Como continuidad de las actividades abiertas de Distrito Joven, este sábado por la mañana se desarrolló en el Campus de la Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf) el taller «Habitar juntos: mapeo colectivo y memoria del espacio público», una propuesta destinada a recoger las ideas, experiencias y percepciones de la comunidad para incorporarlas al desarrollo futuro del Ecoparque y de otros espacios urbanos de la ciudad.
La actividad convocó a vecinos, organizaciones e integrantes de la comunidad académica con el objetivo de recuperar experiencias, recuerdos y percepciones sobre los espacios públicos de Rafaela. También participaron funcionarios municipales y concejales, entre ellos el director del Instituto para el Desarrollo Sustentable (IDSR), Enrique Soffietti; la subsecretaria de Desarrollo Urbano y Metropolitano, María Emilia Vidal; los ediles Lisandro Mársico y Carla Boidi; y el arquitecto Mauro Williner. Los aportes recopilados serán considerados para el diseño futuro del Ecoparque previsto dentro del proyecto y también como insumo para pensar otras intervenciones urbanas en la ciudad.
Finalizado el encuentro, los especialistas invitados realizaron un balance positivo de la experiencia y coincidieron en destacar el nivel de participación de la comunidad.
En diálogo con CASTELLANOS, la antropóloga Ana Lis Rodríguez Nardelli aseguró que el equipo quedó «conmovido por el compromiso de la ciudadanía de Rafaela» y por la predisposición de los vecinos a involucrarse en la propuesta. «Estamos conmovidos por el compromiso de la ciudadanía de Rafaela, por las ganas que tienen de contar sus opiniones y también de participar en todo lo que tiene que ver con el espacio más naturalizado que proponen proyectos como Distrito Joven», expresó.
Por su parte, el planificador del paisaje Gabriel Burgueño destacó la respuesta obtenida durante las dos jornadas y, especialmente, la diversidad de quienes participaron. «Nos sorprendió la escucha y la atención para la charla del viernes y hoy la diversidad de actores, de personas, referentes, organizaciones, espacios comunitarios y organismos de gobierno. Eso no siempre ocurre y creo que también nos da un indicador de la necesidad que existe de participar en estas cosas, que de alguna forma hacen al tejido del espacio público del futuro, pero también al diálogo con lo privado», sostuvo.

Las tensiones como parte de la construcción
Uno de los conceptos que atravesó el taller fue el de las distintas tensiones que aparecen al momento de pensar la ciudad. Lejos de considerarlas un obstáculo, Burgueño sostuvo que forman parte del proceso de construcción colectiva. «El primer paso es que esas tensiones salgan, que se pongan sobre la mesa, que cada actor pueda explicitar su mirada. El paisaje es, en definitiva, esa tensión entre lo público y lo privado, lo natural y lo cultural, lo humano y lo no humano, el presente y el futuro. Ese primer paso, aunque pueda incomodar, es muy rico porque permite conversar y construir consensos», explicó.
El especialista aclaró además que el predio donde actualmente se desarrolla Distrito Joven continúa siendo un espacio privado, aunque muchas de las reflexiones surgidas durante el encuentro trascienden al proyecto y pueden servir para pensar el conjunto de la ciudad. «Hoy el espacio de trabajo es un espacio privado, pero muchas de estas metodologías tienen que ver con los espacios públicos en general. Cuando hablamos de infraestructura azul y verde hablamos del parque, la reserva, la avenida, la calle, la vereda o la plaza. En ese armado de ideas, todo tiene que ver», remarcó.
En la misma línea, Rodríguez Nardelli destacó que el proyecto puede convertirse en un punto de partida para repensar otros espacios urbanos. «Celebramos que este proyecto también sea la excusa para que Rafaela toda piense su infraestructura azul y verde. Esto puede ser inspirador para que otros espacios se refuncionalicen y empiecen a priorizar una mirada más biocéntrica y no tan antropocéntrica. Muchas de las ideas que surgieron pueden aplicarse a otros espacios públicos y privados de la ciudad», afirmó.
El ambicioso proyecto que busca transformar la manera vivir y habitar en Rafaela
Lo que viene
Respecto a las próximas etapas, la antropóloga adelantó que el proceso participativo continuará con nuevas instancias de intercambio. «De todo lo que salió seguramente habrá más espacios de comunicación, capacitación y diálogo entre distintos actores. Me parece que quedó sembrada la inquietud para que toda la ciudadanía, que está muy movilizada por las cuestiones ambientales y sociales, pueda construir desde su lugar estas temáticas que son tan importantes para la salud y el bienestar de los rafaelinos», indicó.
Por su parte, Burgueño señaló que muchas de las propuestas deberán canalizarse también a través del Estado para fortalecer espacios de participación y generar consensos. «Hay una parte de esto que también depende del Estado. Habrá que buscar esos espacios para reforzar marcos normativos y construir consensos. Esa es la vida de la democracia: hay intereses y maneras distintas de ver el mundo, y la ciudad es el espacio para todos. El espacio público es justamente el lugar donde esas tensiones deben dialogarse buscando el bien común», manifestó.
Finalmente, ambos especialistas valoraron el avance que presenta la obra de Distrito Joven. Rodríguez Nardelli calificó como «muy conmovedor» el ritmo de ejecución del proyecto y destacó que el desarrollo de la infraestructura ambiental y de los sectores residenciales avanza de manera simultánea. «Es muy conmovedor ver el avance que tiene la obra y cómo se llevan adelante, al mismo tiempo, los movimientos de suelo, la infraestructura hídrica y los aspectos más residenciales. La verdad es que emociona ver lo que se está logrando en los tiempos previstos», concluyó.




