La Revolución del 43 fue el movimiento militar, producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno fraudulento de Ramón S. Castillo, poniendo fin a la llamada «Década Infame», un período de gobiernos autoritarios, ilegítimos y corruptos, signados por la trampa electoral sistemática, la represión a opositores, la proscripción del yrigoyenismo y la entrega económica de la Patria.
El coronel Juan Perón no ocupó cargos importantes de poder en el gobierno hasta fines de 1943, cuando asumió la Secretaría de Trabajo. Y el 26 de febrero de 1944, cuando fue desplazado del general Pedro P. Ramírez, el nuevo presidente, Edelmiro J. Farrell, nombra a Perón como Ministro de Guerra.
La Revolución Nacional de 1943 justificó el derrocamiento del gobierno porque era totalmente ilegitimo. No tenía legitimidad de origen que proviene de elecciones libres, no fraudulentas. Y con la represión a opositores y la proscripción del yrigoyenismo, tampoco tenía legitimidad de ejercicio que se basa en ejercer el poder con apego al Estado de Derecho, en lo que se conoce como gobierno democrático.
Los gobiernos militares que resultaron de la Revolución del 43 terminaron con la vieja argentina oligárquica, semicolonial y dependiente y culminaron con la asunción del gobierno electo democráticamente de Juan Perón, el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón dando origen al peronismo.
Por Blas García // La Opinión Popular


