El último relevamiento de la Secretaría de Estudios y Estadísticas de FAECyS reveló que la inflación sigue impactando en los bolsillos de los argentinos. En marzo de 2025, la canasta básica total (CBT), que determina el umbral de la pobreza, alcanzó los $1.056.601,3 para un hogar tipo 2. Esto representa un incremento interanual del 41,7% en comparación con marzo de 2024.
Por otro lado, la canasta básica alimentaria (CBA), que establece la línea de indigencia, se ubicó en $478.134,5 para el mismo tipo de hogar. En términos individuales, un adulto equivalente necesita $154.736,1 mensuales para cubrir sus necesidades alimentarias mínimas.
El estudio, que se llevó a cabo en 92 puntos de toma de datos y abarcó 53 productos en 100 variedades, reflejó además la distribución del gasto de los hogares. En el caso de un hogar tipo 1, la mayor parte del presupuesto se destina a alimentos y bebidas ($377.556,1), seguido de vivienda y servicios ($109.816,4) y transporte y comunicaciones ($101.368,9).
Para la elaboración del informe participaron 43 filiales de FAECyS de diversas provincias y localidades del país, entre ellas Rafaela, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Salta, Neuquén, Bahía Blanca, Mar del Plata y Ushuaia. También se sumaron ciudades como San Nicolás, San Rafael, Trelew, Posadas y Comodoro Rivadavia, brindando una cobertura amplia y representativa de la situación económica en distintas regiones.
Los datos de RECABAR, obtenidos a través de observación directa con la plataforma digital RECABAR ONLINE, permiten visualizar el impacto de la inflación en el consumo y el poder adquisitivo de los trabajadores. Con estos valores, queda en evidencia la creciente dificultad para acceder a bienes esenciales en un contexto de alta inflación.



