Un grupo de abogados dirigió una carta a la Conferencia Episcopal Argentina en la que expresó fuertes críticas al mensaje difundido por la Comisión Permanente el pasado 10 de marzo, en el marco del aniversario del golpe de Estado del Golpe de Estado en Argentina de 1976.
El documento, fechado el 25 de marzo en Buenos Aires y dirigido al presidente del organismo, Marcelo Colombo, cuestiona el contenido del texto titulado “Nunca más” a la violencia de la dictadura y “siempre más” a una democracia justa.
En la carta, firmada por Juan Antonio Vergara del Carril y Alberto Solanet, los autores manifiestan su “estupor” por el posicionamiento de la Iglesia y sostienen que la declaración oficial presenta una visión “parcial” de los hechos históricos vinculados a la década del 70.
Entre los principales cuestionamientos, los firmantes señalan la “omisión del terrorismo subversivo”, al considerar que el mensaje episcopal pone el foco exclusivamente en la represión estatal sin mencionar la violencia ejercida por organizaciones armadas ni a sus víctimas.
Asimismo, critican la falta de autocrítica institucional respecto al rol de sectores del clero durante ese período. En ese sentido, mencionan la ausencia de referencias al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y a la participación de religiosos en espacios vinculados a la militancia política.
Otro de los puntos planteados en la misiva es lo que definen como un “endiosamiento de la democracia”, al advertir que el documento episcopal presentaría ese sistema como un valor absoluto, sin cuestionar —según su postura— determinadas leyes vigentes.
También objetan el lenguaje utilizado en el texto de la Iglesia, al que califican de “ambiguo”, y sostienen que no ofrece una interpretación clara sobre el contexto de violencia previo al golpe de Estado.
“Es imposible construir la paz sobre la mentira y la exclusión”, afirman los autores en uno de los párrafos, donde además sostienen que el mensaje de la Comisión Permanente “no promueve la unión”.
La carta fue remitida además al nuncio apostólico, al Obispo Castrense y a otros miembros de la Conferencia Episcopal, en un planteo que se suma al debate en torno a las interpretaciones históricas y políticas sobre los hechos ocurridos durante la última dictadura militar.
El documento completo
Buenos Aires, 25 de marzo de 2026
Señor Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
S.E.R. Monseñor Marcelo Colombo
S / D
Ref.: Impugnación al mensaje de la Comisión Permanente del 10/03/2026
De nuestra mayor consideración:
A pocos días de habernos dirigido a Usted para manifestar nuestra preocupación por la recepción brindada a la organización Abuelas de Plaza de Mayo, nos vemos en la necesidad de escribir nuevamente con motivo de la reciente declaración de la Comisión Permanente, titulada “Nunca más” a la violencia de la dictadura y “siempre más” a una democracia justa.
En nuestra condición de abogados y, en su mayoría, fieles católicos, expresamos nuestro rechazo a un documento que, a nuestro entender, implica una grave renuncia a la misión de predicar la verdad. Consideramos que la versión de los hechos difundida en el marco del 50° aniversario del golpe del Golpe de Estado en Argentina de 1976 resulta parcial y, en consecuencia, históricamente inexacta.
En este sentido, señalamos las siguientes observaciones:
En primer lugar, advertimos la omisión de la violencia ejercida por organizaciones armadas durante el período previo y contemporáneo a la dictadura. El documento pone el foco exclusivamente en la represión estatal, sin mencionar a las víctimas de dichos grupos, cuyo dolor —a cinco décadas de los hechos— continúa sin reconocimiento.
En segundo término, consideramos que no existe una adecuada reflexión sobre el rol de ciertos sectores del clero en aquel contexto histórico. Se omite toda referencia a la participación de sacerdotes en espacios vinculados a la militancia política, así como al accionar del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Tampoco se advierte una autocrítica respecto de aquellas prédicas que, a nuestro juicio, contribuyeron a la radicalización de numerosos jóvenes. En este punto, recordamos la figura de Carlos Sacheri, quien denunció lo que denominó una “Iglesia clandestina” y fue asesinado al salir de misa.
Asimismo, entendemos que el documento incurre en una valoración de la democracia como un principio absoluto, sin considerar críticamente determinadas normas vigentes que, desde nuestra perspectiva, resultan contrarias al orden moral.
Por otra parte, observamos que el lenguaje empleado resulta ambiguo e impreciso, con referencias generales a un “contexto de violencia” que no permiten una comprensión clara de los hechos. Consideramos que, dada la responsabilidad pastoral de quienes lo suscriben, se esperaría una expresión más directa y categórica.
Finalmente, sostenemos que no es posible construir la paz social sobre interpretaciones parciales de la realidad. Lejos de contribuir a la unidad, el documento —según nuestra visión— profundiza divisiones al reproducir enfoques que consideramos incompletos.
Por todo lo expuesto, solicitamos a las autoridades de la Conferencia Episcopal una revisión de la posición adoptada, en orden a ofrecer una visión integral de los hechos históricos y cumplir así con su misión de iluminar las conciencias con la verdad.
Sin otro particular, saludamos a Usted con la consideración debida.
Juan Antonio Vergara del Carril
Secretario
Alberto Solanet
Presidente
c/c: Nuncio Apostólico
Obispo Castrense
Miembros de la Conferencia Episcopal Argentina



