durante estas dos semanas y planteó que el principal desafío comienza ahora: aprovechar la experiencia y la infraestructura generada para sostener a Rafaela como sede de acontecimientos de gran escala.

De acuerdo con los datos preliminares aportados por Basso, el movimiento económico durante la primera semana alcanzó aproximadamente los $3.627 millones, con una ocupación hotelera del 77,5%. En particular, se estima que alrededor de $375 millones correspondieron al alojamiento, mientras que cerca de $1.500 millones estuvieron vinculados con gastronomía, recreación y otros consumos. En tanto se estima que el impacto económico total superaría los 7 mil millones.
Se trata, aclaró, de cifras preliminares, ya que todavía resta cerrar el relevamiento correspondiente a la segunda semana y contar con los números definitivos del impacto generado por los Juegos.


Una ciudad que recibió estudiantes de toda la provincia

Uno de los datos que Basso destacó especialmente es el movimiento generado a través del programa educativo. En el conjunto de la provincia participaron 163.648 alumnos pertenecientes a 3.230 instituciones de los 19 departamentos santafesinos.
Rafaela también tuvo un movimiento significativo en este sentido, con aproximadamente 700 alumnos recibidos por día y jornadas que llegaron a superar los 770 estudiantes.

Para Basso, esta experiencia abre una posibilidad que trasciende a los Juegos y que puede convertirse en una nueva herramienta para el desarrollo turístico de la ciudad: el turismo estudiantil.

La llegada de contingentes de distintos puntos de la provincia permitió que muchos estudiantes conocieran Rafaela a partir de una experiencia vinculada al deporte, pero también con la posibilidad de acercarse a otros aspectos de la ciudad. Esa circulación aparece ahora como una oportunidad para pensar propuestas que permitan sostener ese flujo más allá del evento deportivo.

El legado que queda después de los Juegos

Más allá del impacto económico inmediato, Basso puso el acento en uno de los aspectos que considera centrales: la infraestructura que queda disponible para Rafaela.

La ciudad cuenta ahora con escenarios y espacios preparados para albergar acontecimientos deportivos de mayor escala, una condición que antes no estaba disponible con las mismas características.

«Tenemos sedes para llevar adelante eventos de primer nivel, con lo cual antes no contábamos», destacó Basso.
En ese sentido, el desafío posterior a los Juegos pasa por darle continuidad a esa infraestructura y aprovecharla para construir una agenda de competencias y acontecimientos que permita mantener a Rafaela dentro del circuito de grandes eventos.

La experiencia de estas dos semanas demostró, además, que la ciudad puede asumir la organización de una competencia de estas características. Y esa capacidad adquirida constituye, según el referente local de los Juegos, otro de los legados importantes.

El funcionario provincial también destacó que el resultado alcanzado no fue producto de la improvisación, sino de un proceso de preparación que se extendió durante aproximadamente dos años. «Estábamos muy preparados y con un gran equipo», resumió al evaluar el funcionamiento operativo.

En ese período se trabajó sobre la organización de las distintas sedes, la atención de las delegaciones, los servicios, la circulación del público y el funcionamiento de los espacios destinados a las actividades paralelas.

Durante las jornadas de competencia, además, los Fan Fest concentraron una importante cantidad de público y marcaron niveles de concurrencia destacados para Rafaela. Según el balance realizado por Basso, el desarrollo general se produjo sin incidentes de gravedad.

«Estuvimos siempre a la altura y preparados», sostuvo, al remarcar la capacidad de respuesta frente a las situaciones que inevitablemente surgen cuando se organiza un acontecimiento de esta magnitud.

La Villa Suramericana y una nueva etapa

Otro de los puntos que forman parte del balance es la Villa Suramericana, desarrollada mediante un esquema de asociación público-privada. El complejo cumplió durante los Juegos una función fundamental para alojar a las delegaciones y, concluida esa etapa, comenzará una nueva instancia vinculada con su incorporación al mercado.

Para Mauricio Basso, se trata de otro ejemplo de cómo los Juegos pueden dejar capacidades y proyectos que trascienden las dos semanas de competencia.

Así, mientras los deportistas y las delegaciones comienzan su regreso, Rafaela queda con nuevos espacios, experiencia organizativa y una infraestructura que puede ser utilizada para futuros acontecimientos. «Estas cosas, la provincia y los santafesinos se las merecen», enfatizó visiblemente satisfecho.

Al realizar un balance personal de estas dos semanas, Basso reconoció el esfuerzo que implicó la organización, pero consideró que la experiencia dejó una evaluación positiva: «Más que satisfecho y aunque haya sido duro, creo que valió la pena», expresó.

En su mirada, la respuesta del público, la capacidad de resolver las situaciones que fueron surgiendo y el funcionamiento de los distintos dispositivos permitieron demostrar que Rafaela y Santa Fe están en condiciones de organizar acontecimientos de escala internacional.

Y es precisamente allí donde ubica el principal desafío para la etapa que comienza: que los Juegos no queden solamente como un acontecimiento excepcional, sino que funcionen como un punto de partida.

«Tenemos una oportunidad enorme de ser la capital nacional del deporte», planteó Basso, recuperando uno de los objetivos que impulsa el Gobierno provincial.

Para Rafaela, el cierre de los Juegos Suramericanos no significa entonces solamente el final de una competencia. También marca el comienzo de una etapa en la que deberá ponerse en valor lo construido, sostener la infraestructura y transformar la experiencia adquirida en nuevas oportunidades para el deporte, el turismo y la realización de grandes eventos.

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