Un nombre de mujer y una historia que caracteriza a la «Pampa Gringa»

La localidad fue fundada por Guillermo Lehmann el 11 de agosto 1881 en terrenos que pertenecían a la sociedad Saguier, Quintana y Egusquiza. La veneración es en honor a Santa Susana.

La localidad de Susana pertenece al departamento Castellanos, y fue fundada por Guillermo Lehmann el 11 de agosto de 1881 en terrenos que pertenecían a la sociedad Saguier, Quintana y Egusquiza.

La traza del pueblo fue aprobada por decreto del Gobierno Provincial del 27 de abril de 1901, mientras que su Comuna fue establecida el 2 de diciembre de 1886. Susana se conformó a partir de la instalación de 81 familias italianas, 60 suizas, 2 francesas y 1 alemana. Entre estos primeros colonos se pueden recordar los nombres de Aira Antonio, Bruno Alfredo y Vottero Francesco, y entre los primeros comerciantes e industriales que residían en Susana se encontraban Bertello Bernando, Oreglio Domenico, Rostoni y Metriller y los hermanos Milesi.

El nombre, según se supone, fue otorgado en honor a Susana, la hermana de Rafaela Rodríguez de Egusquiza, emparentada con Don Manuel Quintana.


La Santa Patrona, Santa Susana

Se consagró a Cristo, rechazó casarse con el hijo adoptivo del emperador Diocleciano. Por tal motivo, Santa Susana fue condenada a muerte y decapitada en su casa, que después fue lugar de culto. Los restos podrían estar en la iglesia actual dedicada a ella en el centro de Roma.

La historia de Santa Susana se conoció por lo que se sabía de ella por la Passio de su martirio ocurrido en el siglo VI, enriquecida con notas legendarias. No se sabe cuándo nació, probablemente es originaria de la Dalmacia, vivió en Roma en el siglo III.

Era de noble familia, pariente del emperador Diocleciano, Susana era hija del presbítero Gabinio (en esa época los presbíteros eran los ancianos que cuidaban la comunidad cristiana), hermano del obispo Cayo (que fue luego Papa, del 283 al 296) y de Claudio y Máximo, funcionarios imperiales.

Joven culta y de rara belleza, Susana se consagra a Dios con la oferta de su virginidad. Rechaza la propuesta de Diocleciano de casarse con el hijo adoptivo, Gaio Galerio Valerio Maximiano.

El tío Claudio, que tenía el encargo de decir la propuesta de matrimonio, permaneció asombrado de lo decidida que era la joven que quiso saber más de su credo. Se convierte y con él su esposa, los hijos y los siervos, y dona sus bienes a los pobres.

Al no recibir una respuesta, el emperador le pide al hermano de Claudio, Máximo, si podía averiguar que pasó. Supo de la decisión de Susana, que quiso renunciar al matrimonio, y junto a Claudio, discute este problema con Gabinio y Cayo.

Y los cuatro concuerdan de no forzar a la joven a casarse y tras haber encontrado la sobrina, también Máximo abraza el cristianismo.

Decapitada en su casa

Al saber del rechazo de Susana y de la conversión de sus dos funcionarios, Diocleciano, furioso, arresta la joven y sus familiares. Bajo interrogatorio, ninguno de ellos abjura a la fe cristiana.

De manera que se ordena la ejecución. Claudio y Máximo son quemados vivos, Gabinio sufre el suplicio y Susana fue decapitada en su casa el 11 de agosto del 294. La esposa del emperador Diocleciano, Serena, también ella cristiana, conservó la sangre de Susana, como reliquia, y organizó las exequias.

El Papa Cayo, cuya demora estaba al lado de la de Gabinio, celebró una misa en el lugar del martirio al día después y establece que Susana sea recordada y venerada en su habitación.

Es allí donde se desarrolla el culto a Santa Susana y se construye una iglesia, que en el siglo IV se le conoce como «ad duas domos» («en las dos casas», indicando las dos habitaciones de Gabinio y Cayo, padre y tío de la mártir).

Los restos de Susana, que fueron sepultados en el cementerio de San Alejandro, en la vía Nomentana, fueron trasladados posteriormente a la iglesia dedicada a ella, que ha sido modificada muchas veces y hoy se le conoce como la iglesia de Santa Susana en las Termas de Diocleciano.

Aquí según las fuentes del 1500, había una lápida del siglo V, que se perdió, en donde se leía: «Olim Presbyteri Gabini Filia Felix / Hic Susanna Iacet In Pace Patri Sociata» («Era una hija feliz del presbítero Gabinio / Aquí yace Susana en la paz del Señor»).

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