El cambio de paradigma con el que el Gobierno busca atraer inversiones en infraestructura y privatizar empresas

El Poder Ejecutivo priorizará obras financiadas sin fondos estatales y el desprendimiento de compañías como AySA. Nueva regulación, tarifas alineadas a costos y previsibilidad buscan revertir décadas de atraso y desinversión en el país

El Gobierno de Javier Milei avanza con un nuevo enfoque para la economía argentina: atraer inversión privada en infraestructura y privatizar empresas estatales, especialmente aquellas vinculadas a servicios públicos. La propuesta central consiste en que las obras sean financiadas por el sector privado, no por la emisión monetaria de un Estado deficitario, y que sus costos se transfieran a los usuarios a través de las tarifas.

A contramano de políticas anteriores, como el congelamiento tarifario durante los gobiernos kirchneristas, que produjo años de desinversión en sectores estratégicos como el sistema eléctrico nacional, Milei busca instaurar reglas de juego que garanticen certezas a largo plazo.

Aunque el modelo Milei aún no ha despertado el interés efectivo de empresas nacionales o extranjeras para adjudicarse compañías públicas o ejecutar obras de largo plazo, el Gobierno apuesta a mecanismos que aporten previsibilidad, como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).


En las últimas semanas se definieron las tres primeras de dieciséis obras prioritarias para el transporte eléctrico de alta tensión: AMBA I, la Línea de 500 kV Río Diamante y la de Puerto Madryn – Choele Choel – Bahía Blanca. El paquete, estimado en USD 1.900 millones, se ejecutará bajo el modelo de concesión de obra, mediante el cual los usuarios pagarán un cargo adicional en la factura una vez que entren en servicio. Actualmente, siguen los preparativos de los pliegos licitatorios.

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