Ben Hur sufrió un millonario robo de herramientas

El histórico club rafaelino fue víctima de un nuevo hecho delictivo. Desconocidos ingresaron a un sector sin cámaras y sustrajeron herramientas esenciales para el mantenimiento del predio. El daño económico ronda los 10 millones de pesos y afecta directamente a cientos de chicos que hacen uso diario de las instalaciones.

El Club Sportivo Ben Hur, uno de los símbolos del deporte y la contención social en la ciudad, fue víctima de un robo millonario que dejó al descubierto no solo la inseguridad reinante, sino también la fragilidad de las instituciones comunitarias frente al avance del delito. El hecho ocurrió en la madrugada del miércoles, pero fue advertido recién cuando el personal ingresó a trabajar y encontró todas las cerraduras forzadas.

“El mismo miércoles, cuando el personal arrancaba la actividad, se encontraron con todos los candados y cerraduras forzadas. Entraron y se llevaron prácticamente todos los materiales de trabajo”, contó a Diario CASTELLANOS Adrián Zenklusen, presidente de la institución. Las herramientas sustraídas incluyen motoguadañas, sopladoras, soldadoras grandes, amoladoras y otros elementos de valor que eran utilizados cotidianamente para el mantenimiento de las más de cinco hectáreas que componen el predio.

Aunque el club cuenta con cámaras de seguridad, estas no cubren la totalidad del espacio por cuestiones de costos. El robo se dio precisamente en el sector donde no hay vigilancia: la herrería y el taller, ubicados hacia la ciclovía de Estanislao del Campo. “El predio es muy grande. Algunas zonas tienen cámaras, pero otras no. Es muy difícil cubrir todo”, explicó Zenklusen.


Lo más alarmante del caso es el impacto que esta pérdida tiene en la vida cotidiana del club, especialmente en los chicos y chicas que lo frecuentan. “Ese daño no se lo hacen al club solamente. Se lo hacen a los chicos, porque esos materiales son los que se usan para mantener el predio donde ellos vienen todos los días a hacer actividades”, remarcó el dirigente con preocupación.

El monto del robo no es menor: Zenklusen estimó que la pérdida económica asciende a los 10 millones de pesos. “Es una suma importantísima, y más aún si tenemos en cuenta que ya venimos de otros robos anteriores. Nos han llevado cables, y no solo a nosotros, también a otros clubes. Esta vez fue más grave por el tipo de herramientas”, explicó.

Una de las hipótesis que maneja la dirigencia es que los autores del hecho conocían las instalaciones. “Esto es una apreciación personal, pero para acceder a los elementos violentaron tres cerraduras. No fue algo al azar. Necesitaban saber qué había y cómo llegar”, indicó el presidente.

Además de la denuncia policial correspondiente, el club decidió visibilizar lo ocurrido a través de sus redes sociales. La medida no fue casual: “Muchas veces las denuncias quedan en la nada. Si no lo hacíamos público, esto pasaba desapercibido”, explicó Zenklusen. La respuesta no tardó en llegar: desde el municipio se comunicaron para brindar apoyo. “El secretario de Seguridad se puso en contacto. Me informó que están trabajando en la investigación y revisando posibles registros en el centro de monitoreo”.

A pesar del duro golpe, el club no detuvo sus actividades. Gracias a un financiamiento adicional, lograron reponer parcialmente los elementos indispensables para que el personal continúe con las tareas mínimas de mantenimiento. Sin embargo, el camino para volver a estar como antes será largo. “Vamos a ir reponiendo de a poco. Ya tuvimos que tercerizar algunas actividades. Este tipo de hechos te obliga a tomar decisiones que, de otra manera, no tomarías”.

El caso de Ben Hur no es aislado. Forma parte de una problemática que se repite en la ciudad: la inseguridad como fenómeno estructural que afecta incluso a instituciones dedicadas al bien común. Zenklusen no esquiva el análisis más profundo: “Estamos padeciendo un flagelo como sociedad. Seguramente en estas situaciones el tema de la droga está presente. Es algo que no podemos dejar de pensar. Y si a eso le sumás la falta de recursos para mejorar la seguridad, se vuelve muy difícil”.

Actualmente, el club cuenta con cámaras y alarmas en sectores estratégicos como las piletas, los quinchos, las canchas de fútbol y la administración. Pero extender ese sistema a todo el predio representaría una inversión millonaria, casi imposible de afrontar con los recursos propios. “Uno hace lo que puede, los directivos hacemos lo que podemos. Pero se necesita un compromiso mayor de todos los sectores para frenar esta realidad”, cerró el dirigente.

Mientras tanto, en Ben Hur la rutina continúa. El personal se las arregla con lo que hay y la dirigencia no baja los brazos. La esperanza es que la difusión del hecho permita no solo recuperar lo robado, sino también generar conciencia. Porque cuando se ataca a un club, no solo se afecta a una institución. Se daña a toda una comunidad.

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