Hace tiempo que vemos ir y venir a esta gente por las calles de la ciudad. Lo cierto y más duro es que ya son parte del paisaje y no hay autoridades que se conmuevan ante semejante situación.
Un tiempo estuvieron en la plaza del barrio 9 de julio. Allí el municipio salió a contar a viva voz a la ciudad que “los había sacado” y esa frase fue literal.
Los sacó pero sin un seguimiento ni conocimiento de cuál sería su destino, lo que fue obvio es que siguieron en la calle por distintos lugares.
La paradoja es lo que sucedió, terminaron instalándose en los ojos de las autoridades municipales, nada más y nada menos que en la explanada municipal, cito Moreno 8.
De allí a veces también los sacan, vuelven, o se van a otro lugar.
Y así será esta historia, que parece no tener fin y si una gravedad en aumento.



