Emotiva celebración centenaria de la capilla del Hospital

“Este templo es testigo de un siglo de amor, particularmente entregado a los que más sufren”, destacó el párroco Alejandro Sola durante la homilía de la misa. Previamente se presentó la Banda Municipal de Música con 24 integrantes, que dirige Esteban Fernández.

Este sábado 31 de octubre se celebraron los 100 años de la inauguración (el aniversario fue el 24 de octubre) frente a la capilla del Hospital Santa María Magdalena, ubicada en Lisandro de la Torre y Avellaneda del barrio 9 de Julio, ante la presencia de más de 200 personas, entre las ediles Carla Boidi y Milagros Zafra.

Las actividades incluyeron la actuación de la Banda Municipal de Música con 24 integrantes, que dirige Esteban Fernández, interpretando oberturas, Bach, Piazzolla, shalom, vals, «We are de world» de Michael Jackson, entre otras, y la misa presidida por el párroco de Sagrado de Corazón Alejandro Sola y concelebrada por el diácono permanente Héctor Gaitán. Por este motivo, fue declarado de interés provincial por ambas cámaras de la Legislatura, iniciativas presentadas por el diputado provincial Juan Argañaraz (firmado por la presidente de la Cámara Baja Clara García) y el senador por el departamento Castellanos Alcides Calvo.

El encuentro estuvo guiado por la colega Soledad Salusso, quien hizo un breve racconto histórico con los hitos principales de la querida capilla. A su turno, quien firma esta crónica, en nombre del grupo “Amigos de la capilla del Hospital Sant a María Magdalena” hizo una memoria agradecida Dios, a santa María Magdalena (la advocación de esta capilla), a Magdalena Grotter de Lorenzi por el gesto de donación de la edificación en 1925, los capellanes, sacerdotes de la congregación del Verbo Divino, los actuales sacerdotes y las religiosas misioneras Siervas del Espíritu Santo.


A lo largo de un siglo de vida, hay testimonios de cientos de personas que vivieron su fe en distintas ceremonias (misas, bautismos, primeras comuniones, casamientos, sepelios) en esta capilla del Hospital. La artista María Inés Adorni donó una pintura encuadrada con la imagen de santa María Magdalena

Con motivo del centenario de la capilla se hizo un folleto sobre los hechos principales de la historia y el presente. Se puede adquirir a $10.000 destinado para financiar la pintura exterior del templo.

La piedra angular

“Tomando la imagen del templo con la hermosa fachada que fue pintada recientemente, con el revestimiento interior y todo lo que ornamenta esta construcción, pero hay un montón de piedras que no vemos y también están sosteniendo el edificio. La Iglesia como edificio cuya piedra angular es el Señor que nos sostiene a todos, también se edifica en el testimonio de los apóstoles y cada uno de nosotros como piedras vivas de esa edificación”, destacó Sola durante la homilía de la misa.

Y agregó: “Cuántas piedras vivas han edificado no solo este templo sino la comunidad, tantas personas han pasado, regalando su tiempo, su servicio y su entrega generosa. Este templo es testigo de un siglo de amor, particularmente entregado a los que más sufren. Cuántas historias serán testigos en estas paredes de consuelo, incertidumbre, dolor, duelo, expectativas, sueños, proyectos, personas que han sido engendradas en la fe como el diácono Héctor Gaitán, que fue bautizado hace 63 años en este templo y vino para dar gracias a Dios”.

En otro momento, Sola agradeció “a tantas personas a lo largo de la historia como las hermanas Siervas del Espíritu Santo que estuvieron aquí, enfermeras, doctores, profesionales, laicos y, últimamente, al grupo amigos de la capilla, que ayudó a restaurar esta obra que hoy podamos seguir celebrando nuestra fe y con mucha generosidad han preparado junto a la parroquia este momento”.

“Lleva como patrona a Magdalena -continuó- y tiene que ver con Magdalena de Lorenzi, que fue la donante e impulsora de la construcción. María Magdalena fue apóstol de los apóstoles, anunciando a Dios que estaba vivo (…) Una Iglesia con la fuerza y el motor de María Magdalena que sale y no tiene miedo, que va al encuentro de los apóstoles y, aunque no le creen nada, les dice que Jesús está vivo”.

“Que este hito en la historia de este templo nos recuerda nuestra propia historia con el Señor, de amor y santidad, en la que vamos caminando juntos y estamos llamados a ser signos a través de nuestra vida de comunión con el Señor, con el llamado a la santidad de todos; que nadie quede afuera de la mesa, de la casa y de la familia de Dios”, concluyó.

 

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