El Municipio de Rafaela abrió una nueva convocatoria para acceder al programa de microcréditos, una herramienta destinada a acompañar a emprendedores y pequeños comercios que necesiten realizar inversiones para fortalecer su actividad.
Patricia Imoberdorf, secretaria de Desarrollo Económico, Innovación y Empleo de la Municipalidad de Rafaela, brindó detalles de la iniciativa durante una entrevista en Red Urbana, por Radio CASTELLANOS 92.1, y remarcó que se trata de una herramienta que se mantiene desde hace varios años. “Microcréditos Rafaela ya es una política de Estado. La gestión anterior lo impulsó y nosotros lo seguimos continuando”, destacó la funcionaria.
De acuerdo con lo explicado por Imoberdorf, el monto máximo que puede solicitarse equivale a 12 salarios mínimos, vitales y móviles, que actualmente representa alrededor de $4,5 millones. Para la devolución existen dos alternativas: en 12 cuotas, con un interés del 1% mensual, o en 24, con una tasa del 1,5% mensual.
El fondo que permite sostener el programa se nutre del equivalente al 10% de las multas de tránsito y del dinero que ingresa por las devoluciones de quienes accedieron a microcréditos en convocatorias anteriores. De esa manera, los recursos vuelven a estar disponibles para financiar nuevos proyectos.
Qué se puede financiar y cómo se seleccionan los proyectos
Uno de los puntos centrales está relacionado con el destino del dinero. Los créditos están pensados fundamentalmente para inversiones que permitan mejorar o incrementar la capacidad de trabajo: pueden utilizarse para adquirir herramientas, pequeñas máquinas, computadoras u otros equipamientos, realizar instalaciones, incorporar estanterías o efectuar determinadas remodelaciones en un local comercial.
También pueden contemplarse insumos cuando forman parte de un proceso productivo. Lo que no está permitido es utilizar el microcrédito para comprar mercadería destinada a la reventa, una de las consultas que habitualmente recibe el Municipio. “Sabemos que el emprendedor o el comerciante necesita más mercadería para la reventa, pero siempre se priorizaron herramientas y maquinarias para una inversión productiva”, explicó Imoberdorf.
La inscripción tampoco implica automáticamente el otorgamiento. En una primera instancia, el equipo municipal analiza si el proyecto cumple con los objetivos del programa y acompaña al interesado en la formulación de la propuesta y la presentación de la documentación. Posteriormente, los proyectos pasan por una comisión que realiza la evaluación definitiva.
Entre las facilidades, Imoberdorf explicó que no es necesario contar con un local comercial y que también pueden presentarse emprendimientos que trabajan mediante ventas online. La garantía requerida es sencilla, mediante una persona que actúe como garante. A su vez, el programa contempla el acompañamiento para avanzar en la regularización de aquellos emprendimientos que todavía tengan cuestiones administrativas pendientes.
La actual es la segunda convocatoria de 2026. La funcionaria señaló que asumió el compromiso de realizar dos aperturas por año en función de los recursos disponibles. Una vez concluida la inscripción, el proceso administrativo de análisis y elegibilidad puede demandar entre un mes y un mes y medio.
Como referencia, en la convocatoria anterior se inscribieron alrededor de 200 personas y finalmente fueron otorgados 13 microcréditos. Según Imoberdorf, una parte importante de las solicitudes no reunía las condiciones porque pretendía destinar los fondos a mercadería para reventa. En cambio, aseguró que pudieron atenderse los pedidos vinculados con herramientas y maquinaria.
En caso de que la cantidad de proyectos elegibles supere los recursos disponibles, esos destinos tendrán prioridad. Incluso puede optarse por distribuir montos menores para alcanzar a una mayor cantidad de beneficiarios, mientras que las remodelaciones de instalaciones quedarían en una instancia posterior de priorización.
La devolución y los casos que llegaron a la Justicia
La devolución es otro aspecto relevante porque permite retroalimentar el fondo y otorgar nuevos créditos. Sobre este punto, Imoberdorf aseguró que el nivel de incumplimiento es bajo, aunque reconoció que actualmente existen entre 10 y 11 casos en situación de reclamo judicial.
La secretaria explicó que al asumir tomó la decisión de avanzar sobre deudas que anteriormente no habían llegado a esa instancia. “Antes no se gestionaban los incobrables o no se iniciaban los juicios para que paguen aquellos que estaban debiendo. Yo lo inicié y la verdad es que, una vez que intentás iniciar el juicio, vienen a pagar”, afirmó.
Para Imoberdorf, existe además una responsabilidad particular porque se trata de recursos que deben volver al sistema para beneficiar a otros emprendedores. “Son fondos públicos, son fondos de todos nosotros que hemos pagado una multa y que se prestó a una persona, a un emprendedor. Lo bueno está en que lo devuelva”, sostuvo.
De todos modos, la instancia judicial aparece al final de un proceso de seguimiento. Cuando un beneficiario acumula tres cuotas atrasadas, el equipo municipal se comunica para conocer su situación. También se realizan visitas a los emprendimientos y se mantiene un contacto directo para detectar dificultades y necesidades.
Según la funcionaria, la morosidad representa una proporción mínima dentro del programa. La intención, señaló, es combinar el acceso a financiamiento en condiciones favorables con el acompañamiento a los proyectos, pero también garantizar la recuperación de los fondos para que puedan ser destinados a nuevos emprendedores de la ciudad.



