Argentina de la tormenta al equilibrio

Después de años de incertidumbre, crisis recurrentes y una inflación galopante, la economía argentina empieza a mostrar signos claros de recuperación. A mitad de 2025, los indicadores marcan un giro positivo: crece la actividad económica, cae la inflación, se estabilizan las cuentas fiscales y el país vuelve a acceder al crédito internacional. Aunque aún persisten desafíos, especialmente en el plano social, los avances generan un nuevo horizonte de esperanza.

La reactivación es palpable. La actividad económica acumuló ocho meses consecutivos de crecimiento, con un avance interanual del 5,8% en mayo. El Producto Bruto Interno se encamina a cerrar el año con una expansión del 5,5%, consolidando a Argentina como una de las economías más dinámicas de la región. Sectores clave como la construcción, el comercio y la energía lideran este repunte.

La inflación, por su parte, dio un respiro histórico. Tras los picos de más del 200% anual en 2023, la tasa mensual se moderó a niveles cercanos al 1,5%. Este logro, impensado hace apenas unos meses, no sólo estabiliza precios, sino que devuelve previsibilidad al mercado y a los hogares. La confianza empieza a reconstruirse, y eso se nota en el consumo y en la inversión.


Uno de los pilares de esta recuperación es la disciplina fiscal. El Gobierno Nacional logró cerrar 2024 con superávit y proyecta un resultado primario positivo del 1,6% del PIB para este año. Esta señal de orden fue clave para renovar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que recientemente aprobó un nuevo desembolso de USD 2.000 millones. Además, se destrabaron líneas de financiamiento del BID y otros organismos.

En paralelo, el levantamiento del cepo cambiario marcó un punto de inflexión. La apertura del mercado cambiario, dentro de un esquema de bandas flotantes, reactivó el ingreso de divisas y alentó nuevas inversiones. Aunque la recuperación todavía no se refleja con igual fuerza en todos los sectores sociales, hay señales alentadoras. La pobreza, que había alcanzado niveles récord a principios de 2024, comenzó a retroceder, pasando del escandaloso 54% al grave 38% actual. El desempleo no mejora pasando del 7,9% del 2023 al 8% actual y en el sector pymes el ritmo es alterno. Aun así, el camino hacia una mejora sostenida en los ingresos reales es uno de los grandes retos pendientes. El Gobierno repite que su política social es la estabilización monetaria y cambiaria, es decir baja de inflación y dólar estable.

Lo cierto es que la Argentina parece haber recuperado algo más que estabilidad: recuperó el rumbo. Las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno, junto a una coyuntura externa favorable, están sentando las bases para un modelo más competitivo, con menos inflación, más inversión y mayor apertura.

Queda mucho por hacer. Pero por primera vez en mucho tiempo, el país mira hacia adelante con fundamentos sólidos y la posibilidad real de dejar atrás décadas de ciclos repetidos. En una Argentina que vuelve a crecer, lo más importante es que también vuelve a creer.

#BuenaSaludFinanciera @ElcontadorB @GuilleBriggiler

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